Opinión

La necesidad militar de la bandera

Conmemoración. Belgrano no tenía formación militar necesaria para asumir al frente de los ejércitos, pero tuvo la suficiente determinación y visión para liderar la lucha por la independencia.

Miércoles 20 de Junio de 2018

Esta crónica se enfoca en la personalidad del general Manuel Belgrano como militar y la creación de la Bandera desde el punto de vista de la necesidad de ella para la conducción de los ejércitos en combate.

Primero presentaré al ciudadano Belgrano con sus propias palabras, para conocer su pensamiento. Luego veremos la evolución de las tácticas y técnicas de la guerra para interpretar los problemas que tuvo al asumir voluntariamente la conducción de los ejércitos revolucionarios sin tener la formación militar suficiente.

El general decía: "Nadie es más acreedor al título de ciudadano que el que sacrifica sus comodidades y expone su vida en defensa de la Patria" y "no es lo mismo vestir el uniforme militar, que serlo".

Belgrano como militar es ciertamente paradigmático y digno de admiración para todos los argentinos y más aun por no ser soldado, pero los acontecimientos políticos que ocurren a partir del 25 de Mayo de 1810 lo obligan por sus principios y pertenencia a conducirse como jefe militar, con el fin de defender con las armas sus ideas de libertad e independencia, que demandaba la Patria naciente.

La primera experiencia la tiene en la primera invasión inglesa, es convocado como capitán de milicias urbanas, rango que investía ad honorem desde hacía diez años. Así decide dedicarse al aprendizaje y estudia las disposiciones militares de la época y las Ordenanzas de Carlos III, código que gobernaba todas las actividades en guarnición y en campaña; son de 1768 y aún perduran en el espíritu de algunos reglamentos actuales. Estas Ordenanzas prescribían que el verdadero espíritu del soldado se basaba en el valor, la obediencia y gran exactitud en el servicio. El espíritu de Belgrano, hombre disciplinado y austero, se adaptaba perfectamente para la vida militar.

Después de la Reconquista, los porteños se agrupan según su origen en cuerpos de voluntarios; Belgrano es designado sargento mayor de la Legión de Patricios de Buenos Aires.

Luego relata: "La Junta puso las miras en mí para mandarme con la expedición auxiliadora, como representante y general en jefe de ella; admití, porque no se creyese que repugnaba los riesgos, que sólo quería disfrutar de la capital y también porque entreveía una semilla de desunión entre los vocales mismos, que yo no podía atajar, y deseaba hallarme en un servicio activo".

La táctica es la parte del arte militar que trata sobre el empleo de los medios de acción en el campo de batalla. Lo que la estrategia militar concibe, la táctica militar lo pone en práctica y lo ejecuta. Así la táctica es una acción, un combate, una batalla y la estrategia movimientos preparatorios a lo anterior para que la táctica se realice.

Las invenciones en las armas imprimen innovaciones y adelanto a la táctica militar. La aparición de la pólvora cambia las preconcebidas bases históricas de la táctica.

En el Renacimiento regresa la infantería tipo falange o legión de soldados a pie como arma esencial de la victoria. Se combinan la pica, la lanza y las armas de fuego, como elementos del éxito en el combate. Según Napoleón "la reina de las batallas", es decir la infantería, es el arma fundamental dentro del gran ejército de masas francés.

También modifican las técnicas y tácticas de combate. Nace así el "arte de escuadronar" que establecía formaciones, combinando filas e hileras. Con necesarios movimientos en orden cerrado ejecutados con exactitud y puntualidad. Esta forma de mover elementos o "fichas" en el campo de combate, hace necesario que los dispositivos de cada bando sean perfectamente identificables en el desarrollo de la batalla.

Esa identificación debe ser individual por las necesidades del combate cuerpo a cuerpo y también colectiva por componentes, es decir por regimientos, escuadrones, compañías, etc.

En lo individual era muy difícil diferenciar al soldado propio del enemigo por usar similares uniformes. Por ello la identificación con algo fácil, y la solución fue la escarapela, que en el pecho o en el sombrero permitiera al soldado ver a su camarada en el fragor de la lucha. No era solamente la identificación de amigo enemigo sino también la identificación de Patria Nación.

Belgrano requirió y consiguió la autorización para que sus soldados utilizaran una escarapela que en el combate los diferenciara y distinguiera claramente de los enemigos.

El Triunvirato, el 18 de Febrero de 1812, crea una "escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata de dos colores, blanco y azul celeste, quedando abolida la roja con que antiguamente se distinguían".

El general le expresó al Triunvirato que el día 23 de febrero entregó las escarapelas a sus hombres para que "acaben de confirmar a nuestros enemigos de la firme resolución en que estamos de sostener la independencia de la América".

Así logra el primer objetivo necesario para las técnicas de combate de la época, diferenciar al soldado propio con las escarapelas en lugares bien visibles. Además el tamaño era mayor que las usadas actualmente. En el conjunto también era importante identificar a los regimientos en sus maniobras y mantener la coherencia, enlace y unión de sus integrantes en el combate. Lo primero era fundamental para los conductores que debían mandar y dirigir sus elementos en el desarrollo de la batalla y por ello saber exactamente donde se encontraban sus tropas. El elemento ideal para ello fueron las banderas. La bandera además permitía a los integrantes del conjunto identificar al mismo y mantenerse unidos y hermanados en el combate. Es decir era la guía que identificaba a los soldados en el fragor del combate. Flameando en lo alto del asta podía ser vista por los combatientes y así mantenerse reunidos para enfrentar mejor al enemigo. Un ejemplo claro de esto es para los rosarinos la épica del Abanderado subteniente Mariano Grandoli en Curupaytí.

Así, el general con su entusiasmo y la necesidad de identificar sus unidades y tropas en la batalla, lo hacen pensar también en la creación de una bandera que nos distinga. Las tropas con la bandera celeste y blanca quedan claramente identificadas en el terreno y los integrantes de cada regimiento pueden reconocerse como tales.

Es así que en Rosario, motivado por la puesta en funcionamiento de la batería "Independencia", en la isla del Espinillo, el 27 de febrero de 1812, los patriotas se concentraron al margen de las barrancas, enmarcando a los soldados formados en proximidades a la batería "Libertad", que se levantaba vigilante, como centinela de la rebelión criolla. A las 18.30 la bandera confeccionada según la tradición oral por una rosarina, doña María Catalina Echeverría de Vidal, fue izada por el regidor de tercer voto del Cabildo de Santa Fe, de cuya jurisdicción dependía Rosario, Cosme Maciel, a quien Belgrano concediera tal distinción por ser la autoridad civil presente.

También por tradición oral y teniendo en cuenta el espíritu religioso del coronel Belgrano, de sus soldados y de la población de los pagos, se afirma que la Bandera recientemente creada fue bendecida por el sacerdote doctor Julián Navarro, párroco de la Capilla del Pago de los Arroyos. En el museo de Historia de Rosario se conserva un hisopo que se usó en la bendición, donado en 1943 por el Obispo de Rosario monseñor Caggiano.

Allí el general exhibió el flamante pendón patrio, proclamando: "Soldados de la Patria juremos vencer a nuestros enemigos. Interiores y exteriores, y la América del Sur será el templo de la independencia y de la libertad. En fe de que así lo juráis, decid conmigo Viva la Patria". Los ciudadanos y soldados presentes respondieron con un vibrante "viva". Dando con esto por entendido, que al estar presente la recién creada Bandera, que el juramento era hacia ella y a la Patria, produciéndose así el primer Juramento a nuestra Bandera. Allí se acentúa el patriotismo del general Belgrano, uno de los pocos ciudadanos que se aventuraba a emplear el vocablo independencia.

La creación de la Bandera durante la gesta por la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata es un hecho que los argentinos y especialmente los rosarinos debemos mantener vivos dentro de los parámetros de argentinidad y de patriotismo.

Además, estos recuerdos históricos nos ayudaran a enfrentar con ímpetu y dignidad la difícil "batalla" en la que vivimos con el ideal de ubicar a nuestra Patria en el lugar que todos anhelamos y dentro de los valores de la democracia republicana, de la solidaridad ciudadana y la caridad cristiana.

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