Economía

La educación financiera

Intentemos distender un poco las ideas y la presión que nos impone la realidad económica de cada día.

Domingo 24 de Febrero de 2019

Intentemos distender un poco las ideas y la presión que nos impone la realidad económica de cada día. Es un desafío en sí mismo porque Argentina está en terapia extensiva y nada parece indicar que estamos saliendo de una situación complicada, si no permanecemos en ella con datos en donde la verdad cuesta encontrar uno bueno.

Hace horas volvimos hablar del dólar que nos dio un respiro las últimas semanas. La divisa se despegó apenas del piso de la zona de no intervención (espacio de precios en el que puede fluctuar la cotización de la divisa sin que el BCRA venda ni compre dólares) y los ojos nuevamente se posicionan en lo que es un bien más de la economía. Nos obsesionan las consecuencias y el problema de fondo sigue latiendo: el gasto y su consecuente inflación.

Sucede esta psicosis porque hasta las góndolas del súper están dolarizadas. Aunque no esté declarada, la dolarización de nuestra economía en un hecho y la historia no amerita discusión. Cuando tienes que hacer una transacción, no la piensas en $, lo haces en términos de dólares.

Tiene lógica que se mueva el dólar y todos volvamos a revisar (en caso de ser posible): que hacemos con los pesos, revisamos nuestros presupuestos y en definitivas que podemos hacer para que el impacto sea el menor posible. Es un ejercicio que debemos hacer, si o si o pagar las consecuencias de nuestra pereza.

La educación financiera por cierto, debería ser parte indivisible de cualquier curso de grado en el colegio e incluso en las primeras etapas de vida social de nuestros hijos. Tan importante es esta disciplina que definitivamente nos acompaña hasta nuestras últimas horas de vida. No prepararse es un riesgo y un costo que se paga muy caro en una economía como la nuestra.

Principios fundacionales de las finanzas personales:

u Organización: por lo general no tenemos la conducta de sentarnos con algún dispositivo (libreta o electrónico) para contabilizar nuestros ingresos y gastos, simplemente actuamos y de forma instintiva muchas veces (emocionalmente en otras). Las sorpresas suelen ser tales que nos logran esclavizar para honrar los compromisos. Primer trabajo entonces, apuntar lo más detalladamente posible ingresos, egresos (presentes y futuros, estimados).

u Responsabilidad: hacer un análisis pormenorizado de lo que podemos y de lo que no tenemos acceso. Es un examen de conciencia, que de hacerse con la debida responsabilidad nos libera de cargas que nos consumen el dinero, el tiempo y también la salud. Por responsabilidad se entiende en no sacrificarnos por bienes o servicios que son prescindibles (no necesarios) al menos, mientras la tormenta este en pleno desarrollo. Vamos por lo necesario y lo impostergable. El resto puede esperar.

u Planificación: claro está que a todos nos gustaría acceder a más bienes y servicios cada vez. El marketing emocional enfoca sus estrategias en este sentido, crearte necesidades infinitas sobre bienes y servicios que no son de primera necesidad, pero la ola te lleva y no quieres quedar afuera.

No planificar (asumiendo que es súper complejo) nos garantiza sorpresas y por lo general son desagradables. Planificar tiene el desafío de inferir (intentar visualizar) como será el futuro de corto y mediano plazo (6 meses) en términos de ingresos y gastos. Preguntarte en cada plazo, si lo que quieres es pagable y cómo.

Que tener presente a la hora de planificar?

u Nuestro sistema educativo y familiar nos sigue alentando a formarnos para conseguir un empleo y que nos dure todo lo posible. Si hay algo seguro por estos tiempos, es que la estabilidad ya no existe. Lecciones: no planificar asumiendo que los ingresos serán constantes. Prepararnos para depender de nuestra propia capacidad para generar ingresos y depender menos del modelo tradicional de empleo. Esta libertad con beneficios y costos es el presente y futuro.

u Tenemos ingresos hoy y planificar el mediano plazo es incierto, debemos ajustar los gastos (erogaciones) al ingreso presente y no al futuro, dado que podríamos tener ingresos inestables que nos condicionen a tomar decisiones en libertad económico-financiera. Asumir obligaciones sobre lo que en verdad podamos pagar y no sobre lo que estimamos que podremos pagar nos dejara un margen o pulmón financiero que nos ayuda a liberar tensiones.

u Tomar distancias (al menos en pleno temporal) de aquellas "trampas emocionales" de ir a por ello que no es indispensable en este momento (comprarte el último celular, o el smart de promoción). Si tu presupuesto no aguanta, la liberación de dopamina o la recompensa que genera el acto de comprar deberás canalizarla hacia otras actividades. Generas más ingresos o achicas gastos innecesarios. Las matemáticas funcionan a la perfección en este punto!

Si llegaste en la lectura hasta aquí y lograste sortear los obstáculos mentales que representan los principios rectores de las finanzas personales y además, tuviste en cuenta como planificar tu próximo ejercicio económico, nos quedará para la próxima (si tuviste ahorros), cómo aplicarlos para ganarle al flagelo tan argentino como la celeste y blanca, llamado inflación.

Los problemas financieros no siempre se arreglan con más dinero, por lo general se pueden resolver con educación financiera, eso si, requiere un esfuerzo y es indispensable hacerlo.

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