Tiene razón la señora Miriam Reynhardt, no tenemos derechos, no estamos protegidos por nadie, no existe ninguna garantía constitucional para los ciudadanos, no les importamos a ninguno de los representantes políticos. Es decir, si queremos llorar, lloremos. También hay otra realidad: mientras no nos pasa a nosotros, miramos los acontecimientos como si fuera una película. Creo como usted que el Estado debería hacerse responsable por los delitos y de alguna manera reparar el daño que sufrimos los que somos víctimas de la delincuencia por una evidente mala praxis de aquellos a quienes les correspondería evitarlo, y a quienes nosotros con los impuestos estamos sosteniendo. La realidad es muy difícil, ojalá pudiéramos hacer algo para evitar que siga esta ola de violencia que está arrastrando al mundo.


























