¿Por qué el primero de enero es el día que marca el inicio de cada año? La realidad es que el origen del actual calendario gregoriano está más cerca de lo que se puede calcular. Es que la última modificación del mismo fue hecha en 1582 por el papa Gregorio XIII. Pero antes, es necesario saber toda la historia.
En un primer momento, el año se medía dentro del calendario romano el cual estaba fundamentado en la luna. El problema es que las fases lunares nunca tenían un día fijo por lo que resultaba un desorden en las fechas, y en Roma, además de otras ciudades, se necesitaba marcar el inicio de las campañas militares y elegir a los cónsules el primer día, que en ese tiempo era el primero de marzo.
El año duraba 10 meses, comenzando por Martius, siguiéndole Aprilis, Maius, Junius, Quintilis, Sextilis, September, October, November, y December. Este se basaba en la luna nueva entonces en oportunidades la duración era menor, por lo que el Papa, quien estaba encargado del calendario en la Antigua Roma, intercalaba a veces nuevos meses en el medio para alargarlo. En el intento de acomodar sucedía todo lo contrario y además, los pontífices utilizaban este poder en beneficio propio “para prolongar la magistratura de sus amigos y reducir la de otros”, según explicó el diario El Mundo en un artículo.
Finalmente, parecía haberse encontrado la solución cuando Numa Pompilio, rey romano sucesor de Rómulo, sumó dos meses más al calendario: Ianarus, en honor al dios pagano Jano, y Februarius, relativo a februare, purificación. Con la necesidad de nombrar con anterioridad a los cónsules, el 1 de Ianarus se impuso como el gran día. Sin embargo, aunque el año ya era más largo, con 355 jornadas aún no podían ordenarse en pos de las estaciones del año.
Tras el intento fallido del antiguo rey, Julio César decidió tomar la iniciativa para realizar una reforma definitiva al calendario, así que se lo encargó al astrónomo griego Sosígenes, quien lo basó en el movimiento solar. Entonces, se inculcaron los 365 días para que se ajusten las estaciones y se dio inicio al calendario juliano, obviamente en conmemoración al romano. También en su honra se cambió el nombre del mes Quintilis a Julio, y Sextius a Augustus, por el emperador Octavius Augustus.
Pero las discordias no terminaban aún. En la edad media los cristianos se negaban a festejar el nuevo año celebrando a una deidad pagana como era Jano, debido a que siempre se habían basado en su propia religión. No obstante, a partir del siglo XVI comenzó a imponerse en distintos lugares de Europa.
Cuando Sosígenes planteó el nuevo calendario, había recortado 11 minutos del año que tras un tiempo marcó una diferencia entre las estaciones, cada año y algunas fechas religiosas por lo que, finalmente, el papa Gregorio XIII eliminó 10 días del año en 1582 y el calendario pasó a llamarse, definitivamente, calendario gregoriano.
De todas formas, después de todo esto, hay países o pueblos que celebran en otra fecha el inicio del año debido a sus costumbres, tradiciones religiosas o culturales. También están aquellos que continúan utilizando las fases lunares o el calendario juliano.