La ciudad

La histórica bajante del Paraná complica la carga de cereales

Frente al puerto de Rosario el río llegó al metro de altura, un nivel muy por debajo de la media histórica para esta época (3,75 metros).

Jueves 09 de Abril de 2020

La histórica bajante del Paraná, que ayer alcanzó un metro en la costa de Rosario, ya hace sentir sus consecuencias. Con las actividades recreativas suspendidas por el aislamiento obligatorio dispuesto para enfrentar la pandemia por coronavirus; la caída del nivel de agua afecta particularmente el transporte de la cosecha gruesa, alargando los tiempos de carga y reduciendo los volúmenes (por buque esto puede significar entre 6.000 y 7.500 toneladas menos, de acuerdo a un relevamiento de la Bolsa de Comercio de Rosario). Los informes sobre la altura del río se siguen también de cerca desde las oficinas de Aguas Santafesinas, aunque no está afectada la toma de agua en la planta potabilizadora (ver aparte).

De acuerdo a las mediciones diarias del Instituto Nacional del Agua (INA), en el puerto de Rosario el Paraná llegó ayer al metro de altura. Un valor muy por debajo de la media histórica para esta época (3,75, de acuerdo al promedio de registros de los últimos 25 años). Como antecedentes cercanos, durante la histórica bajante de 2009, el río estuvo por debajo de un metro en la costa rosarina; en 1989 alcanzó los 75 centímetros.

Los pronósticos para los próximos días no son muy alentadores, ya que la escasez de lluvia registrada durante el verano se prolongará este otoño. En el corto plazo, el INA prevé niveles aún más bajos, de 0,98 para la semana próxima y de 0,90 más cerca de fin de mes.

En la Dirección de Defensa Civil del municipio, concentrada por estos días en la realidad sanitaria que impone la pandemia, la bajante del río empieza a aparecer apenas como un tema de conversación. "Al no haber actividad recreativa por el aislamiento, no tenemos que implementar medidas preventivas en el uso de la costa", advirtió el subsecretario de la repartición, Gonzalo Ratner.

El funcionario aclaró que actualmente "sólo Prefectura puede navegar por el Paraná con el objetivo de hacer cumplir el aislamiento, y esto se extenderá todavía un tiempo", igualmente apuntó que "si se levantara la prohibición, la mayoría de las guarderías no podrían funcionar con este nivel de agua".

Desde su cuenta de Twitter, el Instituto Nacional de Tecnología Agrupecuaria (Inta) salió a advertir sobre la "bajante extraordinaria del Paraná" y el "alto impacto ambiental, productivo y sobre los puertos exportadores del Gran Rosario". El organismo señala que "el fenómeno ocurre en todos los ríos de la cuenca del plata: Paraná, Paraguay, Uruguay e Iguazú", y que las lluvias de hace tres días en el norte y Paraguay "no brindaron un significativo aporte".

El impacto económico

Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario se explayó sobre las consecuencias económicas de este fenómeno. Según se apunta, el actual metro de altura del río se encuentra "muy por debajo del mínimo de 2,47 metros que tiene que registrarse a la altura de Rosario para que Hidrovía S.A. pueda garantizar los 34 pies de calado".

Esto acarrea numerosos problemas en relación a la logística de exportación, sostiene el informe. Y entre los principales apunta la necesidad de ajustar el volumen de carga.

Como ejemplo, señala, en un buque que normalmente carga entre 35 mil y 40 mil toneladas, cada pie de calado que baja el río representa una pérdida de dicha capacidad de carga de entre 1.500 y 1.800 toneladas. En un barco más grande (con una capacidad de carga en torno a los 60 mil a 65 mil toneladas), perder 3 pies de profundidad implica dejar de cargar entre 6.000 y 7.500 toneladas.

"En plena cosecha maicera, aquellas empresas que antes cargaban los barcos con 40 mil toneladas del cereal y completaban carga en Bahía Blanca/Necochea hasta las 60 mil o 65 mil toneladas, hoy salen del Gran Rosario con menos mercadería por la falta de profundidad, obligándolas a cargar más maíz en esos puertos del sur bonaerense. Esto plantea problemas en la logística, porque hay menor disponibilidad de cereal en el sur bonaerense y los costos de adquisición son más elevados", señala.

La escasa altura del Paraná, agrega, provoca demoras en los procesos de exportación, ya que la bajante obliga a mayor prudencia de los pilotos y prácticos en las maniobras con los buques. También se registran esperas de entre 10 y 15 días de las barcazas provenientes de Paraguay con soja que se utiliza para producir harina, y puede provocar inconvenientes en la carta de buques con aceite de soja.

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