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Central se lo dio vuelta al pincha y agiganta su sueño en la Copa Argentina

 A los 9 minutos ya perdía con Estudiantes, pero en el segundo tiempo fue a buscarlo y tuvo su premio: ganó 2 a 1 con goles de José Luis Fernández y Marco Ruben. Ya está en las semifinales.

Jueves 24 de Septiembre de 2015

Una ráfaga de diez minutos. Otra vez. Así en Mendoza como en San Juan. Dos goles en ese corto lapso para liquidar el partido y sellar el resultado. Claro que en esta ocasión no fue tan sencillo. Porque el rival fue más difícil. Y el rendimiento no fue tan eficiente. Pero sí efectivo. Otra vez gol de Fernández. Y de Ruben. De nuevo Lo Celso y Larrondo fueron claves. Y ahora Central está en semifinales de la Copa Argentina. Va por Racing. Va por más. Y cierra así una minigira exitosa por Cuyo.

Es cierto. Central arrancó mal. Cedió la iniciativa. Y el orden. Estudiantes a base de presión intensa lo fue empujando. Ruben quedaba lejos y el resto demasiado atrás. Barbona se estacionó a espaldas de Nery Domínguez para manejar el balón. Y Donatti y Pinola sufrían horrores los pelotazos frontales porque perdían sistemáticamente en la altura con Mendoza y Cerutti. La organización táctica auriazul en esta etapa inicial colapsó. Porque el equipo de Coudet también tenía como adversario a la imprecisión y a la falta de estabilidad en un piso rápido y mojado.

El vertical era el Pincha, Central esperaba poder salir rápido por los laterales. Pero fallaba en el intento. Así las cosas, entre uno seguro y el otro inestable, la ecuación daría positiva para el que arrancó mejor. Y fue nomás.

A los 10’ llegó un córner que ejecutó Barbona y mientras Donatti y Pinola ni siquiera estaban en el área chica, apareció Damonte para cabecear al gol ante la salida del Mellizo García. Se preveía. Los canallas no encontraban la salida hacia el arco de Navarro. Cada pelota cruzada al área auriazul llevaba alto riesgo, mientras entre resbalones e impotencia los centralistas no podían desarrollar el plan de acción.

Algunos arrestos individuales fundados en la merma de la presión de los pincharratas acercaron a Central al arco defendido por Navarro, pero ninguna con solvencia.

Cuando el primer tiempo buscaba la desembocadura del descanso algo había quedado claro para el Chacho: lo planificado no resultó.

Pero desde los vestuarios salieron sin cambios. Y por ende el trámite no varió. Cuando Central lograba superar la presión en el medio se encontraba sin recursos para eludir la muralla de Estudiantes. Es que todo era sin el vértigo necesario.

Ahí Coudet entendió que para modificar debía cambiar. Rompió el doble cinco con los ingresos de Larrondo y Fernández por Aguirre y Musto. Hubo una sensación de emparejamiento, porque Central adelantó un poco sus líneas para presionar, aunque Estudiantes trató de hacer circular el balón, ya que conoce el antídoto del juego que practica. Pero la presencia de dos puntas empezó a incomodar a los hombres de Milito.

Los canallas no obstante se acercaron con más asiduidad al arco de Hilario Navarro. Y a los 20’ un remate de Lo Celso se fue desviado.

Y así, a los 69’, Fernández se fue por izquierda y metió un pelotazo paralelo al arco que Hilario Navarro se encargó de meter en su propio arco. Un empate que a esa altura parecía difícil de lograr. Sin embargo llegó.

Y a los 75’ una jugada extraordinaria. Montoya, Larrondo, Lo Celso y Ruben. Segundo gol. Partido ganado. Clasificación asegurada. Y good show.


Lo Celso, el pibe que ya marca la diferencia

Giovani Lo Celso es su nombre. Y a su juego lo va presentando de a poco. Es un juvenil que está haciendo los primeros palotes en primera división. Pero muestra clase. Inteligencia. Sutileza. Piensa y juega. Las falencias que muestran están más vinculadas al apresuramiento. Pero ese es un problema menor cuando un futbolista se proyecta en el tiempo. Porque la maduración futbolística le va a permitir elegir la jugada propicia en el momento adecuado. Por eso asoma en el horizonte como un jugador diferente. De los que no abundan. Que fue forjado en las inferiores canallas. Fiel a la historia de una cantera que sabe de distintos. De aquellos que justifican el esfuerzo de ir a un estadio para ver el fútbol.

Lo Celso ayer en el primer tiempo pugnó por corregir el rumbo pero le costó. No obstante algunas estelas de su calidad recortaron el campo. Hasta que en el segundo, allí cuando encontró los intérpretes adecuados para sintonizar el juego que mejor juega y el que más le gusta, se hizo desequilibrante. Como en Mendoza.

Lo Celso es de esos jugadores que hacen simple lo difícil. El que tiene una mirada sesgada para esperar y meter una pelota justa en la asistencia. El que aún no tiene toda la precisión en la pegada para convertir. Pero asiste con claridad y justeza.

Será cuestión de esperarlo con paciencia. Esa que deben tener los juveniles que juegan como grandes. Porque una vez que sea grande, lo será de verdad. De él depende.

Tuvo que volver a las fuentes

Eduardo Coudet tenía decidido ya desde hace varios días que el sistema táctico que emplearía ante Estudiantes serçia con el que arrancó. Sólo dependía de la cuestión física tras el partido con Godoy Cruz para ratificar su pensamiento. Y así fue. La recuperación de los golpeados le dio el guiño para ir con el esquema de doble cinco, tres volantes ofensivos y Ruben como punta. Tal vez su idea era sorprender con velocidad por los laterales saliendo rápido. Alguna vez lo aplicó y le dio resultado. Pero anoche no. Es que Estudiantes, un equipo que juega similar a Central, hizo prevalecer el suyo. Y allí apareció la repentización del Chacho para corregir el plan de viaje. Tal vez demoró diez minutos, porque las variantes se imponían ya desde el entretiempo. Pero el resultado actúa como conclusión a veces. Y es más que evidente que la rectificación llegó en tiempo y forma.

Existe una frase hecha en el fútbol que reza: “Equipo que gana no se toca”. Y tal vez anoche se hizo más certera esta consigna. Es que el Central que comenzó jugando en Mendoza y el que revirtió el resultado en San Juan es la formación ideal para las aspiraciones canallas. Sincronizan bien. Coordinan de memoria. Son precisos en los movimientos. Y contundentes. Al menos en esta recorrida cuyana, los once en cuestión bien pueden llamarse “Los Implacables”.

Es que si bien la reacción auriazul contó con la colaboración involuntaria de Hilario Navarro en el gol de Fernández, el segundo tanto volvió a ser producto de una articulación ejemplar. Casi a imagen y semejanza del tercer tanto ante el Tomba. Y esto no es casualidad. Es causalidad de una tarea que ya lleva meses de ensayo.

Central pasó a semifinales de la Copa Argentina y es protagonista del torneo. Tiene una partitura estudiada y a sus ejecutantes. Coudet deberá repensar para la próxima, si el cuerpo aguanta, si cambia o no lo que funciona muy bien y es tan rentable.

Central, el preferido de casi todos los sanjuaninos

Los sanjuaninos están felices con la clasificación de Central. Ayer varios comerciantes e incluso algunos comentarios en los canales de televisión locales mostraban su preferencia por los canallas. Es que después de Boca y River, según ellos Central es el equipo que más simpatizantes trajo a esta ciudad.

Se especula que el gobierno de la provincia solicitará que toda la fase decisiva de la Copa Argentina se juegue aquí, aunque un colega dijo anoche que el gobernador Daniel Scioli pretende que una de las semifinales se juegue en La Plata.

Anoche otra vez un buen número de hinchas auriazules se trasladó hasta Cuyo para acompañar al equipo de Coudet y, en comparación con los platenses, sacó una importante ventaja en cantidad.

Desde temprano se vieron a varios rosarinos caminar por el centro sanjuanino y dos horas antes del partido cumplieron los canallas con la tradición de reunirse a dos kilómetros del Bicentenario a un costado de la ruta que une San Juan con Mendoza.

San Juan recibe con mucho agrado a Central y los canallas esta vez quieren volver pero para levantar el trofeo que hace casi un año no lograron hacerlo y eso generó una materia pendiente.

Lo Celso y Villagra terminaron con molestias

Giovani Lo Celso debió retirarse antes del campo de juego (el Chacho igual tenía pensado sacarlo) por una molestia en la pierna derecha. El juvenil sufrió una sobrecarga en el isquiotibial que en principio no revestiría gravedad. Tendrá tres días para recuperarse para el partido ante Gimnasia. Mientras, Cristián Villagra también terminó el encuentro con una contractura en el cuádriceps, pero el cuerpo técnico lo tomó con calma. Para el domingo el Chacho espera ya poder contar con Franco Cervi y Pablo Alvarez, quienes se recuperan de sendos desgarros.

 

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