Un proyecto de supercomputadora personal, con capacidad de procesamiento muy superior a una hogareña, de jóvenes científicos de La Plata, fue el ganador del Concurso IB50K, del Instituto Balseiro (IB) de Bariloche, informó la entidad.

Un proyecto de supercomputadora personal, con capacidad de procesamiento muy superior a una hogareña, de jóvenes científicos de La Plata, fue el ganador del Concurso IB50K, del Instituto Balseiro (IB) de Bariloche, informó la entidad.
Se trata de un certamen de planes de negocio de base tecnológica que el IB organiza desde hace tres años, con el respaldo financiero de empresas privadas, y que reparte 50 mil dólares entre los proyectos ganadores.
El primer premio fue para Javier Haboba y Demian Slobinsky, de la Universidad Nacional de La Plata, quienes recibieron 30 mil dólares por su iniciativa de una supercomputadora personal para cálculos de alta performance.
Los organizadores del concurso explicaron que este equipo está orientado a usuarios individuales que tratan de resolver problemas numéricos complejos en las distintas áreas de la ciencia, finanzas y medicina.
Por sus prestaciones brinda un gran poder de cálculo a un muy bajo costo, y posee un modelo de programación fácil e intuitivo.
El jurado destacó que este trabajo fue elegido "por ser un proyecto original e innovador, con un excelente análisis de la oportunidad de negocio, con un mercado global importante, un sólido plan de negocios con etapas bien definidas y una alta factibilidad".
El segundo premio, de 15 mil dólares, fue para el trabajo "Desarrollo y comercialización de un monitor de presión arterial no invasivo continuo", de los ingenieros Leonardo Casal y Andrés Colonna, de la Universidad Favaloro y la Universidad de Buenos Aires, respectivamente.
En este caso explicaron que este equipo sólo se fabrica en Europa y no tiene representantes en la región, y provee valiosa información hemodinámica del paciente de forma no invasiva, tendencia que está creciendo a nivel mundial.
El tercer premio, de cinco mil dólares, fue para la ingeniera María Florencia Codina, de la Universidad Nacional de Cuyo, quien planteó un cultivo de microalgas asociadas a plantas cementeras, para mitigar la emisión de gases de efecto invernadero y de producción de biomasa útil como combustible.
En este caso, el IB recibió un aporte especial del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta), que este año creó el premio para proyectos biotecnológicos.
La científica María Luz Martiarena, organizadora del concurso, destacó el crecimiento y difusión del proyecto. l (Télam)



Por Carina Bazzoni