En la edición del 14 de mayo de La Capital, página 23, leí lo siguiente: "Un dibujo de Beas fue seleccionado en Bélgica". No voy a transcribir el texto que respalda este título porque sería redundar en una publicación del diario. Sólo me permitiré remitir al asiduo lector a que se informe para conocer la trascendencia de esta distinción otorgado al gaucho Beas. Sin embargo, y con todo respeto, yo pregunto señor director si no habrán tipeado mal el nombre del artista galardonado. Es que ¿sabe usted? él es vecino mío. O como si lo fuera. Porque vive a poca distancia de nuestro colegio, aquí, en Pérez. ¿Este con el que he hablado tantas veces de "igual" a igual, premiado en Bélgica por un trabajo suyo? Otra: ¿sabía usted que yo mismo he sido agasajado con otros amigos con un riquísimo "asado a la estaca" en la pulpería de Beas y que, cuantas veces se lo ha solicitado desde la escuela, lo hemos tenido montado en su brioso pingo y seduciendo con sus conocimientos de campo a los alumnos? ¿Que alguien así, tan sencillo y cálido, haya sido premiado internacionalmente, y parece que no es la primera vez? ¡Qué! ¿Deberé sentirme rebosante de orgullo por el privilegio de haber compartido algunos cafés con él en el bar La Capital y ser considerado uno de sus amigos? Revise sus fuentes de información señor director. ¿No se habrán equivocado?

























