Un nuevo fenómeno que pretende falsamente sustituir los tratamientos tradicionales para abordar
las dificultades de personalidad está haciendo pie en Rosario. Se los presenta como cursos de
coaching de liderazgo y también con otros nombres, pero en realidad son un burdo engaño a la
credibilidad de la gente que los hace y un gran negocio económico para sus organizadores.
Las promesas de mejorar la vida, cambiar aspectos de la personalidad y convertirse en mejores
personas son algunos de las resultados mágicos que se anuncian con sólo participar en tres
seminarios, donde se utilizan fórmulas distorsionadas del coaching y se emplea lo emocional como
factor determinante.
Hace varios años un programa especial de Telenoche Investiga logró desbaratar un tipo similar
de organizaciones de falso coaching a través de una cámara oculta. Uno de los que contribuyó a
desenmascararlos fue Federico Resnik, especialista en el tema de cultos y pseudociencias. En uno de
sus trabajos, titulado, “Coaching coercitivo, un fenómeno a tener en cuenta”, dice que
“los seminarios de coaching vivenciales –como se los conoce– se presentan como
una experiencia superadora de las terapias convencionales. La idea de que en semanas se puede hacer
mucho más que en alguna disciplina clásica, ha sido instalada como un paradigma de vanguardia,
aunque la realidad es mucho más simple: el coaching coercitivo (así lo llama él) es un sistema
lucrativo, de análogas coincidencias con el sistema del fraude piramidal, que puede aportar (o no)
alguna mejoría o cambio de conducta positivo a sus participantes, pero que, para eso, presenta
ejercicios de quiebre emocional”.
Precisamente, el quiebre emocional es lo más preocupante en estos temas, ya que una
psicoanalista que habló con La Capital sostuvo que puede provocar respuestas psicológicas
indeseables e incontrolables. En personalidades con determinadas patologías de base puede causar
serios trastornos psíquicos.
Pero, hay que diferenciar estos seminarios o cursos “milagrosos” de falso
coaching como una técnica seria, que es inofensiva y tiende a mejorar, por ejemplo, procesos de los
vínculos internos en una empresa o ayudar a cambiar conductas de la gente. En Rosario y toda la
provincia de Santa Fe la única consultora que está avalada para funcionar por la Asociación
Argentina de Profesionales del Coaching es E.C.I.D (www.ecidconsultora.com (ver recuadro). En
Buenos Aires, a manera de referencia, una de las que tiene el aval para funcionar es la Universidad
de Belgrano.
Una de las consultoras locales, sucursal de Buenos Aires, que ofrece coaching en liderazgo,
no aporta en su página web el nombre de un solo responsable de la organización. Cuando este diario
se comunicó telefónicamente para conocer el grado de formación profesional de los que dictan los
seminarios las respuestas fueron poco claras. Se dijo que son formados en coaching en Buenos Aires,
pero no se mencionó ninguna institución y menos un centro especializado con certificación o una
universidad. A la hora de los instructores, tampoco hubo precisión, porque se aclaró que para cada
curso puede venir alguien distinto desde Buenos Aires.
Lo cierto es que la estructura que propone esta consultora para sus “cursos vivenciales
diseñados para promover el desarrollo potencial de cada individuo, la autoconciencia y la
efectividad en todas las áreas de desempeño interpersonal” tiene algunas particularidades. Se
divide en tres niveles. Introductorio, Experiencia Interpersonal y Curso de logros. Todos tienen un
costo alto: 660 pesos el primero, 1.050 el segundo y 800 pesos el tercero y son dados (salvo el
último) en pocos días con una pesada carga horaria que llegan a doce horas ininterrumpidas (con
algunos recreos) y que indudablemente tiene como objetivo reducir por agotamiento y otras técnicas
la capacidad de discernimiento de los participantes.
“En sólo cuatro horas el coach puede lograr intervenir en la voluntad del participante
y quebrar su capacidad de discernir, por ejemplo, que es lo bueno y qué es lo malo”, comentó
a La Capital una fuente vinculada a esta práctica.
Otro profesional que también conoce el tema y habló con este diario advirtió que el falso
coaching trabaja con el dominio, con la humillación pública y toca la identidad privada de las
personas, logrando una manipulación absoluta. Vende espejitos de colores y la gente termina
obedeciendo al mando como soldaditos, que salen a reclutar nuevos participantes para los próximos
niveles”, reveló.




























