¿Probaste tofu alguna vez y no te gustó nada? A mí me encanta y soy del team pro-tofu. Pero obvio, como casi todo, para que esté rico hay que saber prepararlo.

Tofu al horno
¿Probaste tofu alguna vez y no te gustó nada? A mí me encanta y soy del team pro-tofu. Pero obvio, como casi todo, para que esté rico hay que saber prepararlo.
Acusado de sin sabor, feo y mala textura, el tofu no suele tenerse en cuenta a la hora de hacer las compras y cocinar, a no ser que te alimentes de forma vegetariana o vegana. Pero incluso para quienes eligen sumar carnes a su alimentación, el tofu es un gran ingrediente para tener en cuenta y aprender a usar.
Empecemos por lo básico: ¿qué es el tofu? Es un alimento que se prepara haciendo cuajar ‘leche’ de soja y después prensándola para que el suero se escurra y obtener un bloque -más o menos- sólido. Es bastante similar al proceso de elaboración de un queso fresco sólo que hecho a partir de ‘leche’ de esta legumbre. Quizás para nosotros es un producto relativamente nuevo pero se elabora y se consume en la cocina asiática desde hace siglos.
Como todo producto ‘nuevo’ para uno, es normal que no sepamos cocinarlo y que los primeros intentos no sean con los mejores resultados. ¿Por qué está bueno sumarlo? Es una excelente fuente de proteína y también de calcio -se suelen usar sales de calcio en su elaboración para cuajar la ‘leche’-.
Es increíblemente versátil: mixeado o licuado obtenemos una textura cremosa que puede servir para hacer un untable salado tipo ‘tofudelfia’, relleno de cheesecakes o cremas dulces de vainilla; desgranado y condimentado es una muy buena ‘ricotta’ fresca para rellenos de pastas y lasagnas; hecho en cubos al horno es una forma de sumar proteína y textura a un bowl o ensalada; rallado, bien condimentado y sequito al horno nos sirve para rellenos de tacos y burritos; y hasta podemos desgranarlo y condimentarlo con sal negra –que sabe a huevo por su contenido en azufre- para hacer un revuelto de tofu. Las posibilidades son muchas.
Casi no tiene sabor pero, en vez de verlo como algo malo, nos da la chance de condimentarlo y darle el sabor que estemos buscando. ¿Cómo? Necesita condimentos, especias y marinadas. No sólo sal y pimienta. Por ejemplo, se puede hacer una marinada líquida y dejar el tofu absorbiendo ese sabor antes de cocinarlo –mínimo 30’ pero también podés dejarlo en la heladera marinando tipo meal prep por hasta 3 días y cocinarlo después-.
Como todo producto con soja, buscamos uno que sea de producción agroecológica u orgánica para asegurarnos que no se hayan usado potentes pesticidas que no queremos en nuestro alimento. Hoy en el mercado es fácil encontrarlos y la mayoría de las marcas lo aclaran en su envase.
Contiene mucha agua así que, dependiendo de qué querramos cocinar, puede ser útil prensarlo un poco para quitar el excedente de agua. Al funcionar como una esponja, si presionamos para quitarle líquido es más fácil que después absorba la marinada en la cual lo pongamos.
Puele venir envasado al vacío pero, una vez abierto, tenés que conservarlo en un tupper en la heladera siempre cubierto con agua limpia. Ese agua la podés ir cambiando cada 2 ó 3 días para que se siga manteniendo fresco. Sino también podés freezarlo.
Opciones de marinada:
Cortá el tofu en cubos o en trozos con la mano y dejálo marinando por al menos 30’ en una mezcla de 1 parte de salsa de soja + 1 parte de jugo de naranja + aceite de oliva + especias (jengibre, ajo, algún picante) + almidón de maíz (para darle un extra crisp al dorarlo en horno a 200°C o en sartén).
Para hacer un tofu estilo ´queso feta´ para usar sin cocción desgranado en ensaladas o pastas mariná el tofu en cubos en 1 parte de vinagre de manzana + 1 parte de agua + ½ parte de jugo de limón y su ralladura + sal y orégano.
Para más info sobre alimentación a base de plantas, cursos y talleres podés encontrarme en Instagram en @gastrosofiaxmg



Por Martín Stoianovich

