La Ciudad

Arquitectos rosarinos seleccionados para la Bienal de Pamplona

Tomás Balparda y Fernando Brunel, del estudio BBOA, participarán del encuentro que muestra el talento joven latinoamericano.

Domingo 17 de Enero de 2021

Después de 8 años, la arquitectura rosarina volverá a tener representantes en la Bienal de Arquitectura Latinoamericana (BAL 2021). Tomás Balparda y Fernando Brunel, titulares del estudio local BBOA, fueron seleccionados para este importante encuentro de nivel internacional, que muestra en España las realizaciones más destacadas de los jóvenes profesionales que se desempeñan en el ámbito latinoamericano.

Con sede en Pamplona, y superando los inconvenientes que impuso la pandemia por coronavirus, esta edición de la Bienal centró su interés sobre los trabajos de Balparda y Brunel, quienes fueron los únicos rosarinos convocados dentro de los 13 llamados de Latinoamérica.

Estos arquitectos tienen 35 años y llevan sus tareas cotidianas en la oficina ubicada en Moreno y Urquiza. Se conocieron en el taller de Aníbal Moliné de la Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño (UNR), y desde allí comenzaron a tejer objetivos profesionales y anhelos, que ahora se están convirtiendo en palpable realidad. El estudio, es la gran apuesta de sus vidas.

En muchas conversaciones en la facultad, soñábamos con esto que nos está pasando. Queríamos llegar a tener el nivel de bienales y ser publicados por la revista Summa. Y, después de muchos años, se nos cumplieron esos dos sueños en menos de un mes. Haber terminado un año tan complicado con esas noticias, para nosotros fue realmente muy gratificante”, remarcó orgulloso Brunel.

“El estudio lleva ocho años de mucho sacrificio. Es nuestro gran objetivo, y se llevó puestas nuestras relaciones, amistades, eventos, todo. Siempre priorizamos el estudio, y es la primera vez que tanta lucha termina en un reconocimiento. Por eso sentimos tanta alegría, y la queremos compartir con todos los que trabajaron con nosotros”, confió emocionado Balparda.

Los generosos consejos del arquitecto Agustín Moscato, y una participación previa en el ciclo Conarq, un evento de charlas organizado por Franja Morada de todas las universidades del país, les permitió pulir detalles oportunamente y animarse a realizar una presentación de nivel internacional.

Después de un agitado debate interno se decidieron por mostrar de “manera auténtica” cuatro obras construidas, contando “un cuento” que atravesaba la problemática de la vivienda en todas sus escalas, con un orden cronológico. “La decisión sobre ese recorrido le dio mucha solidez a nuestro envío, ya que todo cerraba bien por todos lados”, resaltó Balparda.

“Era una presentación que hablaba por sí sola y, más allá de nuestra juventud, creíamos que este trabajo merecía una distinción. Tardaron un poco en dar a conocer los resultados, y eso nos dio algunas inseguridades. Ahora vemos que esa estrategia funcionó y nos pone muy felices”, comentó Brunel.

—¿Qué les representa esta selección?

—El conjunto de viviendas en Granadero Baigorria lo hicimos hace siete años, fue uno de los primeros proyectos importantes del estudio. Y todo lo otro se dio en los últimos dos años y medio. En el medio de ese trayecto hubo como una sala de espera y nosotros, a pesar de todo, siempre seguimos confiando en nuestras convicciones. (Brunel)

—Nos emocionamos mucho cuando nos enteramos. Creo que tuvo que ver con ese desgaste de la desvalorización constante que muchas veces se sufre en esta profesión. Hay que conseguir cosas, sin vender el alma a cualquier postor. Creo que tuvimos muchas tentaciones, pero decidimos hacer las cosas bien y apostar todo, a nuestra manera, por nuestro estudio. (Balparda)

—¿Se sienten un reflejo de la arquitectura y la formación rosarina?

—Hoy estamos en Rosario porque queremos estar y trabajar acá. Eso, en Europa no es muy común para un arquitecto de 35 años. (Balparda)

—Yo no destaco la formación en toda la facultad. En ese rubro, quiero focalizar en el taller de Aníbal Moliné. Esa fue nuestra gran formación, que nos transmitió las ganas y la pasión por este oficio. En ese momento nos conocimos y fue un momento de quiebre para los dos. En esa cátedra nos cambiaron la cabeza. (Brunel)

—¿Se ven como sucesores de algún legado rosarino?

—Lo nuestro es una semillita que está comenzando a brotar. Nos vemos en un escenario emergente, junto a otros muy buenos profesionales de la ciudad. Esto que estamos viviendo nos da un gran envión y nos genera una gran responsabilidad. (Balparda)

—Tenemos ambiciones muy altas y veníamos muy autoexigidos. Fueron ocho años de mucho sacrificio y mucha locura. Ahora, sentimos esto como una validación a un trabajo que creíamos que estaba bien. (Brunel)

De la ciudad

Antes de la convocatoria del estudio BBOA, los anteriores arquitectos rosarinos seleccionados a la Bienal de Pamplona fueron: Nicolás Campodónico (2009); Diego Arraigada y Juan Germán Guardati (2011); y Sebastián Cekada y Juan Andrés Romanos (2013). Ahora, el talento joven local vuelve a ocupar un sitio de relevancia en el plano de la arquitectura mundial.

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