Un aviso a página completa en la edición del 5 de abril de este año de La Capital llamó la atención: "Toda persona fallecida por Covid-19 tendrá, a su disposición, una parcela sin cargo". Si bien la campaña emprendida por los cementerios El Prado, Parque de la Eternidad y Aires de Paz continúa vigente, casi nadie optó por solicitar esta posibilidad, en un contexto en el que la cantidad de fallecimientos diarios en la ciudad muestra cifras inimaginables hace unos meses. A pesar de este triste indicador, desde las cocherías indicaron que la situación "está controlada" y que "no hay saturación".
Desde Parque de la Eternidad afirmaron a este medio que nadie solicitó la posibilidad de obtener una parcela sin cargo, aunque sí realizaron servicios con fallecidos por Covid-19. En tanto, desde Aires de Paz indicaron que fueron muy pocos los que lo solicitaron.
El dato surge en un contexto en el que la cantidad de fallecidos por coronavirus en los últimos días, si bien tuvo altibajos, mostró números preocupantes y que eran impensados meses atrás.
Las consultas tampoco llegaron ni a los cementerios ni a las cocherías. "Nadie nos preguntó por esa opción", dijo Luis Pinilla, integrante de la Cámara de Servicios Fúnebres de Rosario, que agrupa a 18 firmas locales.
Esto también se conoció en el marco del acuerdo que cerraron las empresas de servicios fúnebres con el Registro Civil de Rosario para que ya no se espere el resultado del hisopado para trasladar el cuerpo. En principio, mientras se aguarda la confirmación o negativa, se inscribe como causa de muerte “enfermedad” y se procede con todos los protocolos como si fuera positivo. Luego, una vez que está la respuesta del análisis, si es positivo el familiar concurre al Registro y hace una rectificación del trámite.
Esta simplificación burocrática agilizó los traslados ya que, en un momento, el test demoraba hasta 10 o 12 días y los cuerpos quedaban en la morgue. Hoy no se demora más de 24 o 48 horas desde el fallecimiento, permitiendo a las cocherías retirar los cadáveres y evitar esos cuellos de botella que comenzaron a producirse a partir de septiembre, cuando comenzó a elevarse el número de fallecimientos diarios.
“Creció la cifra de mortandad, pero la situación está controlada y no hay saturación. Las empresas estamos trabajando en conjunto con las autoridades de forma periódica, siguiendo muy de cerca los acontecimientos, porque esto es una cosa totalmente nueva y nos tenemos que ir adaptando. Por ahora podemos abastecer todas las necesidades”, agregó Pinilla.
El protocolo en caso de muerte por Covid establece traslado directo, sin escalas, desde el lugar de fallecimiento al crematorio o cementerio, donde el ataúd puede ir a nicho o tierra. Por lo general los sanatorios u hospitales están adecuados para tener sus morgues con cámara de frío, pero antes el difunto debía esperar el resultado del hisopado allí; una vez que se conocía, el médico firmaba y recién ahí la cochería podía empezar a hacer la tramitación para inhumar o cremar. Para fallecimientos por otras causas, los recaudos para que no ocurra la transmisión son ceremonias velatorias limitadas a dos horas con participación de hasta 10 personas.