Como broche de fin de año, el 31 de diciembre a través de La Capital me informo que el presidente de los Estados Unidos a través de su hermano Jeb Bush y sus socios habían adquirido tierras argentinas para destinarlas a la explotación del agua subterránea con destino comercial. En el planeta tierra solo 3% del agua es potable y el 1,1% está situado en la Argentina y Paraguay. El destino comercial al que serán destinadas nuestras aguas subterráneas beneficia al rico país del norte en detrimento de nuestros intereses nacionales. Lo anecdótico y contradictorio es que conforme lo establece nuestro Código Civil en el artículo 2.340 inc. 3, las aguas subterráneas son bienes públicos del Estado nacional y que los particulares propietarios de los fundos en las que se encuentran pueden extraerlas en la medida de su interés y con sujeción a la reglamentación. Ahora bien, lo que más me llama la atención es que este gobierno nacional que en los últimos días se ha declarado en cierta forma enemigo del país del norte no haya tomado recaudos para evitar la adquisición en cualquiera de sus formas de nuestras tierras por partes de extranjeros que deseen extraer agua de napas subterráneas para venderla en la medida de sus propios intereses a Europa, y de esa forma engrosar sus arcas. Considero que la noticia debe poner en vilo al gobierno nacional, que deberá demostrar el nacionalismo que predica y revisar la reglamentación vigente en materia de recursos naturales, y evitar el uso irracional de los mismos.
Ethel Susana Schwarzhans
DNI 18.629.150

























