El tema de la revisión técnica obligatoria se ha tornado en una preocupación para todos los propietarios de vehículos. Es correcto, está bien que se lleve adelante una inspección hecha a conciencia y que su finalidad sea procurar la disminución de accidentes de tránsito en las rutas, pero es realmente increíble el hecho de que en una ciudad como Rosario, con una cantidad de habitantes que supera ampliamente al millón y que ha tenido un incremento importante en el parque automotor, sólo sean dos los talleres autorizados para que la gente cumpla con este requisito. Una vez más los ciudadanos comunes se ven perjudicados, y no se trata del valor que hay que abonar, porque ya se nos ha hecho costumbre que nos saquen de una u otra forma nuestro dinero, sino el tiempo que hay que perder. Por lo demás sería interesante reflexionar sobre a quién beneficia esta nueva medida. ¿Es justo que gente trabajadora que no dispone de todo el día o personas que usan su vehículo como una herramienta para su tarea cotidiana tengan que perder cantidad de horas haciendo una cola y apersonarse desde la noche anterior en la puerta de un taller? ¿No hubiera sido más eficiente habilitar más talleres y de ese modo aligerar el trámite? Los automovilistas han dado muestra en todos estos días que quieren cumplir con la disposición, pero me parece que alguna autoridad debería dar explicación y hacer conocer a la ciudadanía la razón por la cuál el trabajo lo pueden realizar sólo dos establecimientos. Del modo contrario, como en tantas ocasiones, la gente tiene que pensar y con justa razón, que en este tema hay favoritismo y arreglos poco transparentes.




























