Fabián Gallardo es de esos músicos que no sólo ama lo que hace sino que no puede parar de cantar, producir, componer, tocar. Es su territorio. En pleno proceso creativo de un disco de próxima edición de canciones propias, y en medio del parate de la pandemia que lo obligó a dejar en pausa la gira con la Trova Rosarina, se le ocurrió coparse con canciones de otros artistas, que siente tan cercanas como si fuesen suyas. Porque, como dirá en este reportaje, “apenas las escucho y me dan ganas de cantarlas”. El disco sale mañana, lunes 31 de mayo, por las plataformas digitales y se titula “Ajenos”. “Me encanta acercarme a todas las músicas” le dijo a Escenario y vaya si lo hizo. Tanto que va del rock argentino de Almendra. Invisible y Fito Páez al tango de Astor Piazzolla y Pino Solanas, pasa por Pedro Guerra y Daniel Melero, explora con artistas no tan conocidos como el uruguayo Gustavo Pena, se da el gusto de cantar a dúo con su hija Belén en una cálida versión de “Buenos Aires”, de Nathy Peluso, y hasta se anima a un aire de hip hop en “Parque Acuático”, de El Kuelgue. Eso sí, al elegir a qué se aferra y qué siente como ajeno, parafraseando el título del disco, hace un guiño a una canción de su autoría y no duda: “Si no compartimos la vida con las personas que amamos no hay música que ayude”.
_ Desde siempre me pasa con algunas canciones, que apenas las escucho me dan ganas de cantarlas, siento casi una necesidad de descubrirlas con el instrumento que tenga cerca. Puede ser de cualquier estilo y autor. Y teniendo la posibilidad de hacerlo en mi estudio y con mis cosas, muchas veces me pongo a jugar un poco y las grabo. Casi siempre salen de primera, sin demasiado análisis. Las primeras ideas que vienen las atrapo en el aire. Trato de darles a todas un sello propio, de alejarme de la versión original y ver qué pasa. Y así fue que pasó con muchas de estas canciones. Cada una con su historia y su porqué, pero con ese punto en común que las une, que es simplemente que son canciones que me dan ganas de cantar y que me hubiera encantado componer. Todo esto que te digo se suma a que este tiempo tan difícil que nos está tocando me agarró en medio de la finalización de mi nuevo material con temas propios, y por varias razones esa concentración y ese enfoque que se necesita para cerrar un disco se desvió un poco con esta realidad, por lo que decidí esperar que las aguas se calmen un poco para terminarlo. ¡Y qué mejor manera de esperar que haciendo otro!
_El repertorio tiene un recorrido sensible, en donde es fácil adivinar por qué elegiste a Páez y Spinetta, pero sorprende ver a otros autores más jóvenes como El Kuelgue, en donde la letra cita a Páez; o Nathy Peluso, en donde cantás junto a tu hija Belén. ¿Te sentís cada vez más cerca de la música de las nuevas generaciones?
_Me encanta acercarme a todas las músicas. He tenido siempre muy buenas experiencias en ese sentido. Participé en recitales, grabaciones y fusiones con muchos artistas y eso para mí es muy enriquecedor. Tal vez me empecé a dar cuenta hace varios años después de idear y producir un programa de TV que se llamó “Cables cruzados”. Fue un desafío que me despertó muchísimo esa necesidad de compartir música y cruzarme con artistas que no conocía. Eso siguió con otro programa en el que participé en la producción musical que se llamó “Territorios”. También conociendo y compartiendo grandes momentos con músicos de todos los estilos. Siempre estoy abierto a propuestas e invitaciones. Me encantaría seguir en ese plan con los chicos que están surgiendo ahora, hay muchas cosas.
_Así como aparece algún guiño al trap, en el tema “Buenos Aires”, o un aire de hip hop en “Parque Acuático”, hay un anclaje al tango en “Vuelvo al sur” y un guiño jazzero en “Muchacha (ojos de papel)”. Siempre posteás que la música no para, ¿sentís que abrirse a otros géneros va en sintonía con esa frase tuya?
_Totalmente. No me canso de repetir esa frase. La música no para y no hay manera de pararla. Toma vuelo propio, se transforma, crece, se abre paso. Es un lenguaje maravilloso que no tiene límites. Todos los géneros forman parte de ese gran lenguaje. Y me encanta seguir aprendiéndolo todos los días.
_“Ventana” es un tema bastante pop dentro de la discografía de Cielo Razzo, especialmente por sus coros, y vos elegiste darle una versión acústica y más intimista. “El sol entró por la ventana, presagios de algo mejor”, dice el tema. ¿Esa frase te inspiró para abrir el disco?
_“Ventana” abre el disco por varias razones. Una es esa frase: “El sol entró por la ventana, presagios de algo mejor”. Inmejorable para estos tiempos. La otra razón es que me gustó la idea de arrancar un disco de versiones que incluye autores con la historia de Spinetta o Piazzolla, con una canción de una banda de acá, no digo de mi generación porque son bastante más jóvenes, pero sí de mis asados, y que me encanta cantar. Como una forma de abrir la puerta a las nuevas canciones y a los nuevos autores.
_¿Cómo surgió la elección de Gustavo Pena, que no es muy conocido, y de Daniel Melero, quien no está vinculado al estilo de tus canciones?
_A Gustavo Pena no lo conocía. Me llegó esa canción por las redes y me pasó lo que te contaba al principio. Fui al teclado y me puse a cantarlo. Después me puse a investigar un poco sobre él y su obra y me di cuenta de lo mucho que me había perdido. Un gran talento uruguayo. El tema de Melero lo conocía por María Gabriela Epumer. Es un gran autor. Una melodía de esas bien simples que parece que las escuchaste alguna vez. La grabé uno de esos días de invierno en el estudio y así quedó. Jugando con un sonido de bajo fretless que le marcó un poco el groove.
Rojo como un corazón - Fabián Gallardo
_En “Parque Acuático” el cantante cita a Fito al decir "o escuchamos a Páez", y lo dice como parte del paisaje, como citando algo clásico. Y vos tocaste diez años con Fito y seguís tocando en vivo o en grabaciones, o sea, sos también parte de ese paisaje sonoro que cita el autor de El Kuelgue. ¿Te parece extraño, te da orgullo o te genera otro tipo de sensación?
_Esa canción fue un desafío porque la versión original es solo con una guitarra y el cantante contando esa historia de una manera muy histriónica y personal. Pensé que no tenía mucho que ver con mi manera de cantar pero igual me mandé. Le metí algunos arreglos, grabé en vivo un boceto y lo subí a YouTube. Tuve la sorpresa de recibir un mensaje maravilloso del tecladista de El Kuelgue, Santi Martínez. Después me contó que al cantante Julián Kartun también le había caído bien. Todo eso me terminó de convencer para incluirlo. Disfruté mucho cuando hace poco los conocí personalmente y hablamos bastante de esos tiempos de Páez. Se notaba que incluyeron esa frase en el tema porque habían disfrutado mucho de esos primeros discos. Es una gran canción que cuando la tocan en vivo el público se las canta de punta a punta.
_No tengo dudas que quedaron decenas de temas afuera de este disco. ¿Qué autor disfrutaste más de grabar en “Ajenos" y qué otros autores o bien otros temas te hubiese gustado grabar pero no pudiste o no quisiste?
_Muchísimas canciones, pero seguramente van a venir los Ajenos 2, 3 y veremos... autores que admiro y canciones que amo cantar hay mil, pero por nombrar algunos que no pueden faltar, por supuesto el master Nebbia, García, Calamaro. De más cerca en el tiempo están (Gonzalo) Aloras, Silvina (Garré), Fander (Jorge Fandermole), Adrián (Abonizio), Rubén (Goldin). Hay canciones maravillosas. Pero igual el próximo disco como te dije al principio va a ser de mis canciones, que ya casi me alcanzan para un doble. Sobre las canciones que disfruté creo que todas tienen un porqué. Me encantó cantar la de Pedro Guerra, esa cosa súper intimista de guitarra y voz hace tiempo que no la experimentaba. También disfruté mucho “Tu vida, mi vida” porque me di el gusto de meter muchas de las guitarras que habían quedado afuera de la versión original en la que tuve el honor de grabar para Páez en “La ciudad liberada”.
_¿Por qué no hubo ninguna canción en otro idioma?
_No disfruto mucho cantar en inglés. Aparte no pronuncio muy bien. Creo que al no entender de una manera natural lo que dicen las letras no logro conectarme bien con la interpretación.
_¿Al grabar temas de otros artistas te tentaste a cantar "una que sepamos todos" (en algunos temas se da esa máxima) o apuntaste a todo lo contrario?
_ Realmente no apunté por ese lado. La elección pasó más que nada por la conexión que sentía con cada una y el aporte personal que pensaba que podía darle a cada canción.
_En pandemia no se puede salir a tocar pero se puede componer, producir música y grabar. ¿Aprovechaste para potenciar más tu labor artística, en varias direcciones, o surgió alguna nueva actividad, como cocinar, carpintería o cualquier laborterapia que te nutrió como persona?
_Lamentablemente para la mujer con la que comparto mi vida hace muchos años no se me dio por cocinar. Por lo que mi humilde aporte en esa área es el lavado de platos. Por lo demás he tratado de aprender y de experimentar mucho con la música. Compuse mucho, canciones, temas instrumentales, bandas de sonido de películas imaginarias, etc. Traté de aprender nuevas cosas técnicamente también. Por eso en este disco grabé todos los instrumentos e hice todos los arreglos. También mezclé y mastericé. Estos tiempos ayudan mucho para esa forma de laburo unipersonal. Los únicos invitados son mi hija Belén cantando en “Buenos Aires”, y en ese mismo tema Matías Galasso en piano Rhodes.
La Trova Rosarina en el Teatro Colón
_ Abonizio ya adelantó en este diario que la Trova está planeando sacar un disco en vivo. ¿Cómo va ese proyecto y cómo sigue aquel plan de tocar en los 3 G (Garré, Gallardo, Goldin)?
_Lo de la Trova fue una gran experiencia. Pasamos un año girando por el país tocando canciones maravillosas con amigos que admiro. Realmente fue un gran disfrute que podría haber seguido en el 2020, pero por todo esto hubo que parar. Ahora está esa idea muy avanzada y creo que va a ser un muy buen registro de esta reunión inolvidable. Con respecto a las 3 G, cuando esto pase seguramente haremos algo también.
_La última, vinculada con el título de tu disco, ¿de qué temas o de qué cosas te sentís aferrado y de cuáles te sentís ajeno?
_Aferrado a la vida. A la gente que uno quiere, que es lo más importante. Obviamente cuando uno hace un reportaje habla de su música y sus proyectos como si fueran lo importante, pero está claro que no es así. Si no compartimos la vida con las personas que amamos no hay música que ayude.