Un grupo de cineastas rosarinos desarrollaron El Cineclú, un espacio para compartir lo mejor del cine independiente de distintas parte del mundo, incluyendo a Argentina y Latinoamérica. Orlando Benedetto, Celeste Ghione, Cristian Madoery, Claudio Perrin y Claudia Schujman sumaron esfuerzos e hicieron realidad este proyecto que se ofrece todos los martes y que tiene su sede en la sala de Empleados de Comercio.
Este martes 23 se proyectará “El odio” (La haine, Francia, 1995), de Mathieu Kassovitz, quien recibió el galardón a mejor director en los premios Cesar de la Academia Francesa y en el festival de Cannes. La película de apertura fue “Verano 1993” (España, 2017), de Carla Simón, que recibió tres premios Goya, y el martes pasado se exhibió “Lazos de sangre” (Winter’s Bone, Estados Unidos, 2010), de Debra Granik, que ganó cuatro premios Oscar. Se trata de una programación ambiciosa que, según explicó Perrin a Escenario, apunta a explorar todos los géneros y estilos, que convoca a público de todas las edades y que los sorprendió desde el inicio, cuando en la función de estreno, el 9 de agosto pasado, asistieron más de 150 personas en una sala con una capacidad de 198 butacas.
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El director Claudio Perrín, organizador del ciclo junto a Orlando Benedetto, Celeste Ghione, Cristian Madoery y Claudia Schujman.
La programación se puede consultar de forma semanal en la cuenta El Cineclú, de Facebook; en el blog https://cineclurosario.blogspot.com/, donde los organizadores invitan a los usuarios a dejar sus comentarios y proponer películas, y por Instagram en @elcinecluderosario. Las funciones son a las 20, en Empleados de Comercio (Corrientes 450), y se puede acceder con la modalidad de una cuota mensual o abonando el ingreso de espectador eventual.
¿Cómo surge la idea del Cineclú?
Es algo que veníamos planeando hace tiempo, pero era como una fantasía. Algo veníamos haciendo con Cluster Audiovisual donde mostrábamos en el Atlas producciones nuestras o de otras provincias. Con Claudia (Schujman) siempre fantaseábamos con esto hasta que se nos propuso que la lleváramos adelante. Hace unos años pasé “Bronce” en Empleados de Comercio, y Cristian Molina, el encargado del área de cultura, enseguida tomó el proyecto y le encantó la idea para los asociados y para el público en general.
¿Bajo qué consignas fue diseñado el Cineclú?
La idea fue investigar más que antes sobre películas independientes, de cualquier parte del mundo, latinoamericano y argentino, sin un eje temático, que sobresalen en las redes o en ciertos festivales, buscando siempre la mejor calidad posible. Y aunque la idea es apuntar al cine independiente, no quita que también pasemos clásicos de todos los orígenes.
TRAILER | La Haine (El Odio) | 1995 | Subtítulos en Español
¿Qué quisieron transmitir quitándole la b final a cineclub?
La intención fue no intelectualizar tanto las funciones y usar esa palabra que evoca algo más barrial, aunque eso no implica que pueda ser una película profunda y con otro lenguaje que puede ser un poco más hermético, pero la idea es que lo que proyectamos lo entienda todo el mundo. Más allá de que les guste o no, que no sean complicadas en su narrativa. La intención fue apuntar a una programación más general, aunque no tanto como el cine comercial. Incluso mucha gente nos preguntaba si iba haber debate después de las funciones y casi por mayoría decidimos que no porque son espacios que terminan protagonizando pocas personas. Sin embargo, para quien le interese, puede opinar, proponer y comentar en nuestro blog.
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Estados Unidos. “Lazos de sangre”, con Jennifer Lawrence, ganó cuatro premios Oscar.
¿Cómo ves la convivencia entre un espacio como un cineclub, el cine comercial y el streaming?
Creo que a los que nos gusta ir al cine, no se puede cambiar. Creo que cierto éxito de lo que nos está sucediendo es parte de eso, empujado también por las restricciones que había impuesto la pandemia y la cuarentena. Creo que la gente se hartó de ver audiovisual en teléfonos, pantallas chicas y computadoras. Creo que ahora estamos todos ávidos de la pantalla, del sonido. Y me parece que van a convivir el cine y el streaming. Hay situaciones en las que para no tener que sacar el auto o esperar el colectivo hará que vean en una compu o un televisor, pero hay muchos que todavía seguimos disfrutando del cine y, sobre todo, del que no está en las salas comerciales o en las plataformas.
¿Cómo es el público?
Eso también nos llamó mucho la atención porque va gente de muy diversas edades, desde jóvenes a personas mayores, y está buenísimo. Quizás algunos van aunque sean películas que ya vieron, o que no la vieron en el cine, pero quieren verlas en una pantalla grande. Y muchos jóvenes nos piden clásicos o películas de Gus Van Sant o Gaspar Noé.
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España. “Verano 1993”, de Carla Simón, recibió tres premios Goya.
¿Qué proyectos personales tenés?
Estamos movilizando “Solxs”, un corto que hicimos con Claudia y con nuestro hijo Zahir durante la pandemia. Hacía años que no hacía cortos y ahora ya fue presentado en varios festivales de distintas partes del mundo. También estamos con un proyecto de Claudia. Es un guión que escribió ella, se llama “Kimey” y ganó la convocatoria del fondo de fomento de la provincia para desarrollo de proyectos. Es sobre una mujer que va a ser el último de su vida como consecuencia de los agroquímicos. Por eso decide ir a la casa de la que fue su maestra y entregar en adopción a su vaca lechera, Marga, que es su mejor amiga. La historia transcurre en ese camino errante por un pueblo que la vio nacer.