Economía

Los números de la economía nacional hablan solos

Durante la última década la presión tributaria (nacional) pasó del 15 por ciento al 25 por ciento.

Domingo 21 de Octubre de 2018

Asumamos por un momento una escena familiar: el padre de familia reúne a todos los suyos para comentarle lo que es evidente:"estamos atravesando una crisis económica y financiera, un momento muy complicado de nuestra economía familiar y reflotarlo va a requerir de buenas decisiones y el compromiso de todos para salir lo menos heridos posibles".

La difícil situación que la familia atraviesa amerita: a) enormes y dolorosos esfuerzos; b) una revisión muy precisa de las erogaciones y de quienes son los más "irresponsables" de la familia y; c) un plan por medio del cual vamos a salir de este callejón al que hemos llegado sin buscar más responsables que a nosotros mismos y a nuestras decisiones. Ahora, hacerse cargo.

El padre termina la charla y el condicionamiento de lo que viene. Se acabo la fiesta, ahora hay que transpirar de verdad. Esposa a hijos ven que la cosa va en serio. Pero, ¿qué tan justo es el reparto de responsabilidades de lo ocurrido? ¿Quienes han sido más ineficientes o dadivosos en el manejo de los fondos? Quien vocifera, ¿se hará cargo también o sólo nos marcan la cancha? Más allá de los ajustes, ¿cuál es el plan para generar los ingresos para pagar las deudas?

Es hora de ver quien es quien. Supongamos que el Estado nacional es el padre y cada hijo una provincia. Este padre históricamente, el más desordenado en sus cuentas pide que todos hagamos lo que nunca antes se hizo. Seamos Santa Fe y en comparación con provincias similares (Córdoba, Mendoza y CABA), hermanas.

Santa Fe representa (s/Indec) el segundo lugar del total de las exportaciones nacionales con un 24 por ciento, quiere decir que generamos 1 de cada 4 dólares que ingresan en la economía nacional y algo así como un 8 por ciento del PBI total. A la familia aportamos y mucho.

La misma fuente de información oficial, da cuenta que en el entramado nacional, en Santa Fe tiene la segunda menor dotación de empleados públicos por habitante (39 por ciento). Dato que representa una menor carga trasladable al sector privado en términos de costos así como también la preponderancia del sector privado como motor de tracción en empleo.

Hablando de impuestos y mochilas, durante la última década la presión tributaria (nacional) pasó del 15 por ciento al 25 por ciento ( 65 por ciento) del PBI cuando la provincial del 5 por ciento al 7 por ciento ( 58 por ciento) redondeando. En ambos casos, si bien las presión es asfixiante. Producir con esta mochila es una odisea.

Con datos recientes de Cippes (2017), la recaudación real per cápita en Santa Fe es $ 12.475, Córdoba $ 14.742 y $ 13.209 CABA. Tomando el producto generado en la región (para poder comparar) PBG, la presión fiscal representa un 5,6 por ciento, en comparación Córdoba un 43 por ciento mas y en Caba un 36 por ciento mas. Mal de muchos, aunque el consuelo de poco sirve.

Bien sabido es que a las provincias tampoco les alcanzan sus recursos tributarios. Siendo así, deben recurrir a fuentes de financiamiento externos para sanear sus economías. La tasa de interés a la que se logra la asistencia financiera pasa a ser fundamental para el repago de la misma y por el beneficio trasladable a quienes habitamos la provincia.

Santa Fe tomo deudas a una tasa del 6,95 por ciento anual en un escenario en el que las provincias hermanas lo hicieron a tasas del 9 por ciento. De este valor se desprende un variopinto de conclusiones, que por rigor de tecnicismo, excede este espacio.

Además del dato duro sobre las tasas a las que el estado provincial se financia, Santa Fe a datos vista del 2010, es la provincia con el mejor ratio de deuda/habitante ($3.100 vs $ 19.000 CABA) y muy por debajo de la media regional, por casi 5 veces. A pesar de la antigüedad de los datos, bien cuenta la proporción de los datos.

Otro ítem que destaca a la provincia sobre el resto, es el crecimiento de la obra pública (la inversión real directa) que en los últimos dos años fue de 67 por ciento, duplicando lo sucedido en el plano nacional. La obra pública es sin dudas uno de los motores principales de cualquier economía por su retorno social en términos de las obras que mejoran la calidad de vida, genera empleo y además un círculo virtuoso con los sectores que la abastecen.

¿Será que ser ordenados en las cuentas nos juega en contra? Quizás uno de los datos más relevantes sea el 78 por ciento de los recursos necesarios para estas obras, provienen de la recaudación provincial y no del endeudamiento infinito o bien de las transferencias condicionadas. Según un informe de Ieral (2016) en la última década la provincia perdió más de $14 mil millones de recursos discrecionales en el reparto si se hubieran aplicado los coeficientes de ley de coparticipación federal.

Papa Nación, cerro sus cuentas del 2016 con un déficit (ingresos-gastos) del 30 por ciento. Solo Santa Fe y Córdoba tuvieron las cuentas en positivo aunque esta última recibió de Ansés más de $5 mil millones de aportes y Santa Fe solo 16 por ciento de ese monto.

Sé que son muchos datos y suele aburrir, pero es la única forma de ser objetivo. Desde lo conceptual y para ir cerrando, me quedo con la discrecionalidad o los favoritismos en el reparto de fondos que nos castiga como santafesinos; el orden en las cuentas públicas en un escenario en el que ser deficitario es la norma y lo mas importante; la independencia que esto genera del poder central. Será que ser ordenados en las cuentas nos juega en contra?

La escena familiar se va terminando, cada provincia expuso su situación y realidad. El padre Nación toma nota actualizada de quienes hicieron los deberes y quienes no. Queda la sensación y certeza que la Nación manejó la caja como forma de adoctrinamiento hacia las provincias y todo parece indicar que la situación no ha cambiado.

Urge ahora saber cuál es la batería de herramientas que diseñaran e implementaran para salir de este profundo pozo. Digo que ajustar es una parte muy dolorosa (siempre pagamos los mismos), pero más importante aun, saber cual será la pista de despegue y bajo que condiciones para que nos permita pensar que todo este esfuerzo tiene una razón de ser.

Cuando el argumento político se cae, los números hablan.

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