Terminó sin declaraciones ni comunicado una reunión en Roma entre el asesor de seguridad nacional estadounidense, Jake Sullvan, y el más alto diplomático chino, Yang Jiechi. Información sobre la presunta apertura de China a ofrecer armas a Rusia fue el telón de fondo del encuentro al más alto nivel que mantuvieron Estados Unidos y China desde que comenzó la invasión de Ucrania. Según una fuente, Sullivan advirtió a su contraparte de "posibles implicaciones y consecuencias" para China en caso de que se concretara un envío de armas a Rusia. Rusia pidió ayuda militar y financiera a China según fuentes estadounidenses, algo que tanto Moscú como Pekín negaron. Pero las grandes dificultades y retrasos que han tenido las fuerzas rusas en Ucrania desde que lanzaron la invasión el pasado 24 de febrero dan cierta credibilidad a la versión. A la vez, la reticencia de China a la "guerra de Putin" ante el enorme repudio que ha cosechado en el mundo, resulta bastante evidente a estas alturas, a tres semanas de iniciada la ofensiva rusa.
El encuentro en Roma fue un "cara a cara" de más de seis horas entre dos funcionarios del máximo nivel de sus respectivos gobiernos. Jake Sullivan, consejero de seguridad nacional de la Casa Blanca, es el alter ego del presidente Biden; con solo 45 años es una estrella en ascenso del Partido Demócrata, tras haber sido también asesor presidencial de Bill Clinton y Barack Obama. Por su parte, Yang Jiechi, 71 años, es el arquitecto de la estrategia internacional del presidente Xi Jinping y está incluso por encima del canciller chino. Yang es desde 2017 uno de los 25 miembros del Politburó del Comité Central del Partido Comunista. Fue el punto más alto de una carrera por todos los niveles de la diplomacia hasta llegar a ser ministro de Asuntos Exteriores (2007-13), consejero de Estado y jefe de la Comisión de Asuntos Exteriores del PCCh, cargo que lo convierte en el responsable de los asuntos diplomáticos de la república. Yang ocupa una posición superior a la del ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi: ambos son consejeros de Estado, pero Yang tiene la primera y última palabra sobre las líneas estratégicas de la diplomacia.
Las delegaciones comenzaron a negociar a mediodía en el hotel Cavalieri Hilton, de Roma, y tras una pausa de hora y media para comer, continuaron durante la tarde. Con Jake Sullivan en Roma, Estados Unidos ha querido aumentar la presión sobre Pekín para que abandone la ambigüedad que mantuvo hasta ahora y asuma un papel determinante para frenar la aventura militar de Vladimir Putin. Hasta ahora, China no condenó la invasión rusa de Ucrania y define como "ilegales" las sanciones aplicadas a Moscú, pero tampoco ha tomado medidas para ayudar a los rusos. No se produjo la colaboración "ilimitada, en todos los campos", que el presidente Xi Jinping y Vladimir Putin habían anunciado 20 días antes de la guerra.
El encuentro en Roma de Sullivan y Yang Jiechi estuvo precedido de información no confimada sobre asistencia militar de Pekín a Moscú. Según declararon funcionarios estadounidenses al Financial Times, Rusia habría pedido a China ayuda militar. Moscú desmintió, al igual que China, cuyo ministerio de Exteriores calificó la versión como "desinformación con intenciones siniestras". A pesar de estas desmentidas de Moscú y Pekín, Estados Unidos informa a sus aliados que China respondió a Putin con una limitada oferta de asistencia militar, según el Financial Times, que cita a funcionarios familiarizados con cables diplomáticos estadounidenses. "Los cables, que fueron enviados por el Departamento de Estado de EEUU a los aliados en Europa y Asia no decían en qué momento del conflicto Pekín parecía dispuesto a ofrecer la ayuda", señala el FT londinense.
Según la CNN, Rusia ha solicitado ayuda militar y financiera a China. Entre la ayuda solicitada se encuentran los kits de alimentos militares preenvasados y no perecederos, según dos fuentes familiarizadas con el asunto. Esta solicitud subraya los desafíos logísticos básicos que, según los analistas y funcionarios militares, han obstaculizado el progreso de Rusia en Ucrania, y plantea graves dudas sobre la preparación del ejército ruso. Informes de fuentes abiertas han mostrado a las tropas rusas irrumpiendo en las tiendas de comestibles en busca de alimentos a medida que avanzaba la invasión. Varios soldados tomados prisioneros confesaron que tenían alimentos solo para tres días de operaciones.
Una de las fuentes sugirió que los alimentos podrían ser una petición que China estaría dispuesta a satisfacer, porque no llega a ser una ayuda letal que sería considerada como una provocación por Occidente.
EEUU tiene información que sugiere que China ha expresado cierta apertura a proporcionar a Rusia la asistencia militar y financiera solicitada en el marco de su guerra contra Ucrania, dijeron un funcionario occidental y un diplomático estadounidense a la CNN.
Todavía no está claro si China tiene la intención de proporcionar a Rusia esa asistencia, dicen a la CNN funcionarios estadounidenses familiarizados con la información.
En Roma, Jack Sullivan advirtió a su contraparte china de las "posibles implicaciones y consecuencias" para China en caso de que se produjera el apoyo a Rusia, dijo un alto funcionario de la administración
Un aliado distante y ambiguo
Según analiza el sitio especializado Geopolitical Monitor, considerar sin más a China como el aliado más importante de Rusia en la invasión de Ucrania es al menos dudoso. Tras semanas de combates solo se han visto episodios confusos en torno a la actitud de China. En las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y de la Asamblea General, China se abstuvo en lugar de votar a favor de Rusia. En cuanto a las sanciones impuestas a Rusia, China no mostró hasta ahora mucha voluntad de ayudar.
Dos importantes bancos chinos, el Banco de China y el Banco Industrial y Comercial de China, se han negado a auxiliar a Rusia a procesar sus transacciones de exportaciones, bloqueadas por las sanciones de Washington. En lugar de apoyar abiertamente a Rusia, el ministro de Exteriores chino, Wang Yi, hizo un genérico llamamiento a la desescalada del conflicto. China parece estar retirando su apoyo a Rusia, desde la diplomacia hasta la economía, considera Geopolitical Monitor.
Pero por otro lado las declaraciones chinas justo antes de la guerra parecían indicar el pleno apoyo de Pekín a Moscú, y el hecho de que Rusia esperara al final de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín para lanzar la invasión parece confirmar los rumores de que Xi se lo pidió a Putin, lo que indica a su vez que China era plenamente consciente de lo que se avecinaba. ¿Cambió China de opinión debido a algún acontecimiento inesperado?
¿Y si fue una estrategia para animar a Rusia a atacar, para retroceder después de que la guerra haya comenzado? Conociendo la historia de las conflictivas relaciones sino-rusas, una victoria rusa no está en el interés de China. Lo que le interesa a China es una guerra de desgaste prolongada, que agote los recursos de Rusia tanto como sea posible, que la debilite tanto como sea posible, mientras la aísla de Occidente tanto como sea posible, y con una derrota rusa al final, concluye Geopolitical Monitor.