Economía

Las claves del programa macroeconómico

Más que una creación del gobierno, el conjunto de medidas tomadas hasta el momento responden a la imposición de la realidad económica

Domingo 15 de Marzo de 2020

Tener en claro a qué apunta el programa macro del actual gabinete económico es entender sus aciertos y desaciertos y qué se le puede pedir y qué no para poder extrapolarlo hacia adelante. Su origen no fue una creación del actual gobierno, sino más bien una imposición de la realidad económica y un conjunto de medidas que fueron y van mutando para que la situación no empeore. ¿Empeore? Sí, porque dada la actual situación no estamos ni cerca de discutir el largo plazo o un plan económico. Lo que hoy la Argentina intenta es ver cómo desandar el camino para que no explote la madre de las bombas. De hecho, Lavagna hace unos pocos días dijo que no estaban todavía las condiciones para generar un acuerdo económico y social.

El plan del no plan esbozado en el discurso de apertura de la asamblea legislativa es claro, y obviamente hay que ver si funciona. El mismo no cambiará mucho con acuerdo o sin acuerdo con los bonistas y el Fondo, pero a decir verdad no deja de ser una símil situación a la de una granada. Este es un gran explosivo, pero puede ser todo lo inofensivo que se quiera mientras no se le quita el seguro. En consecuencia, si no vamos a una híper o a un 2001, no es porque no sepamos cómo volver a ésta situación de la noche a la mañana, sino porque "todavía" no iniciamos el camino, o lo que es lo mismo…nadie le sacó el seguro.

¿En qué consiste este programa? Como el plan del FMI no funcionó porque estanflacionó la economía, la regla fue dar un golpe de timón diametralmente opuesto para ver si es posible generar vientos más favorables.

a) Se cambió la política cambiaria, profundizando el cepo -que no tiene chances de desarme- con el objetivo primario de conservar el excedente que surge del superávit comercial y que se compra con emisión monetaria (para matar dos pájaros de un tiro: 1) Acumular reservas y mostrar solvencia para futuros pagos. 2) Inyectar pesos a la economía para que la rueda comience a girar).

b) Mantener el equilibrio fiscal (o por lo menos no aumentarlo mucho), y apoyarlo en un fuerte paquete impositivo (Ley de solidaridad social y reactivación productiva como le dicen) para que el BCRA no tenga que financiar al Tesoro con emisión monetaria (destinada al punto anterior).

c) Aplicación de una política monetaria que articule entre los puntos a y b para cumplir el objetivo (que la emisión sea destinada solamente para comprar excedente del superávit comercial, y en el menor de los casos o casi ninguno para solventar al Tesoro, o desarmar Leliq).

Articular lo anterior no es sencillo. La compra de dólares con emisión monetaria no sale gratis, viene con inflación haciendo su correlato en la macro. Si hay desequilibrio fiscal en un mes también se inyecta más dinero en la economía (que hay que sacar para que no recaliente los precios), y si se presiona demasiado en lo impositivo para reducir el déficit se detiene más la economía.

Hoy la Argentina tiene un problema de solvencia y estará durante mucho tiempo en una encrucijada. Al estar muy endeudada, si hace una propuesta consecuente con el FMI y los bonistas, devolverá la deuda…pero perderá la capacidad de reactivar la economía, disminuirán más los ingresos fiscales, y entrará en un círculo vicioso que la condicionará para devolver los compromisos futuros que contraiga. Si por el contrario el reperfilamiento es extremo, perdería la posibilidad de restaurar la confianza de los mercados internos y externos, no podría reducir las tasas de interés de deuda, ni impulsar genuinamente la inversión recuperando la actividad y el crecimiento.

Por exceso o por defecto estamos en una situación crítica, donde todos tienen que hacer bien los números con poco margen de maniobra. Una cosa será empalmar el programa y los resultados con una resolución de deuda consistente a la situación macroeconómica actual Argentina (compatible con el superávit comercial y la acumulación de reservas), y otro muy distinto si no lo es. En el primer caso habrá alguna chance de hacer reformas estructurales en el mediano plazo dándole al país la sustentabilidad deseada. Y en el segundo caso se pateará el problema un mandato, y volverá pero aumentado.

Es un hecho que habrá algún acuerdo, puesto que los bancos elegidos para la intermediación con los bonistas (Lazard, HSBC, Bank of America) tienen como clientes a los fondos con los cuales se tiene la mayor parte de la deuda. Es decir, que, aunque no se conozca taxativamente la propuesta, ésta existe y "sería" viable (caso contrario éstas firmas no hubieran aceptado intermediar, ya que fueron los que recomendaron tomar la misma deuda Argentina que hoy estarán arbitrando). Ahora bien, si se produce el "deal" no estará todo dicho. Se abrirá una larga ventana de tiempo en la cual no se bajará verdaderamente la inflación, sino que aprenderemos a vivir con ella de una forma más controlada, hasta que se den las condiciones de cambio más profundo que por ahora no son posibles.

En definitiva, la sostenibilidad de la economía argentina no pasará ni por el acuerdo, ni por políticas fiscales de austeridad o expansivas. No será de blancos y negros, será de grises y de mucha gestión, en donde dónde también influirán el factor político y el contexto mundial, siendo la argamasa que facilitará o empeorará todo. Hasta ahora el oficialismo y la oposición estaban cafeteando, pero el techo se les cayó en sus cabezas (la realidad). Deberían dejar de charlar y tomar café, porque si se elige y se gestiona el camino incorrecto el país no crecerá y las deudas tampoco se pagarán.

(*) Analista económico titular de Ferraro Lara & Asociados

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario