“El viernes (hoy) terminaría un año calendario y es todo muy parejo. Salvo los que definen por ser campeón, el resto de los equipos estamos entre o cuatro puntos”. Diego Cocca tiene muy claro el tiempo que lleva al frente de este Central que agarró en una situación compleja, con una única misión: sacarlo de esa zona roja en la que, a esa altura, todos sabían que iba a ocupar el equipo cuando iniciara la próxima temporada. Es que hace poquito menos de un año el hoy entrenador canalla emprendía esa faena nada menos que en cancha de Argentinos Juniors, cancha en la que hoy el equipo canalla cerrará la Superliga con un colchón de puntos bastante importante que permite cierto estado de relajación.
Aquel 31 de marzo de 2019 Cocca mandaba a la cancha a su primer Central. En La Paternal. Un domingo al mediodía ya que el partido se jugó a las 13.15. Con 11 jugadores de los cuales sólo dos repiten (Jeremías Ledesma y Fabián Rinaudo). Desde ese momento pasaron 24 partidos por Superliga, con una eficacia del 54,1 por ciento. Nada mal para el clima que se vivía por esos días.
En el medio también estaba el desafío de una Copa Libertadores que ya había iniciado Paulo Ferrari, pero que terminó más en un martirio que un disfrute.
Diez días antes de ese debut en cancha de Argentinos Cocca había tomado las riendas del equipo. Fue frente a una situación crítica de la institución, especialmente después de que la dirigencia decidiera darle salida a Ferrari, quien estuvo tan sólo 20 días en el cargo. Todo eso hizo que la apuesta de parte de la comisión directiva hacia Cocca tomara una mayor relevancia. Fue el técnico del consenso y por el que algunos dirigentes en particular hicieron más fuerza, pero era el entrenador que debía enderezar rápidamente el rumbo de un equipo que estaba en caída libre y con complicaciones con el descenso desde el arranque mismo del torneo siguiente (la actual Superliga).
Poco más de una semana de trabajo y a la cancha. Y fue un arranque más que promisorio el de Cocca como DT canalla. Con una apuesta llamativa desde lo táctico (Gil como volante por derecha), pero con un rendimiento sobrio del equipo, que logró un arranque de ese nuevo ciclo con un triunfo. Es allí mismo, en el Diego Armando Maradona, donde Cocca dirigió su primer partido en Central y donde hoy le pondrá fin a un miniciclo. Es que en ese entonces no estaba establecido el formato de la Copa Superliga, mucho menos que esos partidos sumaran para los promedios.
“Cambiar el chip es fundamental. Es todo mérito de los jugadores, porque hicieron un gran esfuerzo, tuvieron predisposición y respetaron lo que hicimos en la semana”, destacó el técnico minutos después de consumada la victoria ante el bicho, contento porque su equipo había logrado tres cosas: “orden, circulación y profundidad”.
Lo que Cocca seguramente imaginaba por esos días era que Central tuviera un crecimiento constante. Amén de la mala experiencia que resultó la Copa Libertadores del año pasado, el DT apuntaba a que la asfixia del promedio no fuera tan pronunciada ni se extendiera demasiado en el tiempo. Por eso el viaje de hoy a La Paternal posiblemente vaya empapado de cierta cuota de conformismo. Porque si no fuera porque la Copa Superliga también cuenta para los descensos, su equipo estaría prácticamente salvado.
A casi un año de aquel debut en el banco auriazul, Central vuelve a cancha de Argentinos Juniors de la mano de Cocca, donde el técnico le dio sus primeras indicaciones al equipo (se insiste, con otros nombres que en su mayoría ya no están) que hoy pretenderá despedirse del torneo apuntando más a la clasificación a las copas internacionales que a la permanencia.