Cuesta horrores escribir sobre la televisión de aire en 2020. Porque más que nunca la realidad impactó como un mazazo en el ánimo de la gente, y por ende de los productores de TV y desde ya en los televidentes, para que se haga casi una oda al sinsentido hacer un análisis sobre la producción artística y los contenidos de este año.
El periodismo amarillo, de mala calidad y con opinadores seriales que parecían expertos en salud, se convirtió en la foto fija de una pantalla que chorreó cifras de muertes por la pandemia las 24 horas. De pronto la pregunta del día no era “qué vemos hoy” sino “cuántos muertos hubo hoy”.
En ese contexto, hubo algunas lucecitas al final del túnel. Y llegaron desde el universo de la gastronomía. Así, “Masterchef Celebrity” junto a “Bake Off”, de Telefé, sumado a “El gran premio de la cocina”, de El Trece, mandaron a la hora de las elecciones de la gente, más allá de los números poco precisos del rating a nivel nacional, que se sigue midiendo más por lo que se ve en Buenos Aires que en el resto del país.
Ahora bien, ¿qué pasó para que los programas de cocina se impusieran en la pantalla chica? La respuesta viene de la mano de la pandemia. En un año donde la cuarentena impidió que se grabaran las ficciones y también en unos meses donde hasta aparecieron páginas de Instagram con famosos enseñando a cocinar, la televisión captó ese interés y lo tradujo en rating.
Primero fue “Masterchef”, que fue un golazo con participantes no famosos; luego “El gran premio de la cocina”, con la conducción de Carina Zampini y hasta un rumor de romance con el chef Christian Petersen; más tarde llegó “Bake Off”, en plan repostero, que tuvo un final polémico que obligó a cambiar el premio del ganador; y luego el “boom” del año que fue “Masterchef Celebrity”, que merece un párrafo aparte.
No fueron las estrellas las que coparon la atención del público en “Masterchef Celebrity” sino el acierto del formato. El televidente sintió como propias las urgencias de los participantes populares, que iban desde el Mono de Kapanga y Vicky Xipolitakis a Patricia Sosa y Boy Olmi. Había que hacer una boga despinada al roquefort en 20 minutos y no era para cualquiera. El reto con el dedito índice arriba de los maestros de la cocina, con Germán Martitegui en un logrado rol de villano de la película, causó impacto al ver reflejado el estupor de los cocineros famosos gracias a un excelente trabajo de edición. Hubo risas, emoción, una correcta conducción de Santiago del Moro y una pantalla caliente especialmente en las jornadas del eliminación de los domingos a la noche.
La flaca temporada de ficciones también favoreció todo. El Trece se vio obligado a comunicar que se suspendían las grabaciones de “Separadas”, que nunca llegó a calar hondo en la audiencia, y también se interrumpieron los rodajes de la segunda temporada de “El Tigre Verón”, protagonizada por Julio Chávez.
En este presente, el beneficiado fue Guido Kaczka, quien a grito pelado rayano con lo desagradable anunciaba los ganadores de taxis en “Bienvenidos a bordo”, mientras Hernán Drago seguía y sigue insistiendo con cantar y bailar mostrando en primer plano sus ojos azules.
Este también fue el año en que los tres popes de la tevé dieron un paso al costado. Susana Giménez no estuvo en el aire de Telefe en todo 2020; Marcelo Tinelli se corrió de encabezar los “Bailando” y le dio el “Cantando” a Angel de Brito, quien contó con la despareja co-conducción de Laurita Fernández; y Mirtha Legrand le cedió el lugar a su nieta Juanita Viale, por cuestiones de prevención del coronavirus, y la joven actriz se hizo cargo de las cenas de los sábados y los almuerzos de los domingos en El Trece.
“Podemos Hablar”, ya conocido como “PH” tuvo un arranque complicado cuando intentó suplir con pantallas enormes la participación en vivo de sus invitados. El delay de los testimonios y la mala señal de internet generó diálogos entrecortados y una frialdad que contrastó el pulso intimista que caracteriza al envío conducido por Andy Kustnezoff.
Cuando el protocolo se lo permitió y casi al límite del distanciamiento exigido, el ciclo volvió con los famosos en el piso y mejoró ampliamente, aunque las frecuentes preguntas lacrimógenas de Andy siguen siendo lo peor del programa.
El lugar para el humor continúa casi en exclusividad para el logrado trabajo de archivo de “Bendita”, en Canal 9, y de las repeticiones de “Peter Capusotto y sus videos” en la Televisión Pública.
Con todo, la TV de aire de 2020 dejó poco espacio para las sonrisas.