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El novio de Jazmín De Grazia dijo que cuando la vio "fue el peor momento de su vida"

Leandro Cabo Guillot contó detalles de la modelo. "Estaba en tratamiento psiquiátrico y tomaba pastillas para dormir; es lo que me consta", dijo. "La amé con locura, siempre la cuidé, por trabajo este fin de semana no nos vimos, cuando me llamó no llegué, era demasiado inteligente para este mundo. Estoy devastado".

Martes 07 de Febrero de 2012

Leandro Cabo Guillot dio detalles de la personalidad modelo Jazmín de Grazia, fallecida este domingo entre las 15 y las 18 por inmersión por asfixia, luego de que presumiblemente consumiera drogas, a juzgar por las muestras que se hallaron en su casa. Su pareja rompió el silencio, en exclusiva para Radio La Red y por la amistad de Jazmín con Jorge Rial. "Era muy exigente con ella misma, ella tenía que dar todo. Era atormentada, no se la veía correctamente. Haber perdido su trabajo en (el programa televisivo) 'Duro de Domar' fue muy difícil para ella".

El joven contó: "Era una persona increíble, la amé con locura, este fin de semana yo no la vi por trabajo y ella estuvo haciendo sus cosas", dijo Leandro. Contó que Jazmín era muy exigente con ella misma, que eso la "atormentaba". Y explicó: "A veces tenés que pagar un derecho de piso para ser la periodista y no la rubia modelo, decía. Veía cosas de una sociedad muy oscura, y ella no podía dejar de lado sus códigos, de barrio, de persona como los del varón, irrefutables. Por ahí tenía un personaje histriónico pero conmigo era distinta, muy sensible y cariñosa", relató sollozando.

En cuanto a los cruciales momentos en que fue convocado por Jazmín y fue a su departamento, contó: "Me llamó y dijo 'me siento mal, ¿podés venir a casa?', y le repregunté '¿en serio estás mal?' y fue todo, porque ella no tenía vueltas. Y la escuché mal, salté de la cama, subí al auto, me fui a su casa, tardé 15 minutos: vivo en Palermo y ella en Recoleta. No tenía llaves de la casa de ella, era muy independiente".

El joven se despertó este lunes soñándola, pero no contó qué. Reveló en cambio lo que compartían: "La alegría de ir a festivales, traer ideas para producir", cosas que adoraban hacer juntos. "Me acompañó, con lo que escribía en su blog", expresó. Y prosiguió con los peores instantes: "La llamé, toqué el timbre cinco o diez minutos, nadie me contestaba; lo llamé al papá. Le dije qué me pasaba y pateé la puerta, quería tirar la puerta abajo, grité, después me fui con el portero, que me dijo que llamara a un cerrajero. Seguí tocando timbre y llamándola. Entré y pensaba que no estaba. Dije 'ah, capaz salió a tomar aire, que suerte que no está', pero ahí me di vuelta y la vi. No puedo decir más nada. Fue el momento más difícil de mi vida, recordar su mirada".

 "Ella me hizo crecer. Era mi amiga, éramos cómplices", siguió. "Me dijo que se sentía mal; y sentí eso, que se sentía mal. Estaba con tratamiento psiquiátrico. Por momentos se sentía angustiada. Sentí que me necesitaba y no di vueltas porque la conocía. Era muy fuerte ella".

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