Ovación

De personal trainer a la élite del boxeo mundial

Se recibió en el Isef Nº11 y tras trabajar como preparador físico entrenó a Luján, luego a Matthysse y hoy prepara en EEUU a Brian Castaño, Jesús Cuellar y Fabián Maidana.

Domingo 01 de Abril de 2018

Cuando Matías Erbin ingresó en 2005 al Instituto Superior de Educación Física Nº 11 (Isef 11) de Rosario nunca imaginó que 13 años después sería un reconocido y exitoso preparador físico en el mundo del boxeo. Transitó con vértigo un camino que tuvo su punto de partida en aquellos primeros trabajos como personal trainer, colaborador en el fútbol de la Liga Casildense o en el hockey de Atlético del Rosario, hasta este presente que lo ubica en Estados Unidos formando parte del Team, equipo que lo contrató para entrenar el campeón Brian Castaño, entre otros. Sitio al que llegó luego de estar con Lucas Matthysse. Y ahora, mientras charla con Ovación, está en pleno campamento con Jesús Cuellar, otro púgil argentino, ex campeón del mundo, que el 21 de abril regresará con un combate mundialista ante Gervonta Davis, pupilo de Floyd Mayweather.

¿Qué significa Rosario para un sampedrino que llegó a los 17 años para estudiar y hoy con sólo 30 se destaca en Estados Unidos?

Rosario fue determinante en mi profesión, pero también en parte lo fue desde lo personal. Porque después de recibirme viví en la ciudad hasta el 2013, y me fui por cuestiones laborales, sino aún tal vez estaría en Rosario. Porque supe echar raíces allí, donde me trataron de maravillas. En el Isef Nº11 tuve profesores que me enseñaron esta pasión por la preparación física, como Quique Fernández y el Bicho Venturi, entre tantos otros. Y ni hablar de los amigos que hice, como Ignacio Giurgiovich y su familia. Lo de Ignacio, quien es como un hermano, fue increíble, porque cuando recién ingresamos al instituto me quedo sin lugar para vivir, porque tuve que dejar un departamento que compartía, y él me llevó a vivir a su casa cuando apenas nos conocíamos. Sus padres me conocieron mirando un partido entre Argentina y Brasil en su casa y cuando les conté lo que me pasaba, sin siquiera hablarlo entre ellos, me dijeron “venite a casa”. Y estuve dos meses con ellos hasta poder mudarme. Por eso cuando hablo de Rosario siempre destaco la generosidad de su gente. Como Rodolfo Filas y Walter Schiel y sus respectivas familias. Como así tantos otros que conocí durante mi paso por Eurogym y otros gimnasios.

Y en el boxeo también Rosario es el punto de partida.

Sí. Por eso digo que gracias a Rosario también hoy estoy acá en Los Angeles. Y ese comienzo se lo agradeceré eternamente a Sebastián Luján y también a Pablo Barboza. Sebastián me permitió arrancar mi rol en el boxeo cuando me sumó a su equipo y en él descubrí a una gran persona. Y gracias a él también llegué al gimnasio de Mario Arano en Junín, donde me sumé al grupo de trabajo de Lucas Matthyse, quienes también fueron claves en mi crecimiento, como el Cuti Barrera.

Estuviste con un campeón mundial como Matthysse y ahora estás con otro gran campeón como Brian Castaño. ¿Cómo fue el derrotero?

Después de que Matthysse decidiera tomarse un año sabático tras la derrota con Viktor Postol en 2015, lamentablemente no lo podía esperar porque necesitaba laburar, así que busqué nuevos horizontes. Tuve un ofrecimiento desde Brasil para preparar a un boxeador de ese país que tenía contrato firmado con Golden Boy, que acepté tras renunciar al equipo de Mario Arano. Fui a Brasil entonces para sumarme al equipo de preparación de Patrick Teixeira, con la condición de hacer un campamento de seis meses en Estados Unidos para así poder mostrar mi trabajo allá. Así fue como estuve medio año en Brasil y otro medio año en Las Vegas. Y ahí pude conocer y trabajar con el reconocido entrenador Ismael Salas, uno de los cinco mejores entrenadores del mundo boxístico. Ismael me abrió sus puertas y me dejó también entrenar con sus boxeadores. Estando en Las Vegas me llama Sebastián Contursi, el de Team, manager del equipo del Chino Maidana, y me ofrece sumarme a ellos para entrenar a Jesús Cuellar, quien en ese momento estaba en Los Angeles con Freddie Roach. Pero como por contrato yo no podía irme de Las Vegas se decidió que trabaje con Brian Castaño, quien tenía prevista una pelea muy complicada con el marfileño Michael Soro en Francia. Entonces Brian vino el año pasado con su papá Carlos (entrenador) a Las Vegas y ahí iniciamos el campamento. Esa primera experiencia con Contursi y Brian fue muy buena y gracias a Dios salió una gran pelea, en la que retuvo el título venciendo al difícil Soro. Y recientemente repetimos la experiencia pero de manera más contundente, porque también lo logró en París ante Cedrid Vitu. Una victoria que nos fortaleció y ahora seguimos trabajando de cara al futuro.

¿Cuál fue el método de preparación física que desarrollaste para lograr esa extraordinaria preparación física que le permitió a Brian Castaño vencer con contundencia al francés Vitu el pasado 10 de marzo?
No sé si existe un método. Lo primero que hay que establecer es que la preparación es una tarea en equipo. Cada boxeador es diferente y hay que armar el campamento y la preparación acorde a las cualidades y necesidades de cada uno. En el caso de Brian sabemos que no es un noqueador nato, pero es un tremendo destructor, con un ritmo impresionante de pelea, que tira con precisión una enorme cantidad de golpes. Y se lo prepara para eso. Fundamentalmente se busca que ese ritmo que lo caracteriza lo pueda mantener en la mayor cantidad de asaltos posibles. Pero esa preparación física también está estrechamente vinculada a la planificación que diagrama el técnico, quien establece un plan de pelea, la que incide para llegar al triunfo.
¿Qué le falta a Castaño?
Considero que todavía tiene más para dar. Creo que se puede trabajar un poco más la cuestión de fuerza, porque si sorprendió por su despliegue y eficacia en esas peleas, considero que todavía tiene más para dar de lo que se vio ante Vitu. En esa pelea salió todo como se había planificado, por eso a esos combates hay que disfrutarlos ya que no siempre lo que se trabajó en el campamento sale después en la pelea. Con Brian estamos en presencia de un gran boxeador. Brian con los sparrings mete un ritmo mucho mayor que lo que se observa en la pelea, por eso en el último combate lo vimos generoso y con un ritmo infernal.
¿Se extraña la Argentina?
Sí, mucho. Desde que me fui de Rosario iba a San Pedro sólo de visita, para ver a mis viejos y a mi pareja, y recién el año pasado volví para radicarme. Aproveché para abrir un gimnasio de entrenamiento personalizado en San Pedro, que está en funcionamiento bajo la supervisión de un profe que trabaja conmigo, pero mi estadía en San Pedro se vio modificada por la propuesta para trabajar de nuevo con Brian, en la preparación de esta pelea reciente con Vitu. Ese compromiso me llevó de vuelta a Estados Unidos, ahora sí al campamento de Los Angeles, y cuando llegué me encontré con nuevos boxeadores para entrenar, como Fabián Maidana. Y un desafío muy grande que tenemos ahora con Jesús Cuellar, quien el 21 de abril combatirá ante Gervonta Davis. A su vez estoy entrenando a Neri Romero y a Jonathan Pachado, dos chicos que vienen muy bien también.
¿Ese combate de Cuellar genera enorme expectativa, ya que no pelea desde diciembre de 2016 cuando perdió el título con Abner Mares en fallo dividido?
Sí. Estamos trabajando muy duro para que llegue pleno. Las condiciones de Jesús ya las demostró en el ring siendo campeón del mundo y ahora estamos a full trabajando para este regreso tan esperado.
El rival es complicado porque Davis viene invicto con 19 triunfos, 18 por nocaut.
Sí, pero Jesús tiene más experiencia y cuenta también con un palmarés importante de 28 victorias con 21 nocauts y dos derrotas. Esperemos que tengamos otra gran noche, en esta oportunidad en una gran velada en Nueva York.
Hablás con familiaridad de enormes entrenadores del boxeo como Freddie Roach, Ismael Salas, Many Robles, los mejores del mundo, como así de boxeadores argentinos de primer nivel. ¿Sos consciente de eso?
Sí, porque esto es trabajo, y si bien estoy en un lugar privilegiado trato de aprovecharlo día tras día, aprendiendo mucho y tratando de demostrar mi labor. Espero poder extender este buen momento profesional pero sin perder de vista también los vaivenes de este oficio.
¿Seguís de cerca el boxeo argentino en general y el rosarino en particular?
Acá se habla mucho del boxeo argentino, así que llegan datos siempre. De Rosario sé que el hijo de Alanis viene como promesa y después me contaron que Vidondo puso un lindo club de boxeo en el centro. Y la verdad es que tengo ganas de poner algo así en San Pedro para que la gente use al box como una forma de entrenamiento físico.

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