Son los profesionales a los que se acude para cuidar la salud de manera integral, para los chequeos, ante un malestar, o una duda . Los que conocen en profundidad la historia clínica de cada paciente, los que se encargan de las derivaciones a otros profesionales pero siguen siendo la guía y el sostén principal en muchos casos.
Los médicos clínicos, o médicos internistas, celebran su día este 11 de abril, un momento propicio para reflexionar sobre las luces y sombras de la profesión.
Mientras destacan que durante la pandemia de Covid los pacientes reconocieron mucho más su labor, afirman que el sistema de salud tiende "a no valorizar el tiempo que se le dedica a cada persona en consultorio" y no reconoce la necesidad y el esfuerzo que implican "las horas de formación continua para ejercer en forma idónea la profesión", lo que se refleja "en bajos honorarios y dificultades para mantener condiciones adecuadas" en lo laboral, según señaló Mariana Lagrutta, presidenta de la Asociación de Medicina Interna de Rosario (Amir).
Luego de recibirse, un médico, para obtener la especialidad de Clínica Médica, pasa por una formación de 3 años de residencia. Esto consiste en un entrenamiento intensivo teórico y práctico supervisado, en el cual se transcurren por diferentes áreas. Una de las principales es la hospitalización de pacientes frecuentemente complejos, con múltiples patologías. También se adquiere experiencia en guardia externa, salas de emergencia, terapia intensiva, y consultorio externo (o sea la consulta ambulatoria). Por estar a cargo de pacientes complejos, con múltiples patologías, se requiere continuar en formándose durante toda la vida profesional.
¿Es lo mismo decir médico clínico que médico internista, o existe alguna diferencia? ¿Y médico de familia?
Los términos médico clínico y médico internista son sinónimos. En cambio, el médico de familia tiene una formación diferente, enfocada fundamentalmente a un primer nivel de atención, como, por ejemplo, centros de salud.
¿Cambió el rol en las últimas décadas?
Con la llegada de la hiperespecialización, y al avance de la tecnología, hay una tendencia a recurrir directamente a los subespecialistas, o sea médicos que se dedican a una patología específica. Sin embargo, recientemente, considero que se está revalorizando el rol del clínico, entendiendo la necesidad de integración de las diferentes miradas para un abordaje más efectivo.
¿Cuáles son hoy los problemas más habituales que enfrentan? A nivel privado y público
Los problemas más habituales están relacionados con las dificultades del sistema de salud, que tiende a no valorizar el tiempo que se dedica a cada paciente, y las horas de formación continua que se requieren para ejercer idóneamente y responsablemente la profesión. Esto se refleja en bajos honorarios, y frecuentemente en dificultades para mantener condiciones adecuadas de trabajo.
¿Se modificó el trato con los pacientes? ¿Son más exigentes que antes? ¿Ustedes sienten que se valora la dedicación del profesional?
Creo que la pandemia tuvo un impacto en la visión del médico clínico, y que muchos pacientes han aprendido a valorar a aquellos que estuvieron a su lado en los momentos más se los necesitó.
¿Qué proyectos tienen como entidad que nuclea a los clínicos? Qué esperan en este año
Desde la Asociación de Medicina Interna de Rosario (AMIR), tenemos como principal objetivo la formación médica continua, la investigación, y el acercamiento a la comunidad. Por eso, organizamos regularmente seminarios, cursos, siendo nuestra principal actividad el Congreso Internacional de Medicina Interna, que se realiza cada 2 años en Rosario, y acerca médicos de toda la región, el país y alrededores. Este año se celebra su X edición, en el Centro de Eventos y Convenciones Metropolitano, del 16 al 18 de mayo, con el lema: “Reencontrarnos con lo esencial. La medicina interna centrada en la persona". Vamos a recibir a destacados disertantes de la ciudad, de todo el país, Uruguay, Paraguay y España, referentes internacionales en su campo, contando con el apoyo de la Sociedad Argentina de Medicina y sus diferentes filiales, del Foro de Medicina Clínica Argentina, y del Foro Internacional de Medicina Interna. Nos acompañan además por teleconferencia distinguidos profesionales de Colombia, Estados Unidos y Australia.
¿Y a nivel de la investigación?
Aunamos esfuerzos para realizar estudios multicéntricos (o sea desde diferentes hospitales de Rosario y de afuera). El año pasado realizamos un estudio en el cual participaron varios integrantes de AMIR, en conjunto con un centro de referencia del de Enfermedades Autoinmunes del Hospital Clinic de Barcelona, España. Este trabajo, por ejemplo, permitió demostrar cómo un dato que está presente en un simple hemograma (análisis de sangre de rutina), sin costo adicional, permite predecir la evolución de los pacientes que tienen enfermedad de los riñones asociada al lupus eritematoso sistémico (una enfermedad autoinmune). Esperamos continuar en ésta y otras líneas de investigación para profundizar conocimientos. Tenemos también planificado realizar actividades hacia la comunidad, como un curso de reanimación cardiopulmonar básico para la comunidad, con la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario
¿Cuáles son las claves para llegar a un buen diagnóstico y ofrecer un tratamiento adecuado?
Tener una mirada integral, y asistir a los pacientes como personas en su totalidad. Esto significa que, así como el conocimiento técnico es esencial, saber escuchar es la clave principal para el buen diagnóstico. A su vez, conocer las condiciones de vida, comprender las necesidades del paciente, y tomar decisiones compartidas, basadas en el respeto y la empatía, son claves para la contención del paciente, y para que el tratamiento que sugerimos sea efectivo. Eso nos permite individualizar el requerimiento de interdisciplina, reducir el pedido innecesario de estudios, y no retrasar diagnóstico y tratamiento.
¿Se aprende a ser un buen médico, se enseña en forma académica o solo se logra con la experiencia?
Desde AMIR estamos convencidos que todos los días se aprende a ser mejor médico. El entrenamiento del médico no se limita al aprendizaje de nuevos medicamentos o nuevas tecnologías. Debe incluir mirada que nos permita acercamos a nuestros pacientes, aceptar la incertidumbre, mejorar nuestra capacidad de razonamiento, y aprender de nuestros colegas y de nuestros pacientes. Por eso estamos convencidos que podemos ayudarnos entre nosotros para ser cada día mejores médicos. El principal objetivo (que incluiremos como premisa del congreso) es ayudarnos a conectarnos con nuestras emociones, indispensable para poder comprender las emociones de los pacientes, a quienes asistimos y acompañamos. Entrenarnos en la escucha y la empatía nos permite acortar la distancia entre el conocimiento de una enfermedad y la comprensión de la experiencia vivida.