La muerte de Guillermo O'Donnell, el politólogo argentino más relevante e influyente, constituye una triste noticia que llena de profundo pesar a la comunidad de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario.
Su imponente producción académica ha contribuido a promover gran parte de los debates más importantes desde las últimas décadas del siglo pasado. Los estudios teóricos y comparados sobre el autoritarismo, las transiciones y las "nuevas" democracias constituyen el eje articulador del legado intelectual de O'Donnell a la ciencia política.
Pero tal vez lo que permite definir la producción de O'Donnell -y lo que la hace imprescindible- es su capacidad para comprender la realidad política y generar herramientas teóricas eficaces para explicarla. Esa precisión y claridad para desentrañar procesos complejos fueron sin dudas producto de su intuición. En el mundo académico, como en la vida, la intuición es una capacidad que puede entrenarse pero difícilmente enseñarse. Este atributo poco común, junto con el profundo conocimiento de los procesos autoritarios y democráticos de distintos países latinoamericanos que cosechó a lo largo de los años y una vocación incansable por la investigación, ubicaron a Guillermo O'Donnell en el centro de la escena de las principales universidades de la región y el mundo.
El politólogo argentino produjo la mayor parte de sus trabajos sobre nuestro país y América latina desde el exterior, pero a diferencia de otros investigadores, esta distancia física nunca se convirtió en distancia analítica. Sus textos siempre estuvieron escritos a la vuelta de la esquina de cualquier calle de Buenos Aires, Río de Janeiro o Santiago. Tal vez por esa cercanía, aún sus trabajos más complejos invitan a quedarse, bajo la sospecha de que ese mundo cercano y a la vez esquivo, puede volverse accesible.
Desde siempre, pero sobre todo desde su definitivo regreso a nuestro país, Guillermo estuvo muy presente en la vida académica e institucional de la Universidad Nacional de Rosario, de quien es Doctor Honoris Causa, y en particular de nuestra Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales.
Esta presencia se dio tanto en el contacto permanente con sus colegas y amigos/as, como a través de su participación en diversas actividades. Recorrió nuestros congresos sobre democracia, promovió reuniones de trabajo y fue un interlocutor atento y presente de esta casa de estudios. Nos otorgó el privilegio en el 2009 de organizar un taller internacional para reflexionar sobre la actualidad del concepto de "democracia delegativa" -acuñado por Guillermo a comienzos de los años 90- y analizar sus potencialidades para comprender la dinámica de la democracia en Argentina y nuestra región. Siempre abierto al diálogo con sus pares y predispuesto al encuentro con estudiantes, fue generoso y humilde. No disimulaba su vocación por debatir con todos nosotros como uno más, a pesar de la gigantesca distancia que establecía su extraordinaria trayectoria e influencia.
Quienes trabajamos en el estudio de los procesos políticos de nuestro tiempo, crecimos debatiendo y pensando junto a Guillermo. Volveremos sobre sus libros reiteradas veces. Seguiremos buscando junto a él, preguntas y respuestas que nos ayuden a pensar -una y otra vez- el presente y el futuro de la democracia en América latina.
(*) Decano de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario