El Mundo

Pablo Iglesias y su esposa ponen a disposición sus cargos en Podemos

Es después de la polémica generada por la compra de un chalet de más de 600.000 euros por parte de la pareja en las inmediaciones de Madrid

Domingo 20 de Mayo de 2018

Las bases de Podemos decidirán en un referéndum si Pablo Iglesias e Irene Montero permanecen como secretario general y portavoz en el Congreso, respectivamente, además de como diputados. Los dos dirigentes españoles anunciaron ayer su intención de someterse a ese dictamen dado que se cuestiona, dijeron, su "credibilidad, honestidad y la coherencia" con la crítica a las élites tras la compra de un chalet de más de 600.000 euros para el que solicitaron una hipoteca de 540.000 euros a 30 años. "Si nos dicen que hemos de dimitir, dimitiremos", afirmó Iglesias.

La pareja reaccionó a la polémica que sacudió los cimientos de la formación morada poniendo todos los cargos que desempeñan a disposición de la militancia de Podemos. Un órdago que asumen conjuntamente. No habrá medias tintas: permanecerán en las responsabilidades que desempeñan o presentarán su renuncia de manera conjunta. "Nos incumbe a los dos porque la casa nos la hemos comprado los dos", señaló Iglesias, sorprendido por la reacción a la adquisición del chalet. "Soy sincero, no pensaba que esto iba a generar ningún debate ni noticia de estas dimensiones", asintió. El secretariado de Podemos detallará mañana las condiciones de la consulta a las bases. "Cuando se cuestiona la credibilidad de uno, uno no se puede esconder y hay que dar la cara. Les toca decidir a los afiliados de Podemos si seguimos siendo dignos de las responsabilidades en las que estamos o nos hacen dimitir", dijo Iglesias. Este refrendó su liderazgo el año pasado con el respaldo del 89 por ciento de los votos y el control del 60 por ciento de la dirección. "Si alguien cree que tenemos algo de lo que avergonzarnos no nos corresponde juzgarlo a nosotros. Es la gente de Podemos, los afiliados, los que deben valorarlo", abundó por su parte Montero.

"¿Consideras que Pablo Iglesias e Irene Montero deben seguir al frente de la secretaría general y de la portavocía parlamentaria de Podemos?", será la pregunta que se formulará a los afiliados. Las respuestas posibles serán dos: "Sí o no, deben dimitir de la secretaría general y de la portavocía y dejar el acta de diputados".

La pareja de políticos defendió en la sede del partido la "coherencia" de la compra del chalet con el ideario de Podemos, pero ante el debate público generado apostaron por poner, en un todo o nada, su futuro a los mandos del partido en manos de la militancia. "Llevamos haciendo política desde adolescentes. Siempre hemos dicho que estamos de paso y tenemos una limitación de mandato de ocho años por nuestro código ético", observó Montero.

La publicación de las características y condiciones de la casa —de más de 250 metros cuadrados construidos en una parcela de 2.000 metros cuadrados con piscina y casa de invitados— despertó mucha preocupación en Podemos, y conforme transcurría la semana fue creciendo el malestar y la creencia de que la compra de la vivienda ubicada en la sierra norte de Madrid restaría credibilidad al discurso del partido que, desde su fundación se arrogó la representación de los intereses y necesidades de "la gente" frente a "la casta política".

Ambos dirigentes emitieron un comunicado conjunto el pasado jueves explicando los detalles de la hipoteca a treinta años de 540.000 euros que les concedió la Caja de Ingenieros para pagar la vivienda. "Hemos dado esos detalles porque creemos que debemos ser transparentes", explicó Montero en la comparecencia. "Estos días hemos perdido todo el derecho a la intimidad, porque todo el mundo conoce las fotos de la vivienda", lamentó. "Hay paparazzis que nos persiguen hasta la puerta de un hospital para robarnos fotografías", prosiguió. Ambos serán padres de mellizos y han criticado que esas informaciones y fotos "se vendan" por cantidades de entre 15.000 y 30.000 euros "a tabloides", en palabras de Iglesias.

La principal crítica hecha tanto desde fuera como desde dentro de la organización es la falta de coherencia entre las afirmaciones vertidas por el propio Iglesias durante estos años contra los políticos que vivían en chalets, "aislados de la gente" y su decisión de trasladarse a 40 kilómetros de Madrid a una vivienda unifamiliar con piscina y una gran parcela.

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