Pandemia

Los recorridos de Manuel Belgrano de puño y letra en el Museo Julio Marc

Cartas escritas de estudiante de España, documentos de sus campañas militares y una carta a San Martín son parte de la colección.

Domingo 21 de Junio de 2020

Como partes de un rompecabezas, Rosario conserva gran parte de la vida de Manuel Belgrano, de puño y letra. Y no sólo se trata de su paso por la entonces villa, la instalación de las baterías frente al río Paraná y la creación de la bandera que ataron su figura a la historia de la ciudad a lo largo de más de dos siglos. Los tiempos de estudiante en España, su interés por la política y la economía, su regreso y designación como secretario del Real Consulado de Buenos Aires, sus primeras experiencias militares y las derrotas en Paraguay, y más adelante desde Tucumán y Jujuy, la necesidad de alimentos, ponchos, pólvora y chispa, y mulas para sus ejércitos, y hasta dos cartas a San Martín. Tras su muerte, en plena anarquía de 1820, sus deudas y el reclamo de su hermano al gobierno de Buenos Aires para que saldara los préstamos tomados para hacer frente "a la causa revolucionaria".

Se trata de la colección de documentos que el propio Julio Marc persiguió con constancia y que hoy es central en el Museo Histórico que lleva su nombre por "la cantidad, variedad y valor histórico y artístico de sus piezas", señala el director de la entidad, Pablo Montini, en referencia a los manuscritos, pero también a piezas de numismática y medallas que el propio Belgrano mandó a acuñar.

Los documentos comenzaron a adquirirse apenas decretada la creación del museo en 1936, y fueron comprados por Marc en anticuarios porteños con los fondos municipales. Así pasaron a formar parte del archivo y biblioteca del museo que, para el momento de la inauguración, ya contaba con más de dos mil documentos, 600 libros, libros "raros" de América y una mapoteca, y mostraban ya desde el inicio el objetivo de Marc de transformar el organismo también en un "centro de investigación" clave.

Un espacio, señaló el director, donde a lo largo del tiempo "Marc también se preocupó en sumar otros legajos satélites de Belgrano" en referencia a la compra de documentos referidos a otros actores de la época y la historial local, como Cosme Maciel, quien habría sido designado para el izamiento de esa primera bandera creada en la ciudad.

Los manuscritos de Belgrano

"Son en su mayoría documentos manuscritos que llevan su firma, recorren parte de su vida privada", señala Montini sobre los escritos de puño y letra, nada sencillos de descifrar y transcribir, y un trabajo que a lo largo de por lo menos tres décadas viene realizando la propia responsable de la biblioteca del museo, Ester Davidov.

Las cartas a sus padres, Domingo Belgrano Pérez y María Josefa González, durante sus tiempos de estudiante en España no sólo lo muestran "tempranamente interesado en la política y la economía, así como en la economía familiar", apunta el director, sino además disconforme más de una vez con "la burocracia española" algo que vuelve a verse más adelante cuando ya regresa al país designado como secretario del Consulado Real en Buenos Aires.

"Necesito piedras de chispa, y así mismo pólvora, y es preciso que V.S. Me adelante las que tubiere hoy (sic)". El pedido que escribió el 20 de mayo de 1812 dirigido al "Sr. Gobernador Intendente de Córdova (sic)" es uno de los tantos documentos que se guardan ya de los tiempos de la independencia, y de las decenas de pedidos que Belgrano realizó a Buenos Aires a través de las autoridades de Córdoba, de alimentos, mochilas, ponchos y mulas para sus soldados; pedidos que se repiten en sus manuscritos firmados ya cuando está al frente de los ejércitos del Norte.

"Aparece siempre muy preocupado por sus hombres y el aprovisionamiento de sus tropas, al mismo tiempo que son muchos los documentos donde hace hincapié en la disciplina e incluso el castigo a los soldados indisciplinados y desertores", puntualiza Montini.

Así se lee en el envío de listas e identificaciones de desertores, a quienes califica de "hombres tan olvidados de sus obligaciones patrias y sentimientos de honor que debe estar adornado todo individuo militar".

Una de las perlas de los tiempos de las batallas por la independencia es quizá la carta que escribió a San Martín el 5 de marzo de 1819, desde Villa de los Ranchos, donde le relata su accionar hasta ese momento, le señala la falta de "cabalgaduras" y le pide que establezca un lugar de encuentro para ir a ofrecerle sus respetos.

Su muerte y sus deudas

Es sabida la indiferencia que en plena anarquía del año 20, que comenzó tiempo antes y se extendió también varios años después, causó la muerte de Belgrano, y el contexto de pobreza en que había desaparecido uno de los protagonista de la Revolución de Mayo y las guerras de la independencia.

"Eso aparece reflejado entre los documentos, publicaciones y diarios, como El Argos de Buenos Aires y El Boletín Industrial de 1921, que hacen referencia a los funerales que se realizaron en su homenaje recién tras un año de su muerte", recalcó Montini.

Sin embargo, no es lo único. Una carta del 25 de mayo de 1821 firmada por Domingo Estanislao Belgrano, y dirigida a la Junta Provincial de Buenos Aires detalla las deudas contraídas por su hermano Manuel como consecuencia de su "entrega a la causa revolucionaria", y reclama, como albaceas, sean saldadas por el gobierno de la provincia.

"Es que muchas veces los pedidos de Belgrano para sus ejércitos no fueron escuchados —explicó Montini—. Y ante eso, él se endeudó y tomó préstamos poniendo sus propios bienes de garantías, lo que hizo que el final de su vida lo encontrara como sabemos en la pobreza".

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