Un episodio de 1980 ocurrido en Cuba fue el punto de partida para lanzar, en 1983, una remake de "Scarface", que se reestrena hoy en Rosario. La película, rodada originalmente en 1938 por Howard Hawks, salió al ruedo, cincuenta años después, con la historia de un cubano decidido a vivir su sueño americano. El protagonista es Tony Montana, uno de los que partieron del puerto de Mariel hacia las costas de Miami.
Así, unos 125 mil personas llegaron a Florida en mayo de 1980 cuando el gobierno de la isla abrió el tránsito marítimo con la intención de que algunas personas se reunieran con sus familiares en los Estados Unidos.
En esta ficción firmada por Brian de Palma con guión de Oliver Stone, el personaje principal fue confiado a Al Pacino quien hizo de su Tony Montana un clásico de su filmografía. Tony, junto a su amigo Manny Rivera, a cargo de Stephen Bauer, inician una brutal carrera delictiva con el objetivo de ascender en una organización dedicada al narcotráfico. Los acompañan Michelle Pfeiffer y Mary Elizabeth Mastrantonio en los roles principales, y -toda una curiosidad- al argentino Jorge Porcel como Carlitos.
"Scarface" llegó para De Palma después de siete producciones independientes, en las que se destaca su primera y ácida mirada hacia la guerra en "Greetings" (1968) con un joven Robert De Niro. El cineasta saltó a la fama con la película "Hermanas diabólicas" (1973). Allí usa por primera vez un estilo violento que después será, junto con las pantallas divididas, una característica de su trabajo.
El éxito de ese filme lo llevaría a hacer un cine donde el thriller sería su estandarte, aunque serían dos obras de género fantástico, "El fantasma del paraíso) (1974) y sobre todo el descomunal éxito de la primera adaptación de una novela de Stephen King, "Carrie" (1976), los que lo situarían como uno de los más interesantes autores del nuevo cine de Hollywood que despuntó en los 70.
Ya en los 80 De Palma encadenaría éxitos y fracasos por partes iguales. Pero siempre que volvía al thriller al estilo Hitchcock triunfaba. Así ocurrió en "Vestida para matar", "Doble de cuerpo" y "Blow Out", otro punto icónico en su carrera con John Travolta como protagonista. Luego su inquietud lo llevó a aceptar el encargo de rodar la nueva versión del clásico "Scarface", basado en una novela de los años 30 que se verá a partir de hoy.
A pesar de haber sido una de las películas más taquilleras en el momento de su estreno, con 65 millones de dólares de recaudación, y de que hoy es un filme de culto, la película no fue bien recibida entre la crítica de Estados Unidos en el momento de su estreno. Entre los premios a los que fue nominada estuvo el Globo de Oro para Pacino, Bauer y Giorgio Moroder, autor de la banda de sonido. Pero también en ese año De Palma fue nominado para los premios Razzie a peor director. Como se vería luego con el tiempo, no siempre el gusto del público coincide con la decisión de los jurados.
Brian de Palma, actualmente embarcado en "Passion", nuevamente sobre una historia criminal, regresa a los sets después de cinco años cuando, en 2007, rodó "Redacted". Allí intentó mostrar el drama de los soldados en la guerra de Irak con suerte dispar, y en la línea de lo que años más tarde haría Katherine Bigelow en "Vivir al límite". Ambicioso, no esquivó las adaptaciones de éxitos resonantes de la literatura, una tarea siempre ardua. Así, logró una versión digna de "La hoguera de las vanidades", basada en la novela de Tom Wolfe, con Tom Hanks y Melanie Griffith, y con la que dio una muestra más de la diversidad de sus intereses a la hora de ponerse detrás de la cámara.
Todo por un sueño
(Por Rodolfo Bella / La Capital). _ Corría la década del 80 y Reagan ganaba el primero de sus dos períodos de gobierno de Estados Unidos con un fuerte impulso a la actividad privada. Tiempo después aparecerían conceptos como la Guerra de las Galaxias y otros conflictos desatados en Medio Oriente y en Centroamérica, pero eso no entraba en los planes de Tony Montana. Miami, el destino histórico de los emigrados de Cuba, es también el lugar donde recala el personaje protagónico de “Scarface”y donde, como tantos otros antes, pretende hacer realidad su sueño. Hay una escena poética y temeraria a la vez que ilustra las ambiciones de Tony. Una dirigible publicitario deja ver en su costado la frase “El mundo es tuyo” con letras formadas por luces brillantes que lo recorren a lo largo una y otra vez mientras él lo mira absorto. Es el símbolo de una promesa y un sueño, pero que también oculta una pesadilla. El mundo es tuyo, sí, pero siempre hay que pagar un precio. Hace unos años De Palma fue el responsable de una muy buena adaptación de “La hoguera de las vanidades”, sobre la novela de Tom Wolfe. En ese filme como en “Scarface”, De Palma se dedicó a diseccionar el trasfondo de los sueños y ver cuál es el costo de cumplirlos.