El 11 de septiembre es una fecha de inflexión para los norteamericanos, el espeluznante atentado al World Trade Center no solo arrojó como nunca antes a la nación estadounidense a ocupar territorios en medio oriente en una guerra cuyo desenlace se prolongó por 20 años con un resultado más que ambiguo, sino también produjo una reconfiguración en los esquemas de poder mundiales.
Como aquel, el 11 de septiembre de 1973 se convirtió en un punto de inflexión para nuestra región. El golpe de estado perpetrado por Augusto Pinochet contra el gobierno constitucional de Salvador Allende en Chile se convierte en el laboratorio donde se despliega el prototipo del proyecto hegemónico político y económico conocido como neoliberalismo. Al laboratorio sólo le tomó tres años para abrir su sede en Argentina bajo la directriz de Martínez de Hoz y Videla y seis años para ser inaugurado por Ronald Reagan y Margaret Thatcher a nivel mundial.
El 4 de septiembre de 1970 la Unidad Popular de Salvador Allende gana las elecciones presidenciales en el país trasandino con un total de 1.075.616 votos relegando al Partido Liberal de Alessandri, con 1.036.278 votos, y al partido Demócrata Cristiano encabezado por Radomiro Tomic, con 824.849 votos, al segundo y tercer lugar respectivamente. El desembarco al poder por vías democráticas por un partido Socialista marcaba un hito en la historia de la política mundial y se convertía en un ejemplo, poco grato para algunos, de lo que el sufragio popular podía lograr en el resto de América Latina.
A pesar de ello, el exiguo margen que garantiza el triunfo obligó, conforme lo establecía la Constitución chilena, que la asamblea legislativa ( integrada por la Cámara de Senadores y la Cámara de Diputados) eligiera entre los dos candidatos más votados. Tras un lapso de intensas negociaciones se permite al jefe de Unidad Popular asumir la presidencia.
El movimiento ganó las elecciones con un programa que prometía nacionalizar grandes sectores de la economía y en ello puso manos a la obra. Pero los avances en la materia estarían minados por revueltas, protestas, presiones externas y enfrentamientos armados.
A las batallas discursivas con la Corte Suprema de Justicia y con la oposición por las trabas impuestas al plan de “socialización” prometido por el gobierno se le adosan los intercambios que Allende tiene con su par norteamericano de entonces Richard Nixon por las intenciones del gobierno Chileno de estatizar compañías de capitales estadounidenses, entre ellas, la campaña telefónica de Chile. A pesar de aquello, el 12 de marzo de 1971 el Congreso acuerda nacionalizar los intereses norteamericanos en las minas de cobre, medida que se efectiviza el 12 de julio fecha a la cual se proclama como Día de la Dignidad Nacional.
Desde ese momento la desestabilización comenzó a cobrar fuerza y las reacciones de los allegados al presidente no se demoraron. En el terreno republicano, el gabinete de Allende se ve sacudido por decisiones legislativas que obturan las labores de sus ministros y los apartan del ejecutivo. El 2 de marzo de 1972 se da a conocer dentro de la Unión que la ITT (International Telephone & Telegraph) y la CIA acentúan sus presiones en sectores de la dirigencia política y militar chilena. 26 días después se desbarata un intento de asesinato del primer mandatario y el 10 de octubre se inicia un Lock out en el transporte y en los comercios que obliga a declarar la “economía de guerra” para garantizar el racionamiento de alimentos en todo el territorio del estado vecino. El cuerpo de la sociedad chilena estaba siendo preparado para el shock.
Arriba el fatídico 1973, y con él, la primera intentona golpista del 29 de junio con el denominado “tanquetazo”. La sublevación de una parte del regimiento segundo de Blindados , cuerpo que llegó a asediar la casa de Gobierno pero que fue exitosamente repelida por un destacamento de carabineros, el alivio se convirtió en la ilusión de los derroteros ya que el 11 de septiembre las tropas de Augusto Pinochet toman la casa de la moneda en Chile, El presidente de la República Chilena muere en circunstancias, a hoy en día poco claras, aunque los militares sostuvieron como un suicidio e instauran la dictadura más sanguinaria de la historia transandina.
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Allende: fiel a una pasión. El titulo de La Capital de la edición del 12 de septiembre de 1973. Reivicindica la figura política de Salvador.
Fuente: Archivo La Capital
El 12 de septiembre de 1973 el diario La capital recuerda y reivindica la figura de Salvador Allende.
Según los padres de la por entonces nueva doctrina económica, Milton Friedman como el más prominente de aquellos, el libre mercado es indisociable de la libertad y la democracia pero lo cierto es que en Chile del 73, y en la Argentina del 76, donde sus ideas comenzaron a aplicarse lo hicieron apoyados bajo la brutal represión y persecución de los regímenes castrenses, que bajo el amparo verbal de “lucha contra el marxismo revolucionario” llevaron a cabo una transformación económico y social que sólo podía ser llevada a cabo por la fuerza. Hoy seguimos pagando con hijos desaparecidos, con desarticulación productiva y altos niveles de pobreza la aventura de los ideólogos de Chicago, de los defensores de la libertad a ultranza del mercado.
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El golpe de estado en Chile derrocó al gobierno elegido demócraticamente de Salvador Allende