En una carta reciente el lector Angel Ghirardi habla de las palabras vertidas por periodistas
locales donde se cuestiona el tren bala y se hace mención a tantas otras necesidades prioritarias
que podrían atenderse con el uso del dinero dispuesto para esta faraónica obra. Nadie está en
contra del progreso, ni mucho menos en contra del beneficio que implicaría unir tres puntos
estratégicos como Buenos Aires, Córdoba y Rosario, pero sí hay que convenir en que en este país hay
problemas mucho más urgentes en los que poner la mira. Sin ir más lejos, vemos todos los días por
los noticieros la deficiencia del sistema ferroviario en Buenos Aires, las penurias y los malos
momentos que debe enfrentar el trabajador que usa al tren para llegar a su empleo por ser el medio
más económico. El primer paso sería solucionar y emplear el dinero público para que no tengan que
viajar amontonados y en condiciones poco humanas. No podemos tener un tren bala o Cobra, como
pretenden llamarle, con el costo que esto implica y al girar la mirada ver en el camino a una niñez
con hambre, a gente que duerme en la calle y revuelve la basura para poder comer. Un transporte así
lo pueden tener los países cuyos gobernantes han hecho las cosas de manera adecuada y han comenzado
por educar y prodigar el bienestar mínimo a su pueblo. La sensatez es necesaria en el momento de
tomar decisiones y esto es nada menos que una total insensatez, más aún si se tiene en cuenta que
con lo que va a costar el pasaje serán pocos, una elite, los que podrán realizar el viaje.




























