Venado Tuerto.— Un instructor de vuelo argentino, un piloto ecuatoriano y dos aprendices peruanos murieron al caer la avioneta en la que viajaban en un campo lindante con el aeródromo Tomás Kenny de esta ciudad ubicada a unos 160 kilómetros al sur de Rosario. Presumen que los ocupantes del avión escuela del partido de Morón (Buenos Aires) habrían fallecido en forma inmediata, y aún se desconocen los motivos del trágico accidente.
Las víctimas que perecieron en el siniestro fueron identificadas como Diego Armando Mora Orellana (ecuatoriano), de 23 años, los peruanos Jean Luca Fussotto Lazo de 18 años y Herbert Del Carpio Núñez, de 22 años y el argentino Carlos Adrián Boleslavsky, de 36 años. La aeronave, una Piper PA 28 perteneciente a la escuela y servicios aéreos comerciales Flight Center del mencionado partido bonaerense, había arribado a Venado Tuerto a las 17 del martes, y tenía programada la salida para el vuelo instructivo a las 19. A esa hora emprendió el vuelo y cinco minutos más tarde, a través de un sistema de alarma que posee el avión, la División Rescate y Salvamento dependiente de la Administración Nacional de Aviación Civil que opera en Ezeiza recibió el alerta. Desde allí se comunicaron con la cabina de operaciones del aeródromo de Venado Tuerto y ésta dio aviso a la comisaría 2ª, que convocó a los bomberos voluntarios locales para iniciar la búsqueda.
Trascendió que en un principio hubo una confusión con las coordenadas suministradas desde Ezeiza y se pensó que el alarma se había emitido desde la laguna El Hinojo, a 10 kilómetros del aeródromo. El ingreso de datos en Google Earth y a través de un GPS, los rescatistas lograron dar con el lugar del accidente, que en realidad se produjo a 1.500 metros de la pista, en un terreno perteneciente al Colegio Agrotécnico Regional (CAR).
Apenas producido el hallazgo, actuó en primera instancia el Juzgado Correccional Nº 1 de Venado Tuerto a cargo del Adrián Godoy, Secretaría de Damián Andrés Cassullo, quienes ordenaron al personal policial el vallado del lugar, el relevamiento fílmico y fotográfico del suceso, y toda acción tendiente a evitar la contaminación de la escena. También se identificó a los fallecidos para su posterior traslado a la morgue judicial de esta localidad. Una vez asegurado el circuito, los cuerpos y la nave, se convocó a la Policía Federal de la Delegación local que continuó con el procedimiento y dio intervención al Juzgado Federal Nº 3 de Rosario.
Muerte instantánea. “Cuando llegamos los cuerpos estaban fríos por lo que se deduce que murieron inmediatamente”, dijo uno de los bomberos que participó del rescate. Para sacar los cadáveres de la aeronave, el personal estuvo trabajando más de cinco horas entre los hierros retorcidos. El operativo finalmente culminó a las 6 de la mañana de ayer.
El avión cayó de frente y el daño principal puede observarse en la parte de la cabina. Los ocupantes quedaron atrapados, por lo que los bomberos debieron realizar sendas maniobras para lograr rescatar los cuerpos sin vida. Debido a que la aeronave tenía una importante carga de combustible y no había forma de cortar el circuito eléctrico de la misma, se apostó en el lugar un carro hidrante, como medida precautoria ante una posible explosión, lo cual no ocurrió.
Algunas versiones indican que técnicamente, la avioneta habría atravesado lo que en términos aeronáuticos se conoce como “pérdida de sustentación”, y que pudo haber algún tipo de maniobra de viraje que habría agravado ese defecto. Ello se presume para este caso, dado que la aeronave habría caído a 90º, es decir, en forma perpendicular a la pista.
Esa “pérdida” ocurre cuanto, por disminución de velocidad, variación del ángulo de ataque, u otras maniobras, un avión no recibe suficiente sustentación por parte de la atmósfera y, en consecuencia, deja de estar bajo el control del piloto y cae. En general, cuando esto ocurre no es fácil recuperar el mando y suele terminar con una caída en picado y un desenlace fatal.
De todas maneras para saber qué ocurrió realmente, resta conocer los resultados que ahora realiza la Junta de Investigación de Accidentes dependiente de la Administración Nacional de Aviación Civil, que interviene en el caso. Ayer por la tarde, un perito de este organismo terminaba de recabar las pruebas y de realizar las diligencias pertinentes, aunque aún falta retirar la nave, medir la huella —lo cual determinará desde qué altura cayó—, y estudiar el motor, entre otros procedimientos que esclarecerán el hecho.




























