Brasil apresuró ayer la ayuda a 80 mil habitantes que tuvieron que abandonar sus
casas por aludes de lodo causados por las lluvias, que han matado a por lo menos 86 personas y
desaparecido a unas 30, mientras rescatistas en helicópteros buscaban a familias aisladas por las
inundaciones.
Ocho ciudades con casi 100 mil personas permanecían ayer aisladas. Los
helicópteros, algunos facilitados por el gobierno y otros por negocios privados, rescataron a más
de mil personas.
"La situación sigue siendo complicada", afirmó el teniente coronel del ejército
José Henrique Ruffo a la cadena Globo de televisión. "Todavía no se puede llegar a las ciudades del
sur, va a tardar algún tiempo", añadió.
La ciudad más golpeada fue Blumenau, donde 21 personas murieron debido a los
deslizamientos de lodo. La mitad de la población en el conocido destino turístico de casi 300 mil
residentes no tenía electricidad.
Desesperante. "Es una situación desesperante. Las personas nos dan informaciones
sobre familias enteras que desaparecieron después de deslizamientos, pero no podemos considerarlos
oficialmente muertos hasta que encontremos los cuerpos", dijo el jefe de Defensa Civil de Santa
Catarina mayor Marcio Alves.
El fin de semana llovió lo mismo que en cuatro meses en Santa Catarina, donde
viven alrededor de 1,5 millón de personas. La lluvia que cayó en noviembre es un récord histórico:
desde que el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales empezó a medir la lluvia en ese estado, en
1961, nunca habían registrado un volumen semejante.
"Como consecuencia, la tierra totalmente impregnada de agua se vuelve muy
inestable y en los lugares con mayor inclinación provoca constantes deslizamientos. Esa situación
debe mantenerse aún durante diez días", explicó Alves.
"Sólo una de las víctimas fatales murió ahogada; el resto, fueron todos
atrapados por deslizamientos, que constituyen un problema mucho más grave que la propia inundación.
Nunca había visto algo parecido", señaló el militar.
Tras el término de los trabajos de rescate, la prioridad de las autoridades de
Santa Catarina será recuperar los accesos a ocho municipios que se encuentran aislados del resto
del estado, de los cuales seis están en situación de calamidad pública.
Las ciudades completamente aisladas por tierra son: Sao Bonifacio, Luiz Alves,
Sao Joao Batista, Río dos Cedros, Garuva, Pomerode, Itapoa y Benedito Novo.
En la ciudad portuaria de Itajaí las pérdidas suman unos 200 millones de
dólares.
Más de 22 mil personas perdieron sus casas, y se encuentran alojadas en
edificios públicos, que se convirtieron en un reflejo vivo de la tragedia. l (AP, DPA y
Reuters)