Una diferencia de género esencial. El loco es aquel que no se ciñe a las reglas de su tiempo y lugar. Y si bien las nuevas generaciones lo convirtieron en un sustantivo al nombrar a un camarada, amenizando su significado, loco siempre fue utilizado en forma discriminatoria. Loca también cargó con el histórico estigma, aunque con el tiempo, y en contraposición a la manipulación masculina de esas palabras, fue tiñendo su significante con aires de diversión y sexo, hasta que soplaron vientos de libertad y autonomía. De eso trata "La jaula de las locas", de una pareja gay que es propietaria de un cabaret y de la farsa que deben montar para recibir a los ultraconservadores padres de la novia de su hijo en un contexto donde el erotismo y las maneras exageradas no son parte del decorado sino la reivindicación de su identidad sexual. Locas que sacaron a pasear Rodolfo Ranni, Emilio Disi y un Guillermo Gramuglia tan escultural como desopilante en el teatro Broadway con una comedia dirigida por Roberto Antier que abordó el riesgo de la comparación con este clásico de Jean Poiret.































