Una exploradora británica inició ayer un cruce en solitario de la Antártida en esquís. Felicity Aston, de 33 años, quiere ser la primera mujer que cruza el continente blanco a solas. Estima que la travesía de 1.700 kilómetros (algo más de 1.000 millas) le tomará unos 70 días.
Aston partió desde la Barrera de Hielo de Ross, arrastrando un trineo cargado de provisiones y se dirige en primer término al glaciar Leverett.
"Desayunando mientras miro a las montañas. Va a tomarme tiempo acostumbrarme al silencio", dijo en un mensaje en Twitter. Más tarde, escribió: "Con el primer paso de mi travesía, inicio el largo camino a casa".
Boerge Ousland, de Noruega, hizo previamente un viaje de 64 días a través del continente en 1997. Pero Ousland aprovechó el viento cuando soplaba a su favor atándose a una vela en forma de paracaídas.
Aston sería la primera persona en cruzar la Antártida empleando solamente su propia fuerza. Además, establecería un récord para la expedición polar en solitario más larga por una mujer.
Mientras avance hacia el polo sur, Aston va a estar trepando por las Montañas Transantárticas y hacia la vasta altiplanicie central del continente.
Aston pasó casi tres años como meteoróloga con el Instituto Antártico Británico, y en el 2009 encabezó una expedición de mujeres desde la costa hasta el polo sur.
Sus aventuras han incluido además esquiar a través del Artico canadiense y sobre la capa de hielo de Groenlandia. Pero esta es su primera expedición en solitario.
Aston voló desde un campamento hasta el punto de partida de la expedición el jueves, y entonces colocó en Twitter un simple mensaje: "Sola".
Esta inglesa se detendrá brevemente para reabastecerse de alimentos y combustible y continuará, sola, hasta el otro lado del continente helado. Pero hasta ayer, el mal tiempo la había recluído en su campamento base en el glaciar Unión, en la Antártida.
En el campamento base, decía, "el cielo es azul. La temperatura es relativamente elevada teniendo en cuenta que es la Antártida, pero desgraciadamente el clima en la otra parte del continente no es lo suficientemente bueno para volar, según parece".
Si completa esta expedición de más de 1.700 kilómetros, cosa que espera lograr en unos 70 días, habrá establecido también una marca mundial como la expedición polar más larga realizada por una mujer en solitario.
"Es mi primera expedición en solitario, la primera vez que pasaré tanto tiempo a solas", dijo Aston en entrevista telefónica con la Associated Press. "Parte del reto de la expedición será ver cómo puedo arreglármelas".
La británica dijo que se estaba preparando mentalmente para la que va a ser una extenuadora rutina.
"La vida se te reduce a comer, dormir y esquiar. Es una forma de meditación. Entras en un ritmo, y todo lo que puedes oír es tu respiración, los latidos de tu corazón, el sonido de tus ropas. Es como un estado alterado", dijo. "En un viaje como éste lo importante es seguir adelante, resistir día tras día".
Aston tiene mucha experiencia en expediciones así. Se pasó tres años como meteoróloga de la Investigación Antártica Británica, y en el 2009 encabezó un grupo de mujeres desde la costa hasta el Polo Sur. Su larga lista de aventuras incluye esquiar a través del Artico canadiense, cruzar la capa de hielo de Groenlandia y caminar sobre el helado Lago Baikal en Siberia, además de una carrera en el desierto de Sahara en Marruecos y rastreo de jaguares en Paraguay.
"Me he preparado durante 10 años y apenas ahora me siento capaz de hacer esto. Cada viaje te enseña algo: cuán fuerte eres, cuáles son tus límites, cómo vendar una ampolla mejor, cómo no enfermarte", dijo. "Particularmente en el aspecto psicológico, cada jornada me ha enseñado algo de cómo sentirme mejor en una situación, cómo reaccionar, cómo comportarme".
Aston, de 1,80 metro de estatura, pesa 77 kilos y lleva en un trineo una carga de 85 kilos. El cargamento incluye alimentos secos, combustible y un calentador para derretir nieve. Además lleva un cargador solar y dos reproductores digitales, uno con música donada por sus amigos con canciones pop; el otro mayormente con audiolibros.
El Tratado Antártico requiere que equipos privados de apoyo estén listos para auxiliarla en caso de apuros. Lleva un emisor de señales GPS para mantenerse en contacto con su equipo.