Educación
Sábado 05 de Noviembre de 2016

"La escuela, el lugar privilegiado para la orientación vocacional"

El psicólogo Sergio Rascovan asegura que el tema debe tratarse en las aulas. El 9 presenta en Rosario su nuevo libro.

"La escuela es el lugar privilegiado para el tratamiento de la orientación vocacional". La afirmación del licenciado en psicología Sergio Rascovan llega como una propuesta concreta a trabajar de lleno con los jóvenes, ya no desde el lugar de las recetas que les dicen qué hacer con su futuro sino desde el acompañamiento. Rascovan es autor de "La orientación vocacional como experiencia subjetivante", su último libro que presentará en Rosario el miércoles que viene.

Además de dedicarse a la clínica, es profesor de la Universidad de Palermo y en la Universidad Nacional de Tres de Febrero, donde desde hace más de diez años enseña en la especialización en orientación vocacional y educativa, un posgrado que diseñaron desde la Asociación de Profesionales de la Orientación de la República Argentina (Apora). También dirige el Instituto Punto Seguido, que ofrece cursos por internet sobre educación y salud. Y es el impulsor del Programa Dar Pie (Pensar, intercambiar, elegir), que el Ministerio de Educación de la Nación de la gestión anterior tomó como política pública en materia de orientación vocacional. Ofrece un original juego y todavía se puede consultar a través del Portal Educ.ar.

El tema de su especialidad lo lleva al Programa Nuestra Escuela, de formación docente gratuita y continua, donde en cada cohorte de tres meses de duración se sumaban unos 1.800 educadores de todo el país. Sin embargo, —se lamenta el educador— este año la nueva gestión educativa habilitó una sola cohorte en esta formación y solamente para 180 docentes. Otra muestra de cómo se van cerrando estos espacios públicos desde el Estado.

Nuevo libro

El nuevo libro de Rascovan resume la rica trayectoria cosechada en su especialidad de investigación y docencia. El autor lo define como "el corolario de un trabajo de muchos años", que cierra ese proceso volcado en trabajos anteriores donde ofrece un paradigma crítico en esta materia. "La orientación vocacional como experiencia subjetivante" (Editorial Paidós) está pensado —en palabras del educador— en especial para los estudiantes de todas las carreras de grado y posgrado que tocan la temática de la orientación vocacional: psicopedagogos, psicólogos, trabajadores sociales, terapistas ocupacionales, entre otros; además de aquellos profesionales que trabajan y se actualizan sobre el tema, como los docentes.

"En el proceso de orientación vocacional No hay nada que orientar, ni nadie que pueda orientar. Sin embargo, hay mucho por hacer, que no es estrictamente orientar sino, antes bien, sostener una pregunta social y construir a partir de ella una pregunta singular, es decir, la que cada sujeto se hace en algún momento de la vida", afirma Rascovan en su libro para ubicar a la orientación como una experiencia propia de cada quien y romper con los modelos más conocidos que tratan la problemática.

—¿Esta afirmación es una invitación más para acompañar que recetar en el proceso de orientación vocacional?

—La propia denominación que nos cobija nos complica bastante la vida. Hablar de orientación vocacional es una herencia que venimos "soportando". La mantengo porque tiene un sentido de eficacia. Si ponés otro nombre nadie entiende de que hablás. Sostengo y soporto ese nombre, y trato de explicitar una posición profesional que no sea la de consejero ni guía sino el que acompaña como interlocutor de otro que está en situación de búsqueda. Y la búsqueda no puede dejar de ser singular, donde cada uno deba enfrentar sus cosas, y que sea una apuesta al futuro. Esa frase, "No hay nada que orientar ni nadie que pueda orientar..." es en el sentido estricto de no decirle al otro dónde tiene que ir, pero justamente sin decirle eso, hay muchas cosas que se pueden hacer: qué cosas puede pensar, qué cuestionarse desde lo individual o desde lo colectivo.

—¿Y qué puede hacer la escuela para acompañar a sus estudiantes?

—La escuela es el lugar privilegiado para el tratamiento de estos temas. Hay países donde exclusivamente se trabaja a nivel escolar y no existe el tratamiento por fuera de la escuela. Vengo de Costa Rica donde hay una materia que se llama orientación y hay un cargo que es de orientador, para el cual se forman. En la época de Perón (primero y segundo gobiernos) hubo una política de Estado en esta materia, una política bastante esquemática y psicométrica, pero política de Estado al fin. Cuando se la abandona pasa a ser una práctica más liberal. Nuestra reivindicación es que vuelva a tener un lugar en la escuela. De hecho hoy lo tiene a través de nombres distintos, con espacios curriculares donde se busca dar lugar a esto. Desde el Programa Dar Pie se trataban de recuperar e impulsar las experiencias que las jurisdicciones venían haciendo, unificando algunos criterios desde este paradigma crítico que la gestión anterior (de gobierno) compartía. Por eso en el libro hablo de tipos de intervención y la primero que nombro es la intervención pedagógica, que es la que tiene que hacer la escuela como acompañamiento de sus estudiantes. No desatender ni desentenderse de su responsabilidad de acompañar a los pibes cuando terminan la escuela. Otra intervención es la psicológica, cuando aparece la consulta de quien está inquieto o preocupado y se habilita un espacio distinto. Y luego, la intervención sociocomunitaria para quienes no están en las instituciones ni consultan, a quienes hay que ir a buscar a los barrios o donde estén. Son estos grupos de jóvenes que algunos denominan "Ni Ni" como si fuera una elección de ellos (ni estudiar ni trabajar). Son esos jóvenes que a veces ni siquiera se conectan con la problemática (de la orientación) pero que tienen tanto derecho a preguntar qué hacer en la vida como los otros.

—Esta semana la ministra de Desarrollo Social de la Nación, Carolina Stanley, presentó el Programa Belleza por un Futuro que propone a las jóvenes de sectores más vulnerables un curso de peluquería y maquillaje. ¿Qué opinión le merece?

—No me extraña que les asignen a los sectores más postergados ese lugar. No reconocen el derecho de todos a poder construir y apostar otro futuro. Los gobiernos populares han intentado resolver algo de lo que las desigualdades producen, mientras que hay otros que las legitiman naturalizándolas, dándoles sólo estas salidas como si los sectores vulnerables no pudieran pensar otra cosa. Además profundizando esta estigmatización del lugar de la mujer. Es un retroceso político y cultural que invita a seguir dando batalla, y a revisar aquello que no se ha hecho bien y ha sido condición para que estemos como estamos hoy en la Argentina, como en otros países de la región.

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