“Encuentra la luz en la oscuridad” se lee en un cartelito pegado sobre la pared del Empire Cinema, un cine de la costa sur de Inglaterra que está en pleno ascenso. Estamos en la década del 80, se está por estrenar “Carrozas de fuego” y parece que van a venir invitados de lujo, entre ellos Laurence Olivier y hasta Paul McCartney. En ese contexto, y en ese complejo, asoma Hilary (otra enorme actuación de Olivia Colman), que es una empleada todoterreno: es la que limpia la mugre de las salas y de las oficinas, la que atiende la boletería, la que despacha pororó y la que satisface las necesidades sexuales de su jefe (Colin Firth). Hilary se siente contenida por sus compañeros y compañeras, pero la tristeza le da en el pecho. Hasta que un buen día llega a trabajar Stephen (Micheal Werd), un joven negro que la seduce en la primera mirada. El versátil Sam Mendes (“Belleza americana”, “Solo un sueño”, “007. Spectre”, “1917”) se planteó el desafío de contar una historia de amor como excusa para narrar varios temas, desde una denuncia de racismo feroz de los skinkeads en Inglaterra hasta la vulnerabilidad de quienes padecen problemas de salud mental y, atravesando todo eso, un homenaje al cine y a la magia de proyectar una película en la pantalla grande. Y esto se respira desde la primera escena, con el paneo por esa ciudad costera al norte de Kent, donde se rodó el film, con la fotografía incomparable del eterno Roger Deakins (“Fargo”, “Blade Runner 2049”, “Skyfall”) y una melodía sutil de piano, gracias a la banda sonora de dos gigantes como Trent Reznor y Atticus Ross. Sam Mendes le hace un homenaje al cine haciendo cine del mejor, una vez más. Porque cada situación traumática de Hilary dialogará con películas como “Desde el jardín”, con Peter Sellers, en la cita “la vida es un estado mental” de Mr. Chance (Sellers) y también con “Locos de remate”, con Gene Wilder y Richard Pryor, films icónicos de esa época. “Imperio de luz” le da un lugar sanador al cine. Porque es a través de esa imagen, de ese sonido y de esas historias en la pantalla grande donde siempre se abre una ventana hacia un nuevo mundo.





























