El reconocido intérprete estadounidense de origen bahameño Sidney Poitier, el primer afroamericano que se alzó con la estatuilla a mejor actor en los premios Oscar de 1964 por su trabajo en “Una voz en las sombras”, falleció este viernes los 94 años, según informaron medios especializados.
Poitier, que en 2001 recibió un segundo galardón de la Academia de Hollywood de forma honorífica por su carrera, también se destacó como director en películas como “Uptown Saturday Night” (1974) y “Locos de remate” (1980), con los protagónicos de Gene Wilder y Richard Pryor.
En paralelo a su carrera en el rubro cinematográfico, durante la década del 60 se convirtió en un prominente filántropo y activista por los derechos civiles de la comunidad afroamericana a escala mundial, siendo reconocido en 2012 por el exprimer ministro de Bahamas, Perry Christie, como alguien que “rompió los estereotipos”.
También el expresidente de los Estados Unidos Barack Obama honró al actor por sus contribuciones sociales en 2009, cuando lo condecoró con la Medalla Presidencial de la Libertad, el mérito civil más importante de ese país.
Además de su aclamado papel como Homer Smith en “Una voz en las sombras”, Poitier integró el elenco de otros recordados clásicos como “Cuando sólo el corazón ve” (1965), “¿Sabes quién viene a cenar?” (1967) y “Al calor de la noche” (1967).
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El expresidente de los Estados Unidos Barack Obama honró al actor en 2009, cuando lo condecoró con la Medalla Presidencial de la Libertad.
Poitier fue una figura capital en el reconocimiento de los derechos civiles de los actores negros. Hijo de campesinos de una pequeña isla de la Bahamas, desempeñó distintos oficios y destacó en el teatro antes de triunfar en el cine y romper la barrera racial en Hollywood.
En 1967 rodó tres películas centrales en su carrera: “Adivina quién viene esta noche”, “Rebelión en las aulas' y “En el calor de la noche”. En la primera, interpretó un papel que entonces era considerado provocador, el de novio de la hija, por supuesto blanca, de Katharine Hepburn y Spencer Tracy. Ella ganó un Oscar, al igual que el guion de William Rose, aunque algunos críticos consideran que la película es demasiado ingenua e insuficientemente valiente.
Poitier, un actor querido por sus pares, elegante y de casi 1.90 de altura, llevaba años llamando la atención con sus interpretaciones y una inteligente selección de personajes. De hecho rechazaba muchos que no le parecían adecuados. En su primera película tuvo la suerte de trabajar a las órdenes de Joseph L. Mankiewicz.
En “Un rayo de sol” (1950) aparecía al lado de Richard Widmark . Un año después ya tenía un papel destacado en “Tierra prometida”, de Zoltan Korda. Siguieron títulos como “Semilla de maldad” (1955), de Richard Brooks; “Donde la ciudad termina” (1957), de Martin Ritt y “La esclava libre” (1957), de Raoul Walsh. Antes de rodar “Un lugar en el sol” (1961) había ganado el premio Tony en la versión teatral del mismo título.
Sidney Poitier ya estaba establecido como una estrella, algo admirable para un joven que había dejado el colegio a los trece años y que en sus años de juventud preocupaba a sus padres por su tendencia a meterse en problemas. A finales de los años 60 ya era uno de los actores más taquilleros y mejor pagados, solo por detrás de Richard Burton, Paul Newman, Lee Marvin y John Wayne.
Cuando tuvo la edad necesaria, mintió sobre su edad para alistarse en el Ejército e incluso participó en la Segunda Guerra Mundial como asistente médico. Cuando se licenció, se estableció en Nueva York e hizo una prueba para el American Negro Theater. Falló pronto por problemas de dicción y por su fuerte acento de Bahamas que llamaba la atención e incluso causaba hilaridad.
Tuvo que entrenar durante meses para perderlo y superar el examen, aunque las cosas todavía fueron difíciles para él. En Nueva York durmió en la calle, trabajó en cualquier oficio que le permitiera comer ese día y recibió un disparo en una pierna durante una revuelta en Harlem.
Su ventaja era que la doble ciudadanía ya la tenía, debido a que adelantó su debut en el mundo y nació sietemesino, en Miami, donde sus padres iban de forma regular a vender tomates. Sus primeras críticas favorables le llegaron en Broadway, tras el estreno de “Lysistrata”.
Como director, dirigió un puñado de títulos entre los que sobresalen “Dos tramposos con suerte”, al lado de Bill Cosby, y “Locos de remate” (1980), que fue un gran éxito de público. En televisión protagonizó la destacada miniserie “Enfrentados” (1991). Su última película fue “El constructor de sueños”, de 2001, y escribió dos libros autobiográficos, “This Life” en 1980 y “The Measure of a Man: A Spiritual Autobiography” justo veinte años después.
Poitier también era embajador vitalicio de Bahamas en Japón. También fue nombrado caballero honorífico de la Orden del Imperio Británico. Se casó dos veces y tuvo seis hijas, entre ellas la también actriz Sydney Tamiia Poitier.