El cantante de Los Pericos atiende el teléfono desde Buenos Aires y la primera charla que surge es la del clima. "Acá ya llueve, ¿en Rosario no?", pregunta Juanchi Baleirón, tras lo cual el diálogo se remonta a la primera vez que la banda más emblemática del reggae en Argentina tocó por primera vez sin Bahiano en Rosario. "¿Te acordás? Fue con Café Tacuba en el Anfiteatro en septiembre, octubre del 2004", afirma sin dudarlo. La charla fluyó y derivó en el reportaje que sigue a continuación, en el que por momentos pareció un ida y vuelta entre amigos, aunque en realidad sólo se trató de una diálogo entre un músico y un periodista. Esa calidez es la misma que se refleja en "Un millón de amigos", el clásico de Roberto Carlos que Juanchi grabó junto a la banda panameña Los Rabanes con el objetivo de darle algo de música "a quien lo pudiera necesitar", como reza la popular canción.
—¿Qué recuerdos tenés de aquella primera vez en Rosario sin el Bahiano?
—Ah, ¿te acordás? Fue con Café Tacuba, allá por septiembre, octubre de 2004, claro. Lo bueno es que Pericos sigue siendo Pericos, desde ese 2004 son 16 años que estoy cantando y ratificamos lo que siempre fuimos, un equipo, una banda que suena bien, que va para adelante, que tiene actitud. Al principio había que luchar contra los prejuicios ajenos y también contra las dudas que uno tiene internamente. Uno no es de piedra y por más que tengas la actitud de ir para adelante, siempre pensás qué dirá la gente, cómo lo va a tomar. Recuerdo que fue un período de adaptación de poco más de un año, después empezamos a salir por todos lados hasta el día de hoy, que la última gira que hicimos fueron 14 shows en Estados Unidos, lo que demuestra el nivel de llegada de Pericos. Más allá de todo, siempre está la banda por encima de cualquier cantante, siempre fue así.
—¿Cómo surgió grabar "Un millón de amigos"?
—En realidad surgió por una idea de Los Rabanes, una banda amiga nuestra de Panamá de muchos años. Me los crucé el año pasado en el Vive Latino de México y dijimos de hacer algo juntos. Bueno, se dio justo en medio de pleno quilombo de la pandemia, por eso lo hicimos de una forma muy casera, que al final terminé cantando yo en representación del grupo y Emilio (Regueira), la voz líder de Los Rabanes.
—En este contexto, elegir ese tema tiene un valor agregado extra.
—Claro, estuvo buenísimo tomar una canción ultraclásica que tiene un mensaje muy positivo, que es un poco un deseo y una especie de metáfora de lo que vamos a hacer cuando salgamos de todo esto, que vamos a estar como si tuviéramos un millón de amigos, nos vamos a abrazar, saldremos a tomar algo, a comer algo, iremos a la cancha, a ver conciertos. Esa sensación de multitudes, con amigos. Además tanto Pericos como Rabanes tenemos una sonoridad similar, aunque ellos tienen una cosa más ska mezclada con cosas latinas. Hicimos una grabación como se hace todo hoy, en forma casera, con una tecnología hogareña de calidad y publicable. La idea era mantener el espíritu de algo hecho en la casa, con las voces grabadas con el celular, ni siquiera con el mic profesional, tiene mucho de espontaneidad.
Los Rabanes, Los Pericos - Un Millon de Amigos (Video Oficial)
—¿A partir del aislamiento obligatorio se les cortaron muchos proyectos?
—Mirá, teníamos un show previsto para julio, que lo pasaremos para más adelante; y después tenemos el Cosquín Rock para agosto, que se hace el 8 y 9 de agosto, y parece que va a estar todo bien con el tema del protocolo y se hará por primera vez por streaming y con buena calidad de audio.
—Un festival tan atípico como estos tiempos, ¿no?
—Yo creo que esta manera de hacer shows por streaming va a generar otra dinámica en el escenario, para que la gente lo pueda ver desde su celu, tablet o computadora. Será una puesta diferente de cámara y tenemos que pensar en la puesta. Hasta que volvamos a la normalidad, que es lo que más nos gusta, tenemos que pensar que esta nueva dinámica se incorpore como algo más. Algunos dicen que esta es una nueva normalidad, y no, normalidad será cuando estemos todos normales, no me jodan, no me vendan pescado podrido (risas), esto es una transición, cuando todo vuelva veremos. El tema es darle una vuelta de rosca y hacerlo con calidad y originalidad, mientras esperamos a Pericos en vivo, como nos gusta.
—Los Pericos es una banda festiva. ¿Transmitir eso en una pantalla sin la gente agitando no es más complicado que para muchos otros grupos?
—Esto es barajar y dar de vuelta, hay que tomar el show como algo diferente, no es un concierto standard, hay que pensar en llegar de otra manera a la gente. No es sólo una buena puesta de arte y de cámara, sino una nueva dinámica de la banda. Somos seis músicos más dos invitados en el escenario así que somos ocho en total, entonces habrá que pensar en no saltar mientras estás cantando y tocando, por ejemplo. Todo se abre a algo nuevo, hay que pensarlo como un desafío también desde el repertorio, en algo especial, darle a la gente algo único y brillar con todo lo que uno pueda. Se rompe un cascarón y hay que pensar en que la gente vea algo diferente. Porque pensá que hoy van a YouTube y pueden ver gratis a Coldplay o a Kiss en el 78 y lo ven todo gratis. Bueno, entonces esto es otra forma de mostrar lo que estás haciendo y hay que apostar a futuro como una nueva forma, como si tocáramos en una radio en la tele, que no ves a la gente, pero hay que seguir para adelante. Por suerte Dios nos dio el don de hacerlo y la gracia de transmitirlo.
—¿El encierro activa la creatividad?
—La creatividad incluye estar en una propia burbuja. Sea un artista de la plástica, de la literatura o un músico, uno se aleja del mundo para inspirarse y componer. Pero hoy estás en una cosa que no es una burbuja, porque todo el mundo está en una burbuja. Aunque estés en tiempo muerto y en un supuesto ocio, la cabeza te funciona de otra manera, no estás en ese ámbito de nube de pedo que te lleva a la composición, no podés abstraerte, estás conectado a un mundo que esta en pandemia. Yo, sinceramente, con todo el amor del mundo, no encuentro canciones nuevas que hayan sido geniales en este período, lo cual me hace pensar que la inspiración de cualquier artista llega cuando hay algo dentro de la normalidad y no cuando no estamos plenos.