En la hora de biología, sentados frente a la computadora, los alumnos de 1º año intentan superar los obstáculos que les propone un videojuego. Ya pasaron varias clases jugando, pronto tendrán que aplicar en el aula lo que aprendieron acerca de las células. Esta herramienta de aprendizaje que, sin dudas resulta más entretenida y placentera para los adolescentes y logra despertar el interés y la creatividad, para los docentes significa mayor capacitación y la adaptación a otras formas de enseñar la materia que ya no son las tradicionales.
Juegos para concientizar sobre el uso del agua, el cuidado del medioambiente, y enseñar contenidos sobre matemática, física o informática, son generalmente de descarga gratuita y un ejemplo de la articulación de las nuevas tecnologías con el aprendizaje en las aulas. Una propuesta motivante para los estudiantes, fácil de implementar y con base teórica actualizada, en la que los desarrolladores de juegos educativos son una pieza clave en esta transformación.
A fin de intentar desentrañar un tema que mientras algunos entienden como una apuesta revolucionaria dentro del aula, otros todavía cuestionan las ventajas de enseñar con videojuegos sin entender el modelo de pensamiento de esta generación, La Capital recogió la opinión de varios educadores involucrados con esta herramienta de aprendizaje.
“Los videojuegos en el ámbito educativo captan la atención del alumnado de una manera no tradicional, que potencia el entusiasmo y las capacidades cognitivas. El videojuego ofrece la posibilidad de generar simulación, que permite probar determinados mecanismos en una situación de contexto controlado y modificar las variables para optimizar determinados resultados”, destaca el ingeniero Daniel Tedini, director de la carrera de ingeniería en sistemas informáticos de la Universidad Abierta Interamericana (UAI).
Encender el entusiasmo. En la última década, la industria de los videojuegos ha crecido gracias a las nuevas plataformas de distribución, como las redes sociales y la proliferación de dispositivos móviles, esto permite que los juegos digitales sean masivos y que miles de usuarios participen simultáneamente en línea. “Las nuevas generaciones llamadas millennials nacieron con la fibra óptica, funcionan en otra velocidad y con otro tipo de articulación. El videojuego propone niveles que se hacen más difíciles y van cambiando, lo mismo sucede con el conocimiento, estos chicos que juegan entienden mucho más fácil como es la espiral cognitiva del conocimiento frente a los vaivenes. Este modelo de actitud lo puede generar un videojuego, se adquiere casi de manera inconsciente pero requiere de un proceso. La clave es el entusiasmo, si los chicos utilizan las redes sociales, la computadora y consultan al docente vía skipe, seguro se interesan por un tema o materia. Esto no sucede cuando les decimos que tienen que estudiar desde la página 127 a la 454 y en la clase que viene lo vamos analizar. El desafío es saber reconvertirse y el videojuego es una herramienta”, continúa el ingeniero.
“Había un profesor que decía que la mejor tecnología es la pedagogía, los videojuegos no van a cambiar la educación pero sí el enfoque y el entorno que hace que cada alumno se involucre dentro del conocimiento. Si logramos por algún medio, sea videojuego o cualquier otro, despertar las ganas de aprender, el puente cognitivo es mucho fácil de recorrer. Hacerle entender a los alumnos que el conocimiento no es algo que da trabajo sino satisfacción, nos acorta el camino. Por supuesto que no vamos a resolver todas las situaciones con videojuegos pero son una herramienta clave para diseñar un contexto amigable de interacción entre el alumno y el conocimiento”. El directivo destaca el proyecto de un grupo de estudiantes y educadores de la Facultad de Tecnología Informática de la UAI que creó una célula de videojuegos para chicos con discapacidad.
De ingenio o creativos. Los videojuegos se clasifican en función principalmente de su mecánica de juego, los controles y el objetivo. Existen los juegos de ingenio como Preguntados, o de creatividad como Minecraft, también simuladores y juegos Arcade que son de acción. “Todos son muy interesantes, quizás el que menos aporta en lo cognitivo sea el Arcade pero es un juego de entretenimiento, que jugamos mientras viajamos en colectivo, esperamos el turno a un médico o simplemente para pasarla bien en casa”.
La industria argentina se profesionalizó y cada vez son más las empresas de software que se dedican a la creación de videojuegos. “A través de diversas plataformas como IOS, Android o Blackberry, cualquiera puede crear un videojuego, sin embargo lo difícil resulta pensar y respetar el objetivo. Existe un gran potencial para quienes se decidan desarrollarse en esto”, sostiene Tedini.
En el ámbito de la capacitación y profesionalización de los futuros programadores, la UAI ofrece en Buenos Aires una tecnicatura universitaria en desarrollo de videojuegos, que surge como un desprendimiento de la carrera de ingeniería en sistemas, y pronto proyecta incorporarse también en Rosario. “Si bien el ingeniero está capacitado para desarrollar básicamente un videojuego, si pretende realizar algo de calidad requiere de guionistas, músicos, o licenciados en matemática y física para darle realidad a los movimientos. La tecnicatura intenta aunar esas especialidades en una sola carrera”, especifica. Esta carrera corta de 2 años y medio, también puede cursarse bajo la modalidad virtual de la Universidad Nacional de Litoral (UNL). Para obtener más información sobre estas propuestas académicas se puede consultar en www.uai.edu.ar/facultades y en www.unlvirtual.edu.ar.
Cambio de paradigma. Para Juan Manuel Rabasedas, profesor de computación gráfica y comunicación en el Instituto Belgrano, la principal meta será que el docente reconozca las capacidades, intereses e inquietudes que el alumno tiene independientemente de un espacio curricular, y que esto ayude a vencer el prejuicio sobre el uso de herramientas que se pensaban solo para el ocio. “Los videojuegos no son solo cosa de chicos. Todos pueden aprender, incluso los docentes. En el uso de esta práctica se abre el juego de que el alumno venza al docente, y a veces no todos los docentes están dispuesto a ser vencidos. Debemos incorporar capacitación, pero también asumir que el paradigma tradicional sobre la educación cambió y hacer frente a estos nuevos desafíos”.
“Aprender es hacer propio el conocimiento por lo que necesitamos estrategias que permitan al alumno ser parte y tomar decisiones en el proceso. Los videojuegos nos proveen todo eso: genera gran nivel de atención e interés, nos permite un flujo bidireccional en la comunicación, nos deja interactuar tomando decisiones sobre el proceso, y como efecto lateral conseguimos que el alumno aprenda”, define el educador.



























