Ben Stiller vuelve a interpretar al guardia de seguridad Larry Daley, quien vivió las más
extrañas aventuras en “Una noche en el museo”. En esta ocasión vuela desde el Museo de
Historia Natural de Nueva York hasta el Instituto Smithsonian, en Washington, considerado el
complejo de museos más grande del mundo, con lo cual las posibilidades argumentales se potenciaron
a escala épica en “Una noche en el museo 2”, que se estrena pasado mañana en los cines
rosarinos.
En la primera parte Stiller daba vida a un guardia cuyo empleo en el
museo neoyorquino lo impulsaba a descubrir sus verdaderas capacidades cuando trata de sobrevivir a
una noche en la que cada pieza del museo cobra vida, y quiere cobrarlo a él como pieza de la
exhibición.
En esta segunda parte, el personaje, transformado en una persona exitosa
después de lanzar un invento que lo hizo rico, enfrenta a una legión de villanos que pretenden
quedarse con el control de una de las instituciones más prestigiosa de Estados Unidos. La banda
está liderada por el poderoso faraón Kahmunrah, a cargo de Hank Azaria y una corte de cómplices. En
su ayuda llegará nada menos que Amelia Earhart, interpretada por Amy Adams.
La credibilidad de la segunda parte dependería nuevamente de Stiller.
Después de haber dirigido e interpretado una de las comedias con más ironía del año pasado, como
fue “Una guerra de película” que obtuvo una nominación a mejor actor de reparto, a
Stiller le entusiasmó regresar como actor al mundo más inocente del museo.
Para Stiller, la oportunidad de volver a encarnar el papel de Larry
dentro de uno de los museos más grandes del mundo, era una fantasía hecha realidad. Pero en esta
ocasión Larry encuentra que las posibilidades de éxito son menores, cuando tiene que combatir para
liberar a sus amigos de los peligros de un antiquísimo mal.
Como compensación tendrá un romance tan extraño como toda su aventura en
los museos con una de las mujeres más temerarias de la historia, la aviadora Amelia Earhart,
interpretada por Amy Adams. “La primera película resultaba un tanto solitaria porque era
Larry enfrentado a las piezas del museo, pero ahora tiene alguien con quien recorrer el
Smithsoniano y hacer frente a los villanos”.
“Con todas las ideas que dispara el Smithsoniano era imposible no
hacer una película tanto o más estimulante que la primera parte”, aseguró el director Shawn
Levy. “Tenemos el Museo del Aire y del Espacio, en el que cada aeroplano, cada modelo y cada
cohete cobra vida”.
Como parte de la aventura el director incluyó secuencias de persecución
dentro de una fotografía, otra en la que Amelia roba el aeroplano de los hermanos Wright, se escapa
del Museo del Aire y del Espacio y realiza un aterrizaje en el Castillo Smithsonian.
Pero el mayor desafío será cuando los villanos quieran quedarse con el
control del museo. Allí personajes alineados en el bando de los justicieros, formado por Larry,
Amelia, Atila, el rey de los hunos, Sacajawea, el Pensador de Rodin, una Venus, el general Custer y
los aviadores de Tuskegee se enfrentan al poderoso farón egipcio Kahmunrah, a cargo de Hank Azaria;
Iván el Terrible, Napoleón Bonaparte y Al Capone al frente de un ejército de villanos.































