Todavía cantamos. Los sobrevivientes de la pesadilla pandémica, de ese mundo distópico, y después de dos años de ostracismo y aislamiento, volvieron a abrazarse con la música, a celebrar la vida. En el punto culminante de la ceremonia de los premios Gardel, la entrega de la estatuilla de oro tuvo a un Fito Páez virtual, por pantalla gigante, que le entregó la posta (la había ganado en 2021) al nuevo pibe de oro de la industria, Valentín Oliva, Wos, el artista de hip hop de sólo 24 años, que la recibió en vivo y todavía azorado por el vendaval de tanto reconocimiento. Se quedó casi sin palabras para agradecer. Wos se terminó llevando seis gardeles, como para llenar todas las vitrinas de su casa.
Con Wos, que nació casi el mismo año en que los premios Gardel se instauraban en la Argentina, la nueva generación de músicos llega a la cima. Los grandes popes ya envejecidos de la música nativa ceden el podio a sus sucesores.
La Cámara Argentina de Fonogramas y Videogramas (Capif) repitió a la exitosa pareja Jey Mammon con Eleonora Pérez Caressi como animadores (en 2021 lo habían hecho con la frialdad virtual de la platea vacía). La fiesta de la industria buscó, y en parte consiguió, celebrarse a sí misma juntando generaciones, armando duetos impensados como el de David “El ruso” Lebón con Tini Stoessel en una versión memorable de “Seminare”, esa joya de la música nacional que legó Serú Girán.
La fiesta de la música en esa alta obra arquitectónica llamada Movistar Arena (puede maximizar su capacidad hasta los 15 mil espectadores) que se implantó -no sin debate ni resistencias- en una barriada de clase media en Buenos Aires, como es la frontera entre Villa Crespo y Chacarita (a 8 kilómetros del Obelisco), se organizó intercalando siete sets musicales como separadores de las entregas de las estatuillas, categoría por categoría. Todo calibrado con precisión para bajar el telón a las 12 de la noche. Los mini recitales fueron el gran hallazgo: en un homenaje a “El amor después del amor”, de Fito Páez, Julieta Laso ofrendó una lograda versión tangueada de “Tumbas de la gloria”; la siguieron Zoe Gottuso y Miau Trío con notables versiones de “Un vestido y un amor” y “Dos días en la vida”, para terminar con el tema que da nombre al disco más vendido en la historia de la música rock de la Argentina, “El amor después del amor”, sumando a Chita.
Entre los celebrados “cruces” de artistas que le dieron luz a una noche para disfrutar, sobresalieron, entre otros, Alejandro Lerner y Rusherking con “Después de ti” y un “Solo le pido a Dios”, con Gustavo Santaolalla en un vivo virtual en pantalla gigante acompañado por la impactante morocha Cazzu y Abel Pintos sobre el escenario. Todo bajo la atenta mirada del creador del gran himno argentino, Léon Gieco, que disfrutó desde la platea, al pie del estrado.
En la ceremonia, que por momentos pareció diseñada para un delicado traspaso generacional, un valioso intento de encontrar un hilo conductor de la argentinidad que lleve de Palito Ortega y Alejandro Lerner – ambos ayer ganadores de estatuillas y presentes sobre el escenario- a Wos, Trueno y Tini Stoessel, entre otros tantos, se destacó la irrupción de los jóvenes; en especial en la figura del angelado Valentín Oliva, un pibe que se abrió camino de manera independiente, que resiste a los “vinieron de frente con la mala”, y que sus últimas palabras fueron “cuidemos la música, confiemos en lo que hacemos, aguante la música argentina”.
Wos, bastante más que un rapero, que ganó una de las estatuillas con su “Oscuro éxtasis”, y expande por todos lados su “Arrancármelo”, donde canta “no tengo pensado hundirme acá tirado, y no tengo planeado morirme desangrado” recibió de parte de Fito Páez, el momento de tomar en sus manos el sexto galardón de la noche, el Gardel de Oro.
“Sabés apreciar el gran valor que hay en la música argentina, la creatividad, la audacia y el talento”, le prodigó Fito a Wos, paternal, y desde los 35 años de diferencia de edad que los separa. También Alejandro Lerner habló de “pasar la posta a los pibes” en la noche de los premios Gardel.
Con todo, el trasvasamiento general de música argentina no resulta sencillo, los grandes líderes del rock y del pop legan una estética musical bastante distinta al dominante trap, hip hop actual. El tiempo dirá si hay continuidad o no. Wos, por lo pronto, consigue alinear tradiciones.
También se llevaron estatuillas y actuaron en la fiesta de la música: la rosarina Nicki Nicole (que ganó como mejor álbum música urbana con “Parte de mí” y por mejor colaboración de música urbana con "Cambiando la piel" junto a Wos); y Nathy Peluso, Tini y María Becerra, Airbag, Miranda, Abel Pintos, Emmanuel Horvilleur, Trueno, Conociendo Rusia y Tiago PZK, entre otros. Por su parte, el rosarino Fernando Kabusacki levantó un Gardel por mejor álbum de música electrónica con "EP8" junto a Lisandro Aristimuño.