Cartas de lectores

Nos merecemos el tren

La adjudicación del tren de alta velocidad (Tave) entre Buenos Aires, Rosario y Córdoba puso en marcha una nueva polémica tan superficial como extemporánea; pero sin dudas, lo que más destacó fue la eterna disconformidad de muchos rosarinos por cualquier cosa que se pretenda hacer.

Miércoles 16 de Enero de 2008

La adjudicación del tren de alta velocidad (Tave) entre Buenos Aires, Rosario y Córdoba puso en marcha una nueva polémica tan superficial como extemporánea; pero sin dudas, lo que más destacó fue la eterna disconformidad de muchos rosarinos por cualquier cosa que se pretenda hacer. Hace no más de 15 días, las autoridades se quejaban por los desmedidos recursos que la bota santafesina aporta a la Nación, sin que haya una coparticipación ecuánime; y una vez que el gobierno nacional prevé una obra como la que hoy se está por adjudicar se aduce que sería un despilfarro de dinero. ¿Nada les viene bien? El efecto multiplicador que tendrá el Tave será impresionante, tanto en el ámbito inmobiliario, como de la construcción y el comercio. Rosario se convertiría en un importante nudo de transporte intermodal, ya que aquí podrán recibirse ómnibus de todo el Noreste y Mesopotamia para trasbordar al nuevo ferrocarril. Con el criterio y la mentalidad aldeana de algunos que opinan sin tener conocimientos, y el resentimiento de ciertos funcionarios santafesinos que no aceptan que Rosario pueda tener una obra de esta magnitud, la República Argentina nunca hubiera llegado a ser lo que fue; no hubiese tenido el primer subterráneo de América Latina ni habría cruzado los Andes con dos ferrocarriles, sólo por citar dos ejemplos ferroviarios de magnitud.
Los hospitales y las escuelas no están deteriorados hoy a causa de un ferrocarril que todavía no se construyó, ni tampoco van a mejorar porque la obra del tren bala sea abortada. Todas las áreas de gobierno dependen de una gestión eficiente y honesta, no de frenar un proyecto en beneficio de otro. Por ello es encomiable que frente a esta miopía y desconocimiento, el intendente Lifschitz en persona se haya embanderado con el proyecto Tave y junto a él los bloques de la oposición del Concejo, en una comunión de voluntades pocas veces vista en beneficio de la ciudad. Quizá quienes hoy se oponen al tren de alta velocidad en la década anterior se ponían felices ante el exterminio ferroviario que fragmentó las comunicaciones y la vida en nuestro vasto país. Allá ellos y su ignorancia.
Mariano César Antenore
DNI 20.174.079

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