"Ni un alma del pueblo selk’nam en tus góndolas", advertían los volantes que los clientes recibieron al ingresar al supermercado La Anónima, en la sucursal de Puerto Madryn, en Chubut.

"Ni un alma del pueblo selk’nam en tus góndolas", advertían los volantes que los clientes recibieron al ingresar al supermercado La Anónima, en la sucursal de Puerto Madryn, en Chubut.
Organizaciones de pueblos originarios, trabajadores de la cultura y miembros del colectivo Bajo los Huesos realizaron anteayer un escrache contra la cadena de supermercados de las renombradas familias Braun y Menéndez, vinculadas a matanzas ejecutadas contra la comunidad selk’man a fines del siglo XIX en el sur argentino.
"La empresa festeja sus cien años y no queremos dejar pasar la fecha sin recordar que fueron cien años de impunidad, con complicidad de los gobiernos", dijo Jorge Espíndola, escritor de Trelew, presente en el escrache. Cien orejas de yeso fueron entregadas en el acto, en memoria de las arrancadas a los shelknam por los cazadores contratados por los estancieros, para probar que habían matado a habitantes de esas tierras, donde molestaban a la expansión de las ovejas.
Mientras una fuerte presencia policial vigilaba la distribución de volantes, "muchos clientes del súper nos comentaron que recién ahora se enteraron de esa historia", explicó ayer a La Capital.
Durante el escrache, los muralistas Chelo Candia y Román Cura ilustraron una pared vecina. "Pero a las dos hora La Anónima mandó a borrar al trabajo de los artistas, que no estaba sobre un frente de la empresa sino sobre el paredón de un baldío. Tienen pasión por tachar al otro", resaltó el escritor Espíndola.



Por Gonzalo Santamaría

