Malevo refiere al hombre “pendenciero y provocador”, cuya figura se convirtió en “personaje de tangos y sainetes en las primeras décadas del siglo XX”. Matías Jaime, el director, bailarín, coreógrafo y creador de Malevo, la compañía de danza de renombre internacional, le dijo a La Capital que el nombre surgió no sólo porque él arrancó con el tango, sino porque la esencia del grupo se asocia a ese concepto de dar batalla. Es así que este “pendenciero” del significado original muta en “Espíritu indomable”, tal cual es el título del espectáculo que se presenta este viernes y sábado, a las 21, en el teatro Broadway (San Lorenzo 1223), en el marco del tan esperado regreso de las actividades presenciales en Rosario.
“Somos un grupo de artistas que peleamos por nuestros sueños”, dice Jaime en una vuelta de tuerca más para resignificar el nombre del grupo. El director, que fue convocado por Ricky Martin para su espectáculo “All In” en el Park Theatre de Montecarlo, habló con este diario sobre el crecimiento artístico del grupo desde su paso por “America’s Got Talent” hasta llegar al Cirque du Soleil y al espectáculo de Universal Studios de Japón.
Pero la palabra de Jaime también sirve para hacer foco en la vigencia del malambo, que siempre se reinventa, y que con performances como las de Malevo invita a pensar que una danza nativa, como ya lo demostró el tango, también puede ser seductora a escala internacional.
MALEVO - TOUR ARGENTINA 2021
—¿Cómo nace el nombre del grupo y por qué motivo decidieron que Malevo los iba a identificar como compañía aquí y en el mundo?
—El nombre del grupo nace porque queríamos una identidad muy argentina, y como Malevo viene del lunfardo y no existe en el diccionario español me parecía que era una palabra que nos identificaba. Además porque en mi historia como bailarín solista estoy muy conectado con el tango porque arranqué mi carrera profesional con ese género y tengo un amor con las raíces tangueras. También me identifica porque Malevo es como ese peleador que está ahí, peleando con todo, y nosotros nos consideramos de esa manera: somos un grupo de bailarines y artistas que peleamos por nuestro sueños.
—El malambo es una marca del folclore argentino. ¿En sus espectáculos el mayor impacto pasa por la cuestión rítmica asociada a lo percusivo o más por la destreza física y expresiva?
—Para nosotros el impacto pasa por todos lados, tanto en lo rítmico y percusivo como también en la destreza y en lo expresivo. Una cosa sin la otra no podría llegar a convivir. Si solamente tenés destreza y no tenés expresión es como que no dice nada y nuestra danza del malambo tiene mucha sangre, pasión y energía. Desde ya que también lo nuestro está asociado a lo percusivo y a lo rítmico porque tiene zapateo, la utilización del bombo, las boleadoras, nosotros hacemos música con nuestro cuerpo, con los instrumentos y todo se va combinando.
—¿Qué experiencia recogieron en “America’s Got Talent”?
— La experiencia en “America’s Got Talent” fue algo que nos sorprendió gratamente. Primero por la exposición que tuvo el malambo a nivel mundial, que es algo que veníamos buscando y que yo venía buscando como artista solista desde hace mucho tiempo. Gracias a eso se pudo conocer el malambo y el folclore en el mundo también. Eso es algo que nos abrió las puertas a nosotros como profesionales y a todos aquellos que quieran apostar a la danza folclórica y no tenían la oportunidad de hacerlo. Después de nuestra aparición en el programa muchas otras compañías también pudieron empezar a trabajar como lo estamos haciendo nosotros y de alguna manera se abrió el camino.
—¿Les sirvió para mayor visibilidad como grupo o también les trajo otro vuelo en lo artístico?
—En cuanto al vuelo artístico también nos hizo dar cuenta las posibilidades que teníamos para hacer y hasta dónde podíamos llegar si de verdad trabajábamos como teníamos que trabajar, que fue lo que hicimos para este primer espectáculo llamado “Espíritu indomable”. El haber trabajado con personas tan grosas dentro del mundo del arte, ya sean coreógrafos, directores creativos, directores artísticos, músicos del Cirque du Soleil o con Ricky Martin y Universal Studios de Japón, hizo que tengamos que ponernos a nivel y que podamos desarrollar nuestras coreografías y nuestros shows de esa manera.
—Con “Espíritu indomable” presentan un “show moderno, transgresor y de vanguardia”, según la cita textual de la prensa del espectáculo ¿Cómo se estructura una propuesta de vanguardia y transgresora a partir de un formato tan tradicional como es el malambo?
—El show de Malevo se basa en un estilo tradicional que es el malambo y el folclore, pero nosotros tratamos de darle nuestra impronta, sobre todo para poder conquistar a las personas que no consumen el folclore. Lo que hacemos es tratar de combinar lo moderno con lo antiguo y lo tecnológico con lo tradicional, ya sea en las coregrafías fusionadas con la percusión urbana o el flamenco, que enriquece lo que hacemos sin perder la esencia. En “Espíritu indomable” incluimos pantallas, que las usamos para darle como un marco y una puesta escénica que combine lo tecnológico con lo tradicional. Eso hace que el público se vea atraído por la propuesta y que no se sienta lejano. Con lo musical pasa lo mismo: vamos desde el folclore al rock y la música celta, y de ese modo queda un espectáculo diferente que al ojo y al oído del espectador le resulta atractivo más allá de que no consuma lo folclórico.
—¿En un contexto donde la angustia y la incertidumbre de la pandemia invita al encierro consideran que hacer un show presencial a pura vitalidad con música, baile y destrezas artísticas es también una función social?
—Después de la pandemia, que también nos tocó a los artistas de manera muy fuerte porque no pudimos trabajar durante mucho tiempo, fuimos los primeros en quedar sin trabajo y los últimos en poder volver a retomar las actividades por cuestiones de salud. La verdad es que sentimos que con el espectáculo la gente se va llena de energía, incluso recibimos muchos comentarios de que les gustó también con la pasión que lo hacíamos. Además tuve un mensaje en particular que me llegó mucho, de un bailarín y de personas ajenas al espectáculo que estaban pasando por un mal momento, y que les sirvió como inspiración o los llenó de fuerzas también para seguir. Creo que eso es lo más importante, y es que más allá del espectáculo en sí, y de que el público se emocione o que le toque alguna fibra, como compañía eso nos hace más fuertes y nos da más ganas de seguir. Todo artista busca eso en el público, porque más allá de que es un trabajo y vivimos de esto, que la gente se vaya llena después de ver un espectáculo es algo impagable para nosotros.