“Quiero presentarles esta obra musical en la que he plasmado la resonancia arltiana en mi vida” dice Fito Páez sobre “Futurología Arlt”, el disco doble que hoy sale la venta en CD y en plataformas digitales, y que La Capital tuvo acceso en exclusiva previo al lanzamiento oficial. Se trata de un trabajo tan sentido, vivaz y potente como la impronta de “Los siete locos”, que fue el libro en el cual se basó Fito para componer toda la obra. Con un solo tema cantado y 21 piezas instrumentales, “Futurología Arlt”, editado por Sony Music, tiene sutilezas melódicas, armónicas y orquestales. En una propuesta donde impera el pulso tanguero piazzolleano y cierto aire trágico y nostálgico de Buenos Aires en los años 20, Páez se muestra como un artista versátil e inquieto, que se corre de los lugares de confort y siempre está a la búsqueda de alguna piedra preciosa que extienda la frontera de su horizonte creativo.
“El futuro es nuestro, por prepotencia de trabajo”, escribió Arlt en 1929 en el prólogo de “Los lanzallamas”, la obra que finaliza la novela de “Los siete locos”. Por eso no es casualidad que Fito elija mirar al futuro evocando a Roberto Arlt. Y lo afirma de esta manera: “La capacidad del autor de percibir el futuro de La Argentina y el mundo por venir fue lo que me llevó a titular esta obra «Futurología Arlt» por sobre otra infinidad de títulos. La fuerza de su prosa poética y su destreza para describir los márgenes de una sociedad en permanente descomposición a través de un relato minucioso, plagado de personajes inolvidables, que pintan el fresco delirante del planeta y específicamente del mapa porteño y bonaerense, desde su frenética imaginación en permanente ebullición eludiendo los cánones de la «buena escritura», fueron los que seguramente me animaron a seguir el pulso de su rabiosa sensación de estar vivo. Seguramente por sentirme en parte legatario de su escritura plebeya, de su desesperación 24 x 7 y de su ausencia de límites a la hora de plasmar su arte en un papel. «Quiero que lxs lectores sientan que estoy vivo», pareciera querer decirnos Roberto Arlt en cada respiración de esta gema literaria inigualable”.
El primer tema del disco doble se titula “Amor es dinero” y es el único cantado: “Entra el sol, la maldad y una vida canalla/el amor que se va y no vuelve/La verdad cuando Remo Erdosain nos decía que amor es dinero/corría simplemente el velo y pudimos entrar, Buenos Aires rufián/, cuando todo el mundo era un destello/entra el sol, la maldad y una vida canalla, después todo se va y no vuelve más”. Fito vomita esa letra en una melodía entrañable de su piano, es imposible no asociar su amor auriazul cuando canta “una vida canalla” y hasta quizá sea un guiño más para empatizar con el autor de “El juguete rabioso”. Así abre la puerta para una suite instrumental, que incluyó una amplia producción, acompañada de músicos que supieron interpretar al dedillo su temple creativo.
“Fue una empresa de ingeniería similar a la que utiliza la familia Espila en la hechura de la rosa de cobre a través de la técnica de la galvanoplastia sugerida por Erdosain en uno de los más sorprendentes pasajes del libro. Diego y yo asistimos como productores y metimos nuestras colas de diablos donde pudimos, que no fueron pocas veces”, detalló Páez.
En la cita a Diego se refiere a Olivero, el otro rosarino que le puso el cuerpo a este trabajo, ya que es coproductor junto con Páez y Gustavo Borner, y tuvo a su cargo sintetizadores, guitarras, teclados, programaciones y participó en la ingeniería de grabación.
El disco contó además con la orquestación y dirección remota de Ezequiel Silberstein, a quien Fito presenta como “un joven y talentoso director de orquesta, quien transcribió toda aquella montonera de notas a papel y completó el full score terminando de orquestar algunas de las piezas, hasta ese momento grabadas íntegramente con teclados samplings símiles de orquesta”.
fototapa.jpeg
La tapa. “Futurología Arlt”, una imagen que vale más que mil palabras.
El embrión de “Futurología Arlt” se remonta a 1995, cuando le llegó otro proyecto a sus manos: “Me convocó Julio Bocca para integrar un espectáculo de danza y música sobre tango, folclore argentino y rock a realizarse en el Luna Park de la ciudad de Buenos Aires. Algo reticente sobre esta idea, me senté en un bar del barrio de Palermo con él, Lino Patalano, su manager y Cecilia Roth, mi pareja en aquel momento. Espontáneamente en aquella charla chispeante, surgió mi deseo de poder realizar un proyecto basado en algún libro argentino. Lino tiró Manuel Puig, Cecilia sugirió algún otro. Yo, sin dudar sugerí Roberto Arlt. Específicamente “Los siete locos”.
El parate de la pandemia le activó más que nunca a Fito las ganas de trabajar. Y en el verano de 2020, en una casa de las sierras de Córdoba, empezó una movida que siguió en su departamento porteño y terminó en Praga con la Czech National Symphony Orchestra, previo paso por Los Angeles.
Los títulos de los temas remiten al imaginario arltiano pero también a la música que respiraban aquellos personajes. Desde el deliberado tempo piazzolleano de “Buenos Aires 20/30”, pasando por el aire trágico de “El plan del astrólogo de Temperley” a ese guiño de comedia con algo de suspenso que sugiere “Haffner, el rufián melancólico”. En “Elsa y el capitán/Sexo y traición” explota una melodía exquisita que bien podría ser la banda sonora de una película dramática de Giuseppe Tornatore o Ettore Scola. Otro perfume de película se percibe en “La cachetada de Barsut”, con un sonido de bandoneón que aparece atravesado por la neblina de “Sur”, de Pino Solanas. Es un disco doble que dispara sensaciones, climas, y claro, mucha música de la buena.
Con “Futurología Arlt”, Fito Páez presenta el segundo episodio de la trilogía que se inició con esa postal cruda y autobiográfica que fue “Los años salvajes” y concluirá con menos decibeles, en un disco de solo piano y voz con canciones inéditas llamado “The Golden Light”.
Sobre el trabajo que hoy salió a la luz Fito afirma: “Ojalá lo disfruten como todos los que participamos de la construcción de estas piezas, que fueron robadas del arcón de la imaginación inapelable de don Roberto Arlt”.
Después de escuchar los dos discos, aunque se haya consumado ese robo al que alude Fito, el disfrute está garantizado.