El presidente de EEUU Joe Biden y su par de China, Xi Jinping, tuvieron su primer encuentro desde que el demócrata llegó a la Casa Blanca en enero pasado. El encuentro fue virtual, muy extenso _duró tres horas y media_ y con todo el gabinete de Biden junto al mandatario. El tema central fue Taiwán, que Pekín considera una "provincia rebelde" y es de hecho una nación soberana, aliada de EEUU y los países asiáticos que enfrentan el expansionismo de China.
China se mostró satisfecha este martes por el encuentro virtual entre Xi Jinping y Joe Biden, considerándolo augurio de mejores relaciones, mientras que Estados Unidos fue menos expresivo en un momento en que las dos potencias mundiales intentan reducir más de un año de tensiones. Los mandatarios parecieron dejar a un lado las palabras de acritud en su primera reunión formal desde que Biden ocupó su cargo. Xi saludó al mandatario estadounidense como su "viejo amigo'' y el portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Zhao Lijian, manifestó que el encuentro fue sincero y productivo.
"Si las relaciones entre China y Estados Unidos no pueden regresar al pasado, deben ver hacia el futuro'', expresó Zhao, quien calificó la reunión como "conducentes a unas menores expectativas para las relaciones entre Estados Unidos y China''.
Según la agencia estatal china Xinhua, Xi Jinping destacó este martes el respeto mutuo, la coexistencia pacífica y la cooperación de ganancias compartidas como tres principios en el desarrollo de las relaciones entre China y Estados Unidos en la nueva era. El mandatario chino llamó a ambos países a respetar sus respectivos sistemas sociales y caminos de desarrollo, sus respectivos intereses fundamentales y principales preocupaciones y sus respectivos derechos al desarrollo.
"Necesitamos tratarnos mutuamente como iguales, mantener las diferencias bajo control y buscar puntos en común mientras nos reservamos las diferencias", añadió Xi. El presidente chino hizo hincapié en la coexistencia pacífica entre los dos países, señalando que el "no conflicto" y la "no confrontación" constituyen una línea que ambas partes deben mantener.
"Como he dicho antes, me parece que nuestra responsabilidad como líderes de China y Estados Unidos es asegurar que la competencia entre nuestros países no se convierta en conflicto, ya sea intencional o no intencional'', afirmó por su parte Biden. "Simplemente, competencia directa''.
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El pasado 10 de octubre, China hizo un amenazante "desfile" de aviones de guerra cerca del espacio aéreo de Taiwán. Sin dudas este es el punto más caliente de la relación bilateral de Pekín con Washington.
Según la CNN, cuando Xi Jinping "entró en la Casa Blanca el lunes por la noche para una cumbre virtual con Biden, los dos hombres no necesitaron presentación. "Hemos pasado mucho tiempo hablando el uno con el otro, y espero que esta noche también podamos tener una conversación sincera", dijo Biden al comenzar la larga conversación, sentado a la cabeza de la mesa de la sala Roosevelt de la Casa Blanca, mientras el rostro de Xi se transmitía en un par de pantallas de televisión. Biden estaba flanqueado por sus principales funcionarios, entre ellos Janet Yellen, secretaria del Tesoro, y Anthony Blinken, secretario de Estado. Desde su asiento en una sala del Gran Salón del Pueblo de Pekín, Xi se mostró igual de amable. "Aunque no es tan bueno como un encuentro cara a cara", dijo Xi al iniciarse la cumbre, "estoy muy contento de ver a mi viejo amigo".
Fue un comienzo auspicioso para uno de los diálogos bilaterales más críticos de la presidencia de Biden, dado el deterioro de los lazos entre Washington y Pekín y la realidad de que la gestión de la relación de Estados Unidos con China será el objetivo internacional más crítico de su presidencia. Heredó de Donald Trump una guerra comercial repleta de retórica hostil.
Los afables saludos acabaron volviéndose más serios cuando Biden planteó su preocupación por los derechos humanos, la agresión china a Taiwán y las cuestiones comerciales. En todo momento, los líderes entablaron un "sano debate", según un alto funcionario estadounidense presente.
Más allá de estas declaraciones de tono optimista, ambas partes se mantuvieron firmes en sus posturas sobre los temas más divisivos, en especial Taiwán, sobre la cual Xi advirtió que Estados Unidos está "jugando con fuego". Ambos países buscaban acabar con el fuerte deterioro en las relaciones que se aceleró bajo la presidencia de Donald Trump, pero que ha empeorado desde que Biden tomó el mando en enero.
La Casa Blanca no tenía muchas expectativas para la reunión y no hubo anuncios importantes o comunicados conjuntos. Aun así, funcionarios de la Casa Blanca indicaron que ambos mandatarios tuvieron "un intercambio importante". Funcionarios dijeron a CNN que la cumbre de tres horas y media, que se alargó más de lo previsto, permitió a los dos hombres apartarse de los puntos de diálogo preparados. El tono fue "respetuoso y directo", dijeron.
Sin embargo, la esperada cumbre no produjo ningún avance importante, aunque no se esperaba ninguno de antemano, y los funcionarios desestimaron la idea de que la cumbre tuviera como objetivo aliviar lo que se ha convertido en una relación cada vez más tensa. "No creo que el propósito fuera aliviar las tensiones, ni que ese fuera el resultado buscado. Queremos asegurarnos de que la competencia se gestiona de forma responsable, de que tenemos formas de hacerlo. El presidente ha sido bastante claro en cuanto a que va a participar en esa dura competencia", dijo un alto funcionario de la administración estadounidense a CNN.
A Biden le gusta citar las decenas de horas y los miles de kilómetros que recorrió con Xi cuando ambos eran vicepresidentes de sus países. Afirma haber pasado más tiempo con el presidente chino que con cualquier otro líder mundial. Pero las cosas han cambiado desde que Biden cenaba con Xi en la meseta tibetana y describía a Estados Unidos en una palabra: "posibilidades".
Ahora, las dos mayores economías del mundo están inmersas en fuertes tensiones sobre comercio, amenazas militares y derechos humanos. Y Biden se encuentra en la cuerda floja, en un momento de debilidad, y enfrente tiene al líder más poderoso de China en décadas.
Durante la cumbre, cada uno de los hombres relató historias de su época de viajes con el otro, citando a veces las palabras del otro de esa época.
Biden dijo al empezar que esperaba discutir una agenda amplia y sustantiva. "Como he dicho antes, me parece que nuestra responsabilidad como líderes de China y Estados Unidos es garantizar que la competencia entre nuestros dos países no se desvíe hacia el conflicto, ya sea intencionado o no. Simplemente, una competencia directa", dijo, dirigiéndose a Xi a través de un traductor.
"Me parece que tenemos que establecer algunas barreras de sentido común, para ser claros y honestos en lo que no estamos de acuerdo y trabajar juntos en lo que nuestros intereses se cruzan", continuó Biden, pidiendo que se comuniquen "honesta y directamente" sobre la gama de temas puesto sobre la mesa.
Biden planteó su preocupación por los abusos de los derechos humanos contra la minoría uigur en la provincia de Xinjiang y en el Tíbet.
Taiwán, una fuente de tensión militar y discursiva creciente en los últimos meses, fue un tema de amplia discusión durante la cumbre. Biden subrayó la importancia de la política de "una sola China", y fue directo en su preocupación por el comportamiento chino que amenaza la estabilidad en el estrecho de Taiwán. Pero no fijó ninguno de los nuevos "guardarraíles" a los que se hizo referencia al inicio del diálogo.
En cuanto a Covid-19, Biden reafirmó la importancia de la transparencia para prevenir futuros brotes de la enfermedad, un guiño a la falta de voluntad de China para permitir una investigación internacional sobre los orígenes de la actual pandemia.
Y planteó áreas en las que Estados Unidos y China pueden cooperar, incluyendo el cambio climático. Los dos países sorprendieron recientemente a los observadores en la conferencia sobre el clima COP26 en Escocia con un compromiso conjunto de reducir las emisiones. Después de que se especulara con la posibilidad de que Xi aprovechara la reunión para invitar a Biden a los próximos Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín, los funcionarios dijeron que el tema no se planteó.