¿Son los superalimentos más poderosos que otros alimentos? ¿Son reales o sólo existen en revistas e imaginario colectivo como los superhéroes? ¿Nos vienen a salvar de los ultraprocesados y las enfermedades del siglo XXI? ¿Es una estrategia para vender más y más caro?
Te invito a que los conozcamos un poco más y saquemos nuestras propias conclusiones.
Su primer uso se rastrea hasta algún momento de los años ’20 cuando una empresa de ventas de frutas inventa el término para promover su venta de bananas. Vamos a darles la razón porque si algún alimento puede valorarse por encima de otros, definitivamente incluiría la banana: nos gusta a –casi- todos, buen precio, nutritiva, fácil de transportar, versátil, disponible en todos lados y envuelta en su propio empaque.
Si buscás el término en la RAE, no existe. Probablemente sea porque ‘superalimentos’ no es una categoría nutricional reconocida como tal y no hay criterios establecidos y consensuados que determinen cuál es un superalimento y cuál no. En definitiva, es más bien un término comercial.
‘Super’ sugiere que sobresalen con respecto a otros alimentos. Bajo la lista se suelen incluir alimentos con una alta densidad nutricional, es decir, altos niveles de nutrientes deseables por cantidad de alimento. Esos ‘nutrientes deseables’ van desde grasas saludables a fibra, antioxidantes, fitoquímicos, vitaminas y minerales.
Siempre hay algún superalimento de turno de moda. Tuvieron su época de esplendor el kale, matcha, acai, té verde, maca y muchos más. Estas olas se dan porque sale alguna investigación científica centrada sobre alguno de estos alimentos o porque son traídos de otras culturas donde su consumo es habitual y hasta milenario para ser insertados en otras culturas que no los conocían.
Algunos de ellos son –hoy- viejos conocidos, accesibles y disponibles como el ajo, jengibre, cúrcuma, brócoli y lino. Otros todavía son más ‘exóticos’, difíciles de conseguir y con un alto precio como las bayas de goyi, espirulina, moringa, acai y maca. Sin embargo, ninguno de ellos es indispensable y puede ser sustituido perfectamente por otros alimentos –o mejor dicho, una alimentación variada- que no estén de moda y tengan menor precio.
No hay dudas de que son alimentos nutritivos pero tampoco de que no hay únicos alimentos mágicos. El término superalimento normalmente sirve más para el marketing del producto que para nuestra propia salud. Y ciertamente no son alimentos que sirvan como una manera de compensar excesos o malos hábitos. Si la alimentación es abundante en ultraprocesados y carente de fibra, no hay superalimentos que puedan salvarnos.
La alimentación, así como la salud, es un todo. La suma de buenos hábitos alimentarios es lo que puede ayudarnos a mejorar la salud y prevenir la aparición o avance de ciertas enfermedades. Sumar frutas en desayuno y meriendas, hacer que abunden las verduras en almuerzo y cena, analizar los ultraprocesados que compramos y ver qué podemos sustituir, comer más cereales integrales, legumbres, semillas y frutos secos es todo parte de una superalimentación.
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