La Ciudad

Malvinas: La lucha de dos mujeres por mantener viva la memoria de los caídos

Elda Gazzo falleció sin saber dónde estaba enterrado su hijo; su nieta Lorna es docente y formó parte de un proyecto de Educación sobre Malvinas

Viernes 02 de Abril de 2021

La primera vez que fue a las islas Malvinas, Elda Gazzo no sabía siquiera si su hijo estaba enterrado en el cementerio Darwin. La segunda fue más preparada: una profesora de inglés le había escrito una serie de cartas a mano que la mujer distribuyó entre los isleños y los trabajadores de la posada donde paró. Decían todas lo mismo: "Desde el dolor de madre, si alguien en las Islas sabe de la localización de la tumba de mi hijo, por favor, pedimos que nos aporten datos". La noche antes de visitar el cementerio, la mujer encontró en la mesita de luz de su habitación una respuesta, anónima y escrita en castellano, que decía: ‘Márquez está en el sector B, fila 5, entre la tumba Nº 9 y 10”. La certeza sobre el lugar de la sepultura, la recibió recién hace dos años su nieta, Lorna Márquez, después de que el Comité Internacional de la Cruz Roja y el Equipo Argentino de Antropología Forense pudieran identificar a una centena de soldados argentinos caídos en Malvinas. Aún hay diez, enterrados en tumbas sin nombre.

Rubén Márquez fue el soldado identificado Nº 100 durante el Proyecto Humanitario Malvinas. Nacido en Coronda, tenía 29 años cuando lo convocaron a formar parte de la Segunda Sección de Asalto de la Compañía de Comandos 602. La guerra ya había empezado y apenas pudo llamar por teléfono a sus padres para avisarles su nuevo destino. El 26 de mayo se subió a un avión Hércules con rumbo a Malvinas, cuatro días después le encargaron una operación de reconocimiento en Monte Simmons donde falleció. A su lado, cayó su amigo Oscar Blas.

Cuando todo eso pasó, Lorna Márquez tenía siete años y cursaba el segundo grado de la escuela primaria. De su tío Rubén recuerda el alboroto hogareño cada vez que "el Chilo" volvía a la casa familiar y los largos almuerzos los fines de semana. Los detalles de esos fríos días de abril, de los días sin noticias, de la culminación de la guerra y de los llamados de compañeros que anónimamente le informaron a Elda sobre el fallecimiento de su hijo; le llegaron mucho tiempo después, a través de relatos familiares.

"Mi abuela fue una privilegiada, porque el tío era parte de la fuerza y tiempo después de la finalización de la guerra tuvo la comunicación oficial de su fallecimiento. De Buenos Aires llegó un papel que nos informaba de la muerte de mi tío. Pero a las mamás de los chicos que cursaban el servicio militar nadie fue a decirles que sus hijos estaban muertos. Muchas siguieron esperándolos durante años", señala Lorna, docente de nivel inicial e integrante del proyecto "La escuela hace memoria", desarrollado hasta el año pasado por el Ministerio de Educación de la provincia, para introducir contenidos relacionados con Malvinas.

mm 29064253_10211432348949334_2205646323244745542_o.jpg

Desde que recibió la comunicación de que Rubén había quedado en Malvinas, Elda no se quedó quieta. Lorna repasa los repetidos viajes a Buenos Aires para buscar explicaciones y su lucha por saber dónde estaba el cuerpo de su hijo. "Como todos los familiares, empezó a buscar desde el día cero dónde estaba sepultado su hijo. Así fue conociendo a muchas personas, en su mayoría madres que querían saber dónde estaba el cuerpo de su hijo. Saber dónde fueron enterrados es parte del duelo", relata Lorna. La búsqueda demandó 37 años y su abuela no llegó a ver el final.

A poco de terminar la guerra y sin pedir permisos, una comisión de familiares autoconvocados se subió a un buque con destino a las islas, pero apenas pudieron llegar a aguas internacionales. Viajó dos veces más, la primera se arrodilló frente a un cementerio lleno de lápidas que decían "Soldado Argentino sólo conocido por Dios", sin mucha certeza de que los restos de Rubén descansaran allí o en el empinado terreno donde falleció. La segunda, tenía un dato más cierto y pudo dejar flores entre las tumbas 9 y 10 del Darwin.

mm 293092_2944812864309_936813383_n.jpg

El legado

El Proyecto Humanitario Malvinas comenzó a gestarse en 2012, cuando Argentina solicitó la colaboración del Comité de la Cruz Roja Internacional para hacer posible la identificación de 122 tumbas de soldados sepultados en el Cementerio de Darwin y se formó una mesa de trabajo integrada por la Cancillería, el Ministerio de Justicia, el Equipo Argentino de Antropología Forense, la Escribanía General de Gobierno y el Ministerio de Desarrollo Social.

La presidenta de la Comisión de Familiares Caídos en Malvinas, María Fernanda Araujo, destaca los logros de la primera etapa del plan. "De 121 tumbas se encontraron 122 restos, ya que había dos personas en una misma sepultura, de los cuales se pudo identificar a 115 porque aún falta identificar a siete personas". Esta semana, en Ginebra, Argentina y Reino Unido firmaron un nuevo convenio para iniciar la segunda fase del programa para avanzar en la identificación de los cuerpos enterrados en una tumba múltiple (la C1 10) donde hay cuatro personas enterradas, de las cuáles sólo una está identificada.

Elda falleció varios años antes de que este proyecto se pusiera en marcha. Lorna continuó la búsqueda que inició su abuela. Su ADN, el de sus hermanos y su madre, permitieron la identificación de su tío. Desde hace algo más de dos años, la tumba N° 9, del sector B, fila 5 del cementerio de Darwin ahora lleva el nombre de Rubén Eduardo Márquez. La placa que estaba en la necrópolis isleña se colocó en el Centro de Ex Soldados Combatientes de la ciudad de Santa Fe. Y Lorna y sus hermanos pudieron cumplir con el pedido de su abuela: llevaron parte de sus cenizas y las esparcieron en ese lugar.

mmm 24831312_10211432379910108_995325105408199556_o.jpg

"Es algo muy personal, y quizás hasta difícil de entender, pero antes de que terminara todo este proceso de identificación me costaba horrores cantar la Marcha de Malvinas. No la podía terminar de cantar. En los dos últimos años es diferente, es como que hay una alegría dentro de toda esta historia dolorosa porque pudimos cerrar toda la lucha de mi abuela", cuenta Lorna.

Coronda fue la primera cuidad del país en contar con un espacio público en homenaje a los héroes de Malvinas. La plaza se inauguró el 17 de agosto del 82, cerca de la estación de trenes.

Lorna fue parte de un programa del Ministerio de Educación de la provincia que produjo cantidad de materiales didácticos para trabajar en las aulas contenidos relacionados con Malvinas y mantener intacta la memoria de su tío y de todos los soldados que participaron de esa guerra.

mm 29063811_10211432393590450_3870825475006393542_o.jpg

Fotos: Gentileza Lorna Márquez.

Edición fotográfica: Celina Mutti Lovera.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS