Las causas de la desaparición del primer actor cómico. El actor Eduardo Carmona nos pide que publiquemos lo siguiente: "Algunos compañeros celosos -no de mis méritos como artista, pues nunca he creído tenerlos, sino de lo mucho que el público me quería- me fueron cerrando poco a poco las puertas del trabajo, formándome una aureola de antipatías ante las empresas y los artistas que llegaban al país. Me llamaban el "llorón", haciendo creer que tenía bienes de fortuna y, por lo tanto, que era un ambicioso en seguir trabajando hasta que lograron que me negaran lo que no se le niega ni aun a los seres irracionales: el derecho a la subsistencia. Doce años me han dejado abandonado a mis solas fuerzas, y de ahí que he tenido la necesidad de ir de pueblo en pueblo, como el último de los saltimbanquis, dando "veladas" literarias, entreteniendo desde públicos intelectuales hasta a los que me tomaban por un "payaso". De este modo he mantenido, durante tantos años, mis sagradas obligaciones; así he defendido el pan de mis hijos, pero con el disgusto de no haberlos dedicado a mi profesión. Si eso, y el haber sido querido y apreciado como hombre y como artista, ha sido mi delito, ¡me enorgullezco de la guerra que se me ha hecho! Justo es que el público que me ha dado la mano para no caer al abismo donde se ha pretendido arrojarme, sepa por qué he desaparecido de los escenarios donde tanto me colmaron de aplausos y bondades. (1910)




























