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Daiana García y su asesino se conocían y habrían estado juntos

Secuestraron ropa manchada, sábanas y computadoras del departamento del sospechoso, que se suicidó el sábado.

Jueves 19 de Marzo de 2015

Los investigadores del caso de Daiana García, la joven de 19 años encontrada muerta en la localidad bonaerense de Llavallol luego de acudir a una entrevista laboral en el barrio porteño de Palermo, buscan determinar si el crimen pudo haberse cometido en el domicilio del principal sospechoso, según trascendió hoy.

Dos notebooks, cinco pendrives, sábanas y ropa manchada son algunos de los elementos secuestrados en las últimas horas de la casa de Juan Fígola, en Palermo.

Fuentes policiales informaron que esos elementos fueron incautados en las últimas horas durante un allanamiento ordenado por el fiscal porteño Lucio Herrera en el departamento donde vivía Juan Manuel Fígola, de 38 años.

Los investigadores procuran establecer si en ese domicilio Daiana estuvo el viernes 13 de marzo pasado, cuando le dijo a su madre que iría a una entrevista laboral para la que había sido convocada a las 20 en la esquina de Cabrera y la avenida Dorrego.

Ante la firme sospecha de que fue Fígola la persona que la contactó y que precisamente su domicilio queda a metros de ese cruce, los pesquisas dispusieron allanar su departamento en busca de elementos que permitan establecer primero si Daiana estuvo allí y, eventualmente, si también allí fue asesinada.

El procedimiento fue ordenado por el fiscal porteño Lucio Herrera, a cargo de la investigación por la desaparición de Daiana García.

Se trata de la vivienda donde habitaba Fígola, principal sospechoso del crimen, quien se suicidó tirándose a las vías del tren Belgrano Sur, a la altura de la localidad bonaerense de Gregorio de Laferrere, el mismo día en que fue encontrado el cuerpo sin vida de la joven.

Las sospechas sobre el hombre que se suicidó en Gregorio de Laferrere surgieron a partir de que el padre de Fígola habría mencionado de manera informal ante los investigadores que su hijo le dijo: "Perdoname papá, me mandé una cagada".

Se conocían. La pesquisa está orientada hacia la pista de que Fígola conocía a Daiana a raíz de otros amigos -lo cual fue confirmado por la madre de la joven, Karina, a pesar de que anteayer había declarado lo contrario- y que se encontró con él a las 20 del viernes 13 supuestamente porque iba a ofrecerle un trabajo en una casa de venta de ropa.

Lo último que se supo de Daiana fue que se contactó por teléfono con una amiga con la que tenía previsto cenar en el local de Mac Donald's de la avenida San Martín y Alvarez Jonte, en el barrio porteño de La Paternal, a quien le dijo que estaba en camino al punto de encuentro y que iba en auto, aunque no le dijo de quien.

No obstante, la joven nunca llegó y su madre radicó una denuncia en la seccional 41, que dio origen a la búsqueda.

El sábado 14, cerca del mediodía, el cuerpo de Daiana fue hallado asfixiado, semidesnudo y con una media en la boca, en el interior de una bolsa de arpillera blanca abandonada a un costado de la ruta 4 y la calle Libres del Sur, en Llavallol, partido bonaerense de Lomas de Zamora.

Diversos indicios llevaron a los investigadores a unir ese asesinato con el suicidio de Fígola, que se produjo horas después, cuando se arrojó a las vías del tren Belgrano Sur, en la estación de Gregorio de Laferrere, La Matanza, tras llamar a su padre y decirle: "Perdoname por la cagada que me mandé".

La pesquisa está ahora orientada a reunir evidencia al respecto para poder establecer los detalles del episodio, determinar la escena del crimen y conocer el móvil.

Para ello, policías federales y bonaerenses trabajan en conjunto bajo órdenes del fiscal de Instrucción porteño 29, Herrera, quien inició la búsqueda de Daiana tras su desaparición, y el fiscal de instrucción 8 de Lomas de Zamora, Pablo Rossi, con jurisdicción en la zona donde se halló el cadáver de la joven.

Por otro lado, familiares y amigos de Daiana García participarán este jueves de una marcha frente al Obelisco porteño en reclamo de justicia.

"Justicia para Daia", dice la convocatoria prevista para las 20 de hoy en el Obelisco.

En las redes sociales, publicaron un afiche que convoca a la marcha bajo la consigna: "Marchemos juntos para que no haya más Daia García".

"Marcha por la seguridad de nuestros seres queridos. Marchemos juntos y en silencio por las víctimas de la inseguridad", también dicen los organizadores.

Ahora acusan a Mangeri de acoso sexual a una mucama y a una niñera

Una vecina del edificio del barrio porteño de Belgrano donde vivía la adolescente Angeles Rawson junto a su familia hasta que fue asesinada, reveló ayer en el juicio por el crimen que existieron otros dos casos de mujeres que supuestamente fueron acosadas sexualmente por el portero Jorge Mangeri y que en una de las víctimas era su empleada doméstica, veinteañera, a quien el imputado le regalaba golosinas.

Con estos dos nuevos casos, Mangeri ayer fue involucrado en un total de cuatro episodios de presunto acoso a mujeres del edificio o de la cuadra, por seis de los testigos que declararon en la séptima jornada del debate.

La testigo que develó los dos nuevos casos, hasta ahora desconocidos en la causa, fue la abogada Mónica Lospinnato, vecina del 5º "A" y miembro del Consejo de Administración del edificio.

A preguntas del abogado querellante Pablo Lanusse, la mujer contó que una vez le llamó la atención que siendo Mangeri un hombre muy atento, vio cómo le cerraba la puerta a la niñera del 7º "B" y que ante esa situación, en una reunión del consejo de administración, le preguntó al empleador de esa mujer, el vecino Pablo Bazán, si había pasado algo. En esa conversación Bazán le dijo que Mangeri "una vez se le lanzó" a la niñera y que "ella estaba ofendidísima".

Agregó que luego, en 2013 y con el crimen de Angeles en plena etapa de investigación, le preguntó a su empleada, de nombre Zunilda, si alguna vez Mangeri le había dicho algo de tono sexual, a lo que esta le respondió que sí, pero que "eso no lo convertía en un asesino".

También declararon Elsa Nieves González, de 80 años, y su esposo Angel Montanari, de 81, quienes viven en el 2º "B" del edificio desde hace 17 años. González dijo que tuvo una empleada en su casa, de la cual no recordaba su nombre y que también había sido suplente de Mangeri cuando éste se operó una rodilla, que trabajó durante un tiempo pero que renunció cansada de los supuestos acosos a los que la sometía éste.

"Le dijo a mi esposo que se iba porque había tenido un acoso sexual o una insinuación del señor Mangeri", dijo la testigo. Su esposo, Montanari, aseguró que la empleada le dijo que Mangeri le había hecho "sugerencias para tener relaciones de tipo sexual" para lo cual la invitaba al "sótano" del edificio.

Las últimas dos testigos que ayer hablaron de Mangeri como un acosador fueron una mujer que la noche del miércoles 12 de junio, cuando los investigadores del homicidio apuntaban al círculo íntimo de Angeles, envió a la Justicia un mail en el que pedía que "investiguen al portero", y su empleada doméstica. La autora del mail, Romina Rey Moreno, explicó que la idea surgió cuando su mucama, Dora Sandoval -quien vivía en la casa tomada junto al edificio- le dijo: "Para las chicas que viven en la pensión, fue el portero".

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